28.2.17

La sociedad se mueve con energía, pero cree que lo hace con dinero

La sociedad se mueve con energía

Por Sara Plaza

Esta entrada es la versión castellana de la que Nate Hagens publicó en The Monkey Trap (su website personal), el 20 de septiembre de 2013, bajo el título "Twenty (Important) Concepts I Wasn’t Taught in Business School – Part I". En esta primera parte el autor enumera los diez últimos. El texto ha sido traducido por Sara Plaza con permiso expreso del autor.

Dada la extensión de la entrada original, en los párrafos que siguen sólo se recogen la introducción y el primero de los conceptos que enumera el autor (el número 20). El artículo completo puede descargarse en formato .pdf aquí.

Veinte principios (importantes) que no me enseñaron en la escuela de negocios – Parte I

Nate Hagens

Hace veintiún años [1992] obtuve, con calificación de sobresaliente cum laude, el grado de Master en Dirección y Administración de Empresas de la Universidad de Chicago. Ya podía comerme el mundo. O eso parecía. Durante varios años logré una posición social de acuerdo con los parámetros actuales: nóminas elevadas, buenos coches, viajes a lugares exóticos, novia(s), frescura y, quizá lo más importante, respeto por ser un miembro "exitoso" de la sociedad. Pero resulta que mi carrera financiera, efímera como fue, se desarrolló en el tramo final de una época en la que los mercados financieros cada vez se iban desvinculando más de la realidad que tenían que representar. Mi habilidad para multiplicar los dígitos de una cuenta (o al menos para vender esa probabilidad), me permitió triunfar en un sistema de turbo finanzas que se dispararía en los siguientes 20 años. Durante un breve periodo de tiempo fui parte del 1% (y todavía lo soy en relación a "todos los seres humanos que han existido hasta ahora"). Estar entre ese 1% me dio la oportunidad de profundizar un poco más en lo que realmente estaba ocurriendo (en buena medida porque lo dejé y tuve tiempo de leer y pensar sobre ello durante una década). Resulta que la lógica de fondo del sistema financiero, y por lo tanto de mi carrera, se fundamenta en unos supuestos básicos erróneos que habían "funcionado" en el corto plazo pero que enseguida se quedaron anticuados, poniendo en grave peligro nuestras sociedades.

En torno al 30% de los actuales estudiantes universitarios eligen una gran empresa. Sin embargo, "hacer negocios" sin tener conocimientos de biología, ecología y física elude los principios fundamentales que rigen el funcionamiento de nuestro mundo. Lo que sigue es mi extenso, pero a la vez demasiado breve, resumen de las cosas importantes que no me enseñaron en la escuela de negocios.

El business as usual tal y como lo conocemos, con la economía como guía y los parámetros financieros como indicador, está en las últimas. El siguiente ensayo es crítico con las finanzas y las escuelas de negocios (del mundo). Pero también lo es con todo nuestro sistema educativo. Ahora bien, los médicos, los fontaneros y los campesinos no tienen la misma influencia que tiene la gente de finanzas en lo que respecta al relato y los objetivos culturales: hace tiempo que las premisas centrales de la sociedad deberían haber sido examinadas. Pero antes de señalar lo que no aprendí en la escuela de negocios, quiero ser justo: aprendí cosas de "valor" para los caminos que andaría en el futuro: estadística, regresión, cómo organizar y dirigir reuniones de manera profesional, y algunos conceptos útiles de mercadotecnia. Por supuesto, como para cualquier estudiante de veintipocos, la mitad del valor de esos años universitarios estuvo en aprender a interactuar con el grupo de gente que serán tus compañeros, y las relaciones y contactos que se establecen. Asimismo, la oficina de colocación también fue muy útil para conseguirnos trabajo.

La cultura de [la banca de inversión] Salomon Brothers fue la que más me impresionó y aterricé en su Departamento de Inversiones Privadas, donde básicamente ejercíamos como corredores de bolsa para los super-ricos. Como pasante no me estaba permitido contactar con nadie que contase con menos de 50 millones de dólares (en 1993). Cuando Salomon cerró nuestro departamento desempeñé un trabajo similar en Lehman Brothers. Allí enseguida empecé a sentirme como un vendedor de coches muy bien pagado, y al cabo de dos años lo dejé. Trabajé entonces para un cliente, desarrollé algoritmos de negociación y, finalmente, creé mi propio fondo. Pero progresivamente, en lugar de hacer transacciones o intentar aumentar mi negocio, me encontré leyendo sobre petróleo, historia, evolución y temas ecológicos. Me preocupaba que nuestros productos o beneficios no incluyesen el valor de las "externalidades". Un día, dando un paseo, llegué a la conclusión de que lo que hacía estaba espiritualmente hueco y, a pesar de que "pagaba las facturas", empecé a darme cuenta de que me interesaba mucho más aprender cómo funcionaba el mundo y, tal vez, hacer algo para mejorarlo. En el año 2002 devolví su dinero a mis clientes y me embarqué con mi perro y un coche lleno de libros en una excursión de dos años. Con el tiempo me doctoré en Recursos Naturales pero, como muchos de ustedes, mi verdadero doctorado lo obtuve en este espacio virtual, interactuando con las muchas y diferentes personas que conocí y sigo llamando amigos y mentores. Pese a los enormes obstáculos, sigo trabajando por un futuro mejor a corto y largo plazo, mientras vivo en una pequeña granja en Wisconsin. Volveré sobre ello más adelante.

En estos años la sociedad moderna se ha vuelto un amasijo de angustia, incertidumbre y preocupación. Muchos de nosotros reconocemos intuitivamente que hemos construido una gigantesca máquina Rube Goldberg, que por una serie de razones no va a poder seguir fabricando bienes y servicios en serie en los próximos 30-40 años. La culpa de nuestras menguantes perspectivas se la echamos a algún sector de la población: los Republicanos, los ecologistas, los ricos codiciosos, los pobres holgazanes, los inmigrantes, los liberales, etc. A tal o cual país, a tal o cual sistema político: los malvados socialistas, los despiadados capitalistas, los chinos, los sirios, los europeos, etc. Acudimos a la televisión o a Internet para conocer las últimas "noticias" que afectan a nuestro mundo pero no estamos del todo seguros de las conexiones. Sin embargo, todo este vaivén se sustenta en unos pocos principios básicos que solo se enseñan de manera fragmentaria en nuestras universidades, cuando se enseñan. Se enumeran a continuación 10 principios básicos sobre los que se asienta el actual "comercio" global. Cabe señalar que si yo fuera un joven de 25 años matriculado en una escuela de negocios, impaciente por conseguir un trabajo muy bien remunerado al cabo de dos años, no creería lo que se cuenta más abajo, incluso si tuviera el tiempo o el interés para leerlo, que probablemente no lo tendría.

20. Las "leyes" económicas fueron elaboradas y se correspondían con un periodo de la historia humana único

Descubrí una falla. Me impactó, porque durante los últimos 40 años o más viví con evidencias más que suficientes de que funcionaba de manera excepcional.

Testimonio de Alan Greenspan en el Congreso, octubre de 2011


La sociedad se mueve con energía
El gráfico anterior muestra la historia temporal de nuestro planeta en tres niveles, comenzando con la línea oscura superior que indica el tiempo geológico. La diminuta franja negra a la derecha aparece agrandada en la línea intermedia, que muestra a su vez una estrecha franja negra a la derecha, de nuevo agrandada en la línea inferior, donde están representados los últimos 12.000 años. Nosotros, nuestro medioambiente y nosotros mismos, somos producto de esta historia evolutiva. Nuestra verdadera riqueza procede de la energía, de los recursos naturales y de los servicios ecosistémicos que fueron generándose a lo largo del tiempo geológico. La clave de nuestro comportamiento se halla en como "lo que funcionó" en las eras que muestra el gráfico (sobre todo la segunda) fue moldeando y afinando nuestro cerebro. La curva negra inferior representa la población humana, pero también podría tratarse del rendimiento económico o del uso de energías fósiles, pues los tres han estado muy correlacionados en este periodo.

Las "teorías" económicas que fundamentan nuestra actual sociedad se desarrollaron exclusivamente durante el breve periodo designado "A" en el gráfico, en un planeta que todavía estaba ecológicamente vacío de sistemas humanos, y mientras cantidades crecientes de poderosísima energía fósil alimentaban un sistema económico global en expansión. Durante décadas nuestras economías humanas parecieron seguir un patrón de crecimiento interrumpido por breves recesiones y vuelta del crecimiento. Esto hizo que, a todos los efectos, pareciera que el crecimiento, tanto de la economía como de la riqueza individual agregada, era algo así como una ley natural, y como tal se enseña en las escuelas de negocios. La realidad es que nuestra trayectoria humana –la pasada y la futura– no es una línea recta sino más bien una polinómica con largos tramos rectos, subidas y bajadas, algunas partes onduladas en el medio y, a la larga, un tope. Nuestra actual cultura, nuestras instituciones y todos nuestros supuestos de partida sobre el futuro se desarrollaron en un tramo de pendiente ascendente. Dado que este periodo lineal ha durado más que la vida media de una persona, nuestra mayor atención biológica al presente que al futuro y al pasado, vuelve muy difícil imaginar que la verdad subyacente es otra.

Durante este largo periodo de "correlación=causalidad", el conocimiento científico con base empírica de campos como la biología y la física ha estado marginado. Esta omisión, omnipresente en la economía y las finanzas, está también extendida en buena parte de las ciencias sociales, que a lo largo de las dos últimas generaciones viene mezclando explicaciones próximas y últimas para los individuos y la sociedad. En la naturaleza los gansos migran hacia el sur en invierno y hacia el norte en primavera. En ese comportamiento intervienen mecanismos neuronales perfeccionados a lo largo del proceso evolutivo que contribuyeron a la supervivencia, tanto individual como de la especie. "Desplazarse al norte en primavera" es una explicación próxima. "Las señales neuroquímicas que maximizan la energía/alimento necesaria para realizar un determinado esfuerzo contribuyendo así a la supervivencia" es una explicación "última". En la escuela de negocios me enseñaron que "los mercados se desplazan hacia el norte" debido al ingenio, la tecnología y los beneficios, una explicación que me pareció incompleta a pesar de que daba la impresión de haber sido válida durante la mayor parte de mi vida. Las ciencias sociales han brindado excelentes explicaciones sobre QUÉ es nuestro comportamiento, pero las aclaraciones que tienen que ver con POR QUÉ somos lo que somos y CÓMO hemos desarrollado una vasta e impresionante civilización industrial, permanecen en los márgenes de la ciencia hegemónica. La economía (y las finanzas como subconjunto) es la ciencia social que dirige nuestra cultura y nuestras instituciones, aunque en estos momentos lo haga por inercia.

Imagen A. Los ciegos y el elefante de Rudyard Kipling. | Imagen B.

Etiquetas: