14.3.17

Mataron a amada Amada mas vive Amada García [1]

Mataron a amada Amada mas vive Amada García [1]

Por Sara Plaza

Reproducimos a continuación una entrevista del periodista Xurxo Salgado al historiador Bernardo Máiz, con motivo de la publicación de su último libro "Amada García e os seus arredores" (Edicións Embora, 2017), en el que recoge la historia de esta mujer y de la represión franquista en la comarca de Ferrolterra. Publicada originalmente en gallego en el portal Historia de Galicia, con el título, "Bernardo Máiz: "Amada García loitaba polo empoderamento feminino e por iso a asasinaron na Guerra Civil", dicha entrevista ha sido traducida por Sara Plaza con permiso de su autor.

Pocas veces se hacen trabajos como este sobre la represión de las mujeres durante la Guerra Civil y el Franquismo. ¿Por qué decidiste contar la historia de Amada?

Como sabes, llevo muchos años investigando y publicando sobre la historia de la Galicia contemporánea y oí hablar de Amada García desde pequeño, pues es una historia que está presente en toda Ferrolterra. Ella quedó en la memoria popular como emblema, como víctima destacada entre las víctimas de la represión. Su muerte es un verdadero drama envuelto en mitos, tan cariñosos como sentimentales, en los que yo intuía a la protagonista como minimizada, una pobre mujer asesinada, fusilada al poco de parir, cuando no había hecho nada la pobre, solo bordar una bandera [2]. Pero como historiador percibía que había mucho más detrás, y lo había, vaya si lo había. Amada no era una pobre mujer, una inocente, era una mujer que no bordó ninguna bandera, una mujer que luchaba por el empoderamiento femenino y alcanzó protagonismo político, y eso fue lo que le costó la vida.

Hay estadísticas que dicen que entre 1936 y 1939, 77 mujeres fueron asesinadas, 274 represaliadas y miles, silenciadas: Elvira Bao, Consuelo Rodríguez, Chelo y tantas otras. Cuesta imaginar cómo fue la vida de esas mujeres represaliadas. ¿Cómo era la de Amada?

Lamentablemente, en ese periodo fueron asesinadas más mujeres en Galicia, ya tenemos una nómina de 86, de ellas 27 en el área de Ferrol, buena muestra del compromiso femenino en esta tierra con la democracia y la República. La mayoría de ellas eran muy jóvenes, de la generación que con la República de 1931 dio un paso adelante, mujeres que salieron a la calle a reclamar sus derechos en igualdad, todos, no solo el de voto, iban por delante de los partidos. Amada desarrolló un fuerte activismo: militando en el Partido Comunista, interviniendo en mítines, formando parte de una lista electoral del Frente Popular para las elecciones municipales de 1936 que no llegaron a celebrarse. Esa era la generación de mi madre, estudiante de medicina en el tiempo republicano, que contaba que había perdido la guerra dos veces, como demócrata y como mujer.

Me estoy acordando del personaje del doctor Pereira de la novela de Tabucchi en el Portugal salazarista, intentado escapar de la realidad metido en su diario cultural. ¿Cómo era la vida diaria de los perdedores durante la guerra y los primeros años del franquismo?

El franquismo sembró y cultivó el miedo con ejecuciones, paseos, palizas, destierros, multas, depuraciones..., y duró cuarenta años elaborando y aplicando una legislación en la que estaba prohibido todo lo que no era obligatorio.

La vida de los derrotados pienso que está muy bien recogida en el poema de Carbalho Calero "Como puidemos vivir?" en el que escribe "(…) Os olhos múltiples e insones da Medusa fixos en nós á espreita / dos que tiveron que viver morrendo entre os seus matadores,/ Lendo a imprensa / que de lama nos enchera, saudando/as insignias contra as quais militaramos" ["(...) Los ojos múltiples e insomnes de la Medusa fijos en nosotros al acecho / de los que tuvieron que vivir muriendo entre sus matadores, / leyendo la prensa / que los había enlodado, saludando / las insignias contra las que habían militado"]. Hasta el paso de los cuarenta a los cincuenta la única oposición verdaderamente activa en Galicia era la oposición armada, la guerrilla, a no ser que veamos la no colaboración con el "Régimen", o el exilio interior, como una forma de oposición, que también.

Recordemos que los años cuarenta son recordados como los años del hambre, el racionamiento duró hasta 1952, sufrimos un gran atraso tecnológico,... Los índices económicos españoles, el PIB, de 1935 no se recuperaron hasta 1957. Después, desde principios de los sesenta en adelante, la emigración y el turismo aportaron divisas y la represión se atemperó en la forma, también la manera de oponerse a la dictadura franquista, el protagonismo pasó al movimiento obrero y al estudiantil.

"Dicen que la hija de Petronila, la redeira, Amadita, quiere ser concejala. Por Dios, una vergüenza! La mujer de un obrero", recoges en tu libro. Un estigma social que todavía pervive, ¿no?

Las cosas han cambiado hoy... Algo. Hay una derecha "de toda la vida", una clase/ casta que conforma un bloque de poder, mucho, que entendía y entiende que el derecho a gobernar les es propio, que les pertenece de manera natural, a ellos y a quien se les arrima, la pequeña burguesía mimética. Eso sucedía entonces y hoy, no solo en la gran política, también a nivel local, pero para aquel tiempo basta con repasar quiénes ocupaban entonces las alcandías en las villas gallegas: comerciantes, armadores, la mesocracia...

¿Qué mujeres participaban en política en el tiempo republicano? Eran muy pocas, eran abogadas, maestras, con el caso de excepcional de Dolores Ibarruri, del Partido Comunista como Amada García, una excepción, como eran excepción las alcaldesas con las que di en la Galicia republicana, solo dos y las dos con estudios. Esa derecha villana, pequeño burguesa y zafia, de Casino y Acción Católica, malamente soportaba a un marinero, a un carpintero, a un albañil... en un cargo público, menos a una mujer y todavía menos si era de origen popular; ellos y ellas reaccionaban con desprecio y animadversión, un clasismo y un sexismo que escondían envidia y miedo.

El padre era anticlerical. El primo era cenetista. El marido de la UGT... ¿Cómo era la Galicia, la Ferrolterra del 36, para que una mujer como Amada se meta de lleno en la revolución? ¿La familia influía más que la política o era la política la que acababa influyendo en las familias?

En el caso concreto de Amada García hay que considerar el medio, todo él, una Ferrolterra cosmopolita y muy girada a la izquierda, la cuna del movimiento obrero gallego, y concretamente Mugardos todavía más a la izquierda; funcionaban en la villa, y bien, un Centro Republicano, un potente Ateneo Libertario, un grupo comunista muy activo, una agrupación socialista, en Franza y O Seixo había dos entidades sociales muy dinámicas y una Hermandad Galleguista, entre San Xoán y Limodre (Fene) mantenían una casa del pueblo... Por otra parte, la proximidad a Ferrol, apenas quince minutos en lanchas de pasaje desde Mugardos o desde O Seixo, facilitaba las actividades sociales y políticas, también las laborales.

Me han dicho que este libro no es una biografía al uso, es verdad, no es una biografía lineal. Amada es el hilo conductor de un tiempo y de un espacio, presento los parámetros económicos, políticos, sindicales, educativos... de Ferroltera y de Mugardos, pues Amada era hija de su tiempo, una mujer espabilada en un ambiente familiar y local sensible, en el que resultaba fácil que ella y otras tomaran conciencia de sí mismas como mujeres con derechos, como ciudadanas en igualdad.

Has contado que del 20 al 24 de julio murieron unas 40 personas en Ferrol, solo en tiroteos entre golpistas y republicanos. Y luego hubo una brutal represión. ¿Qué pasó en esos días negros para que una mujer acabara condenada a muerte?

A consecuencia del posicionamiento político y de la polarización política históricos, la represión en Ferrol fue terrible, un lugar con un gran astillero, un Arsenal, la Base Naval, el único lugar de Galicia en el que hubo posibilidades de que los alzados fuesen derrotados militarmente. Eso explica que en Ferrolterra eliminaran físicamente casi a la tercera parte de las personas que los sublevados mataron en Galicia, entre ellos muchos profesionales de la Armada y trabajadores del sector naval, la mayoría vecinos de la zona, pero también de lugares alejados, pues la demarcación ferrolana da la Delegación de Orden Público incluía todo el norte de la provincia de A Coruña; de ahí que a Ferrol llevaran a juzgar en consejos de guerra y, si era el caso, ejecutar, a muchas personas de fuera, hasta de Mañón, As Pontes, Miño, también marineros de la Armada republicana. Sirva como ejemplo de esa centralización un aspecto que recojo en el libro: de las 90 personas de Mugardos asesinadas por el franquismo entre 1936 y 1976, solo 15 de ellas fueron eliminadas en territorio mugardés.

Amada García formó parte del Comité mugardés de defensa de la República creado por el Frente Popular de Mugardos el día 19 de julio y hasta el día 24, cuando entró el ejército sin que hubiera enfrentamiento armado; como Ferrol ya había caído el día 22, la gente de izquierdas más avisada huyó o se escondió. Lo único que sucedió en Mugardos durante esos cinco días fue la constitución de patrullas, requisas de armas, barricadas, la detención por orden del gobernador civil de un grupito de "pollos fascistas" a los que nada les pasó. Pero, por desgracia, hubo un tiroteo en el Pazo de Piñeiro cuando los derechistas que se habían hecho fuertes allí se negaron a entregar las armas que tenían; dispararon desde dentro, mataron a un carabinero y, en la respuesta de los defensores de la legalidad republicana, perdieron la vida uno de los niños del pazo y un cura que allí vivía. Precisamente, la investigación judicial militar que condujo a la ejecución de Amada García, que jamás estuvo en el Piñeiro, comenzó por la investigación de lo sucedido en ese lugar y terminó enredando a más de setenta personas de Mugardos, Ares, Fene, Cabanas..., con resultados realmente trágicos.

Desde el 25 de julio y hasta el 24 de diciembre de 1936, Amada García sufrió arresto domiciliario, le cortaron el pelo al cero, fue ultrajada, sometida a trabajos forzosos en las obras del muelle de Mugardos, nada menos y tampoco nada más, aunque en el "Correo Gallego" del 19 de agosto la calificaban como dirigente comunista. La detuvieron por orden judicial en abril de 1937 y ya no salió más, el consejo de guerra fue los días 1, 2 y 3 de diciembre, ella y otros siete republicanos fueron ejecutados el 27 de enero de 1938, otro lo sería meses después. Por lo tanto, Amada y sus compañeros no cayeron durante la represión en caliente en el fervor de los primeros días de la tragedia que comenzó en julio de 1936, cuando más muertes irregulares hubo, cuando en los consejos de guerra condenaban a mansalva. Lo sucedido con Amada y sus camaradas fue en frío, incluso hay quien me comentó que si sería para dar ejemplo, tardío digo yo. Amada fue víctima en primer lugar de un régimen político sangriento, y en segundo lugar de la intolerancia llevada hasta las últimas consecuencias.

Con todo, en el libro hablas de Manuel Vázquez Fariña, el alcalde de Mugardos, como impulsor de la denuncia por despecho al ser rechazado por Amada. ¿Qué hay de cierto o de leyenda en esta historia?

El teniente López-Sors, jefe militar de Mugardos, redactó un informe terrible y lleno de falsedades a finales de julio de 1936 contra las personas del Comité del Frente Popular de Mugardos, informe que utilizaron cuando el consejo de guerra. Otro informe posterior de Vázquez Fariña es todavía más duro, igual que otro de Esteban Cortizas ("Bailarín") como jefe local de "Falange", en esos informes, y sin que hubiese delito de sangre en ninguno de los encausados, basaron las condenas de muerte.

El capitán de artillería López de Ayala, muy buen defensor de Amada, fue quien le recomendó ponerse como víctima de la venganza de un sátiro ofendido por ser rechazado en sus pretensiones libidinosas. Mis referencias orales señalan que las inclinaciones sexuales de él eran otras.

Hay también algo muy chocante en toda esta historia, o por lo menos a mí me lo parece, que es la condena de Amada justo después de tener un hijo. ¿Ni el tan "cotolicísimo" Movimiento Nacional tenía normas, digamos humanitarias, para evitar situaciones así?

Amada estaba presa en la cárcel de mujeres de Ferrol, y parió a Gabrielito el 31 de octubre de 1937 en el hospital de la Caridad, vigilada por un guardia, aunque el fiscal miliar no había elevado su petición de penas, pero en el auto de procesamiento se deduce ya que iban a ser fuertes. Sí, es cierto que sorprende mucho la ejecución de la madre de una niña de siete años y de un niño de tres meses, de hecho a la otra condenada a muerte, Elena Leira, también madre, se la conmutaron. Dos señoras de Mugardos consiguieron entrevistarse con un miembro del cuerpo jurídico militar para interceder por Amada, y confirmé la respuesta que les dio el militar gracias a unas notitas manuscritas: no iba a haber perdón para ella; quien quiera conocer la respuesta en su literalidad que mire en la página 260 del libro. De nuevo la intolerancia, mas también estamos analizando la sinrazón, por lo que no se le pude buscar lógica alguna a lo sucedido, salvo la barbarie, el exterminio del enemigo.

En aquel frío 27 de enero fueron fusilados, junto a Amada, Juan José Teixeiro Leira, José María Montero Martínez, Ángel Roldos Gelpi y Antonio Eitor Cañiza de Mugardos, Ramón Rodríguez López y Jaime González Pérez de Ares y Germán López García de Cabanas. ¿Mataban entonces juntos a hombres y mujeres? ¿Por qué?

Los hombres estaban presos en el castillo de San Felipe, Amada García y Elena Leira en la cárcel de mujeres de Ferrol. Fueron trasladadas al castillo de San Felipe, las dos con un bebe en el regazo, los días del consejo de guerra, y Amada de nuevo el 26 de enero, el día anterior a su ejecución. Solo hubo ocho mujeres ejecutadas en Galicia por sentencia judicial, y, salvo Amada, creo que las mataron de una en una, en fechas y puntos diferentes, pero sí he comprobado cómo en otros lugares los fusilamientos eran mixtos si la condena era colectiva, incluso juntaban personas condenadas en más de un consejo de guerra.

Tú conociste al marido de Amada, Gabriel Toimil, y al resto de la familia. También has hablado y tratado con muchos represaliados. ¿Cómo describirías lo que siente una personas que pierde a un ser querido en esas circunstancias?

Yo he visto mucho y vivido mucho, mantengo una frialdad aparente, pero he tomado notas con un nudo en la garganta, entrevistado con lágrimas en los ojos; imagina las familias, hay gente que nunca superó el trauma, son víctimas colaterales de un crimen.

Después de la ejecución de Amada, Gabriel Toimil Dopico, el viudo, entregó a su hija a la familia Toimil y el niño Gabrielito a los abuelos maternos, que abandonaron Mugardos para siempre. Gabriel nunca más tuvo problemas, se fue lejos y no volvió hasta la jubilación; me entrevisté con él dos veces, me contó cosas, muchas, pero algunas no quiso, y la segunda vez, el ya muy mayor, me dijo que me fuera, que lo dejara en paz, y lo entiendo. Su hijo, Gabriel Toimil García, arrastró siempre la carga de la muerte de su madre, celebro la amistad que llegué a tener con él, la mucha información que me dio, pero tenía una tristeza que algunos estimulaban, no sé, hay gente que prefiere lo morboso sobre lo verdadero... Me decía el otro día Amada Toimil Rey, nieta de Amada García, hija de Gabriel, el niño nacido estando ella presa, que, al final, ella ha conseguido superar la tristeza gracias a la publicación del libro, es la memoria liberada leyendo la verdad; ella misma aportó un escrito que va en los anexos.

En toda tu historia está siempre planeando la idea del castillo de San Felipe, de tan funesto recuerdo. Si sus muros hablaran, cuántas cosas contarían, ¿verdad? Y desde 2015 estamos esperando que San Felipe sea ese espacio de la memoria que precisa Ferrolterra, ¿cuándo será posible que esto se haga realidad?

Allí no hubo tantas ejecuciones como muchos piensan. Yo he publicado un estudio ("Castelo de San Felipe, cárcere e morte") en el que incluyo las cifras de las personas allí asesinadas, 150 entre 1936 y 1950, que son muchas, una sola sería mucho, pero en el cementerio de Canido de Ferrol, en el de Serantes, en el de Val en Narón, el número de muertos que hubo allí causa horror. Lo que pasa es que el castillo de San Felipe tiene un porte, una estructura, una posición preferente en la boca de la ría de Ferrol, fue cárcel militar hasta 1981... Muchos elementos que le dan un carácter simbólico, en este caso de la represión. Y sí, las paredes podrían contar mucho, no solo de muertes, también de presos carlistas, de presos cantonalistas, de bandidos presos, de presos huidos, de gobernadores que permitían a los presos cultivar pequeñas huertas para el rancho y vender los productos, otros que se beneficiaban de esas ventas y hasta cobraban a los presos por los petates en los que dormían...

Desde 1998 conmemoramos allí el 27 de enero como fecha significativa de la represión. En el año 2006, el Año de la Memoria, colocamos allí una lápida en memoria de las personas ejecutadas. En el Plan Director para la rehabilitación del castillo, que es del año 2010, proyecto en el que colaboré, está previsto un espacio para recordar a quienes allí sufrieron. Hubo que esperar hasta 2016 para que el concello de Ferrol escogiera oficialmente el 27 de enero como Día de la Memoria, y este año el alcalde aceptó públicamente mi propuesta, también pública, de instalar allí un memorial que recoja la nómina de los mártires de la barbarie. Ahora toca trabajar más.

[1] Traducción de los últimos versos del poema de Claudio Rodríguez Fer:

Pecharon a amada Amada / de costas á libre ría. / Baluartes de hornabeque / aprisionaron a cría. // Escoitaron os disparos / os tres que tanto a querían. / Filliño, marido e pai / no barco que a despedía. // Mataron a filla de un / e a nai do que entón nacía. / Mataron a compañeira / de nome Amada García. // Foi vítima da vinganza / de quen para si a quería. / O prezo da súa beleza / encheu de sal a baía. // Ata o polbo de Mugardos / ergue os seus brazos na ría. / Para todos será praza / da vila mortal un día. // Loitou por social xustiza / co puño que o pobre erguía. / Cría na fraternidade / e na igualdade ela cría. // Lembramos os compañeiros / que con ela alí morrían. / Mataron a amada Amada, / mais vive Amada García.

[2] En otra entrevista que se publicó en el diario digital "Praza Pública", a la pregunta de la periodista Montse Dopico, "[l]a leyenda lo que dice es que Amada fue asesinada... por bordar una bandera. Un rol muy femenino, sin duda. En la causa militar contra ella, además de su actividad política, hablan de que había hecho bocadillos para los revolucionarios", responde Bernardo Máiz:

La gente con la que hablé dice que, efectivamente, ella estaba preocupada por el marido, que había desaparecido, y que andaba preguntando por él. Es normal, porque se escuchaban los tiros y Gabriel no volvía. Es normal también que, en sus circunstancias, negase su militancia y se pusiese como una pobre mujer que solo buscaba a su marido. Pero está claro que sí fue militante y que sí fue al concello para participar en la resistencia contra el golpe. No fue solo para hacer bocadillos y para cargar agua, como cuentan algunos testigos y como ella misma aseguró en su declaración.

También es verdad que lo único que hicieron fue requisar armas y detener a algunos derechistas. En la causa contra ella se afirma que ella decía que había que tirarlos al pozo, cosa que ella negó. Porque ni los tiraron al pozo, ni iban a envenenarlos como también se dijo, ni les hicieron nada. Los retuvieron, simplemente. Pues esos fueron los "vengadores" que después los acusaron. [...]

Continúa la periodista, "[l]a cuestión es que fue represaliada por su actividad política. O, más bien, como dice su nieta Amada Toimil en un documento que recoges en el libro, por ser mujer republicana y de izquierdas. Una mujer de clase obrera que se atrevía a tener y manifestar públicamente ideas avanzadas". Y entonces el historiador explica:

Es que decir que murió injustamente por coser una bandera es minimizarla. Además, todos los asesinados por los golpistas murieron injustamente. Pero es que Amada ni sabía bordar. La bandera existió y Amada la llevo, pero la bordó una bordadora, y el diseño lo hizo su marido, Gabriel Toimil.

¿Qué pasó con esto? Amada tuvo dos defensores. El primero fue el teniente de intendencia Octavio Fernández-Herrerín. El segundo, que sustituye al primero cuando este marcha para la guerra, fue el capitán de artillería Francisco López de Ayala, que era un hombre culto que intentó defenderla presentándola como una Mariana Pineda. [...]

Imagen. Amada García.

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