2.1.18

Moriori

Moriori

Por Edgardo Civallero

Al este del archipiélago de Nueva Zelanda, en el océano Pacífico, se encuentra Rēkohu, llamada Wharekauri por los Maorí, y bautizada como Chatham por los navegantes británicos que la "descubrieron" en 1791. Rēkohu ("sol neblinoso"), junto con la más pequeña Rangiaotea (la actual isla Pitt), es la tierra del pueblo Moriori.

Los Moriori fueron el resultado de la fusión de la población local de las islas con algunos grupos Maorí que se asentaron en ella hacia el siglo XVI. La tradición oral señala que esos Maorí eran parte de los grupos Wheteina y Rauru, de Hawaiki (el mítico lugar de origen de todos los Maorí); que llegaron a las Chatham en dos enormes canoas, en sendas migraciones sucesivas; y que se casaron con gente que ya vivía allí, los Hamata, descendientes de Rongomaiwhenua, el ancestro fundacional.

Se organizaron en nueve tribus (Hamata, Wheteina, Eitara, Etiao, Harua, Makao, Matanga, Poutama y Rauru) y desarrollaron una identidad propia. Dentro de esa identidad se encontraba la ley de Nunuku-whenua, un código de no-violencia y resistencia pasiva que había sido establecido en el siglo XVI por el jefe homónimo, de la tribu Hamata. Un código que, en última instancia, significó su desaparición como sociedad.

De cultura originalmente polinesia, los Moriori tuvieron que adaptarse al entorno de las islas Chatham, gélidas y muy poco hospitalarias. Allí no podían cultivarse los productos tradicionales polinesios, de modo que las tradiciones agrícolas fueron abandonadas y aquellas comunidades adoptaron un estilo de vida de cazadores-recolectores, basado sobre todo en los recursos marinos. Cazaban focas, capturaban polluelos de albatros, y pescaban desde sus waka, enormes canoas con flotadores de rimurapa (kelp) y paneles de lino silvestre trenzado.

También debieron adaptar sus propias expresiones culturales. Dado que en aquellos horizontes carecían de materiales con valor ceremonial, como la preciada pounamu ("piedra verde"), se vieron forzados a expresarse a través de otros canales. Como los rākau momori o dendroglifos, pictografías incisas en las cortezas de árboles vivos que representaban karapuna (ancestros) o animales.

Aquella pequeña sociedad estableció el pacifismo como norma de vida, evitando rígidamente tanto cualquier actividad bélica como el canibalismo ritual, habitual entre los Maorí. Los Moriori resolvían sus conflictos a través de conciliaciones y luchas rituales. De aquella manera —llegaron a castrar niños para evitar la superpoblación— lograron mantener los escasos recursos que proporcionaba un espacio manifiestamente hostil.

En 1791 arribó a sus costas el HMS Chatham, comandado por W. R. Broughton; los británicos reclamaron inmediatamente las islas para la Corona. Balleneros y cazadores de focas pronto convirtieron aquellos islotes en su centro de operaciones. Hacia 1830 la población indígena era de unos 1600-2000 individuos, con bajas considerables debido a la gripe llevada por los convictos, los cazadores y los marineros europeos.

Moriori
En 1835, algunos Maorí de los iwi (clanes) Ngāti Mutunga y Ngāti Tama, de la región de Taranaki, en la isla norte de Nueva Zelanda, invadieron las Chatham. El 19 de noviembre de aquel año, a bordo de un barco secuestrado (el bergantín Lord Rodney), unos 500 Maorí provistos de mosquetes, mazas y hachas de guerra desembarcaron en Rēkohu; el 5 de diciembre llegarían otros 400.

Se convocó urgentemente un hui, un consejo de ancianos Moriroi, en el lugar llamado Te Awapatiki. A pesar de conocer la tradición bélica de los Maorí —que mataban y canibalizaban ritualmente a sus conquistados sin mayores contemplaciones—, y a pesar de que algunos de los mayores señalasen que los principios de Nunuku-whenua debían ser dejados de lado en aquella ocasión, dos ieriki o jefes Moriori, Tapata y Torea, explicaron que la ley de Nunuku-whenua era un imperativo moral, y no podía dejar de respetarse.

Y entonces comenzó la matanza.

Un superviviente Moriori recordaría luego que los Maorí los mataron "como si fuesen ovejas", y que de nada les valió esconderse en los bosques o entre las piedras. Un conquistador Maorí explicó, por su parte, que ellos tomaron posesión de aquellas tierras de acuerdo a sus costumbres, y apresaron a toda la gente, sin dejar escapar ninguno. El 15% de la población fue asesinada, y algunos fueron devorados ritualmente. Los Maorí prohibieron el uso de la lengua local y obligaron a los Moriori a mancillar sus sitios sagrados. Luego prohibieron que se casaran entre ellos o tuvieran hijos. Todos los supervivientes se convirtieron en esclavos, propiedad de sus amos Maorí.

Para 1862 solo quedaban vivos un centenar de Moriori. El último de ascendencia pura, Tommy Solomon, falleció en 1933. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha dado un renacimiento. El censo neozelandés de 2006 indica que 945 personas se declararon Moriori, si bien de ascendencia mixta. La vieja lengua está siendo recuperada, y la comunidad ha abierto un marae (recinto comunitario sagrado), llamado Te Kopinga, en 2005.

Los Moriori fueron descritos, incluso por sus agresores Maorí, como un pueblo profundamente tapu, "reverencial". Contaban con un sistema de creencias, reglas y rituales que eran estrictamente respetados y que los conectaban íntimamente con su entorno natural. Una pequeña muestra de esa relación son los dendroglifos: mensajes dibujados sobre las pieles vivas de los pocos árboles kopi que crecen en las islas Chatham.

Mensajes que han sobrevivido hasta la actualidad sobre 82 troncos (algunos de ellos ubicados dentro de la Reserva Histórica Nacional Hapupu / J.M. Barker), y que permiten que los actuales Moriori se conecten con las memorias y las historias de sus antepasados.

Artículo. "Moriori". En Te Ara Encyclopedia.
Artículo. "Rākau Momori (Moriori memorial trees) - Fact sheet". En Hokotehi.

Imagen 01. Nicole Whaitiri, una descendiente Moriori, con un antiguo rākau momori.
Imagen 02. Grupo Moriori. Fotografía de Alfred Martin conservada en el Canterbury Museum (Christchurch, Nueva Zelanda).