13.9.17

Los naipes del sur

Los naipes del sur

Por Edgardo Civallero

Los Aonik'enk, también llamados "tehuelches del sur" o "patagones", son los habitantes indígenas de la mitad meridional de la Patagonia argentino-chilena.

Si bien su presencia como sociedad se ha difuminado bastante tras los conflictos y mestizajes con el vecino pueblo Mapuche, los reiterados ataques de los estados argentino y chileno, el robo de tierras, el aislamiento, el olvido y la eterna presión socio-cultural, los Aonik'enk y sus descendientes todavía se cuentan entre los grupos originarios del sur del continente, según señalan claramente los últimos censos nacionales de Argentina y Chile.

Los conquistadores europeos no llegaron a controlar (en ocasiones, ni siquiera a recorrer) aquellas tierras. Sus habitantes, pues, no sufrieron la misma violencia que sus pares de más al norte. Sin embargo, la influencia de los recién llegados y de su cultura fue dejándose sentir progresivamente. Los Aonik'enk de las estepas terminaron adoptando el caballo y sus aperos, el consumo de mate y de aguardiente, distintos tipos de armas, algunas prendas de vestir...

...y los naipes.

Los castellanos eran apasionados jugadores de cartas. Como botón de muestra, basta señalar que el consumo de naipes en la ciudad de Concepción (actual Chile) hacia 1653 era de 2500 barajas anuales. De los hispanos, el juego pasaría a los Mapuche con los que convivían y batallaban, y de ellos, a los Aonik'enk, más al sur. Si bien numerosas fuentes documentales —generalmente crónicas de viajeros— mencionan el hecho de que los pueblos nativos de aquellas soledades solían pasar horas y horas jugando a las cartas (apuntes de Malaspina en 1789, de Fitz Roy en 1832, de Musters en 1869...), pocas de tales fuentes (en concreto, solo tres) indican que, en parte debido a la escasez de barajas y en parte como una adaptación, tanto los Mapuche como los Aonik'enk solían fabricar sus propias cartas, adaptándolas de paso a sus propios patrones estéticos.

Los Aonik'enk llamaban al juego berrica, probable deformación del castellano brisca. Para hacer su propia baraja usaban cuero seco de guanaco, bien alisado y pelado, que cortaban en trozos iguales, intentando imitar las dimensiones de los naipes comunes. Para evitar que se traslucieran (un detalle muy a tener en cuenta cuando se juega a las cartas) los cubrían de pintura por una de sus caras, mientras que por la otra pintaban las distintas figuras de cada palo.

En lugar de sotas, caballos y reyes utilizaban dibujos propios: diseños antropomorfos y zoomorfos que en 1853 Bourne describió como "perros y una variedad de otras bestias con diversas marcas místicas y garabatos". Las demás cartas incluían figuras geométricas similares a las que aparecen en algunas pinturas rupestres y a las encontradas en ciertos quillangos y otros trabajos aborígenes. Las figuras se pintaban con una varilla, usando pigmentos minerales (piedras yama y colo molidas), o simplemente sangre y carbón, amasados con grasa.

Al respecto, hacia 1873 el naturalista español Jiménez de la Espada escribió, refiriéndose a los "tehuelches del sur":

Lo que ellos apetecen y codician son las materias y artefactos que puedan acomodar fácilmente a su gusto y manera, y conforme a sus necesidades (...) Tan lógico es para mí que los patagones, incitados por el continuo ejemplo y dadas sus predisposiciones naturales, hayan acogido con entusiasmo y practiquen con vehemencia el juego de los naipes, como que el instrumento del vicio haya tenido que sufrir la transformación consiguiente y apropiada a su género de vida y costumbres.

El Museo Nacional de Historia Natural de Chile posee un mazo de 38 naipes Aonik'enk, donado en el siglo XIX por Jorge Cristian Schythe, gobernador de la colonia chilena de Punta Arenas entre 1853 y 1858. Existen varios ejemplos más en museos europeos (Pitt Rivers Museum de Oxford, Staatliches Museum für Völkerkunde de Munich, Museo de América de Madrid, Museum of Mankind de Londres), que fueron estudiados y descritos por autores como Martinic.

En los últimos tiempos esas cartas han sido vendidas como "el tarot Mapuche" por ciertos charlatanes. Afortunadamente, diferentes campañas informativas han restablecido la función y la autoría original de estas piezas del patrimonio cultural e histórico de América Latina.

Artículo. Garrido, Francisco (2017). Naipes indígenas. Las Cartas de los Aonikenk. MNHN.
Artículo. Martinic Beros, Mateo (1987). El juego de naipes entre los aónikenk. Anales del Instituto de la Patagonia, 17, pp. 23-30.
Artículo. Martinic Beros, Mateo (1993). Un nuevo conjunto de naipes aónikenk. Anales del Instituto de la Patagonia, 22, pp. 73-75.

Imagen. Naipes del Museo nacional de Historia natural de Chile.