28.6.16

Estamos viviendo fuera de la realidad

Estamos viviendo fuera de la realidad

Por Sara Plaza

Los párrafos que siguen son la trascripción de la intervención de Jorge Riechmann, poeta, traductor literario, ensayista y profesor titular de filosofía moral en la UAM, en el programa En Clave de Tuerka del pasado 9 de junio.

* * *


Ser socialdemócrata hoy es estar muy rezagado con respecto a lo que los tiempos nos piden, lo cual, de todas formas, tampoco es muy sorprendente porque la sociedad entera está muy rezagada en ese plano. La socialdemocracia intentaba dar respuestas a problemas de hace un siglo, o de hace medio siglo, o de hace treinta años quizá todavía, y el mundo ha cambiado mucho desde entonces.

La situación es un poco paradójica porque por otro lado lo que pide la sociedad española y seguramente muchas más, en cierta forma es socialdemocracia, es decir, esa idea de capitalismo domesticado, de cierto compromiso entre capital y trabajo, de la posibilidad de desarrollar vidas ordenadas, carreras profesionales en un marco más o menos estable; cosas que, efectivamente, pudo garantizar la socialdemocracia allí donde gobernó durante algunos decenios, pero creo que hoy estamos en un marco bastante diferente.

Y ahí tenemos dos asuntos, no son los únicos, pero son asuntos enormes que requerirían seguramente otras posiciones. Primero el nivel, la profundidad con la cual el neoliberalismo, la variante neoliberal del capitalismo, ha penetrado las sociedades, las subjetividades, no solo las economías, sino mucho más allá. Eso por una parte, y, en segundo lugar, el grado de emergencia de la crisis ecológico-social que nos sitúa verdaderamente ante un abismo.

Entonces, aunque haya un deseo de socialdemocracia, y aunque haya esa oferta también de socialdemocracia desde distintos lugares, creo que los tiempos van a ser un poco diferentes.

* * *


Creo que pensar en distintos plazos y en la mirada que va un poco más allá de lo inmediato es bastante importante. No es que no haya en el corto plazo posibilidades de regate, y de valerse de ganar algunas posiciones para desarrollar políticas que sean más favorables a las mayorías. Pero las condiciones históricas de la promesa capitalista, en su variante liberal o en su variante socialdemócrata, en eso insistiría, ya no van a estar entre nosotros, ese es el asunto de fondo.

¿Por qué? Pues porque esas condiciones suponían una gran cantidad de energía excedente en forma sobre todo de petróleo, combustibles fósiles en general, pero petróleo en particular, y ya no estamos ahí, estamos en el cenit del petróleo y en una senda de descenso energético a lo largo del siglo XXI, a pesar de las ilusiones que se hacen nuestras sociedades sobre ello.

Porque los países centrales del sistema podían organizar esos Estados asistenciales o Estados del bienestar valiéndose también de distintos mecanismo de lanzar balones fuera y valerse de recursos de muchos otros lugares.

Porque era un mundo estructurado todavía, estaban en marcha procesos de liberación nacional, pero un orden poscolonial, neocolonial seguía todavía en marcha, y eso ha cambiado también radicalmente.

Porque ya no somos 2000 ni 3000 millones de seres humanos en el planeta, sino que somos 7300 millones y seguimos adelante.

Las condiciones van a ser de dureza creciente para llevar adelante políticas económicas razonables. Y entonces por eso discrepo de la idea de que la opción es solo entre diferentes clases de capitalismo, porque entonces realmente estamos perdidos. Si no conseguimos desactivar la dinámica autoexpansiva del capital y si no tenemos presentes también las lecciones de la historia, estamos perdidos.

Es muy importante la experiencia chilena que acaba en el 73, ese golpe de Estado es también el arranque de la fase neoliberal del capitalismo en buena medida. Y hay otra experiencia histórica importante –en ese llegar a los límites del proyecto histórico de socialdemocracia–, que es Suecia en la segunda mitad de los años 70: cuando va adelante el proyecto que impulsa buena parte de la socialdemocracia y los sindicatos suecos, de una especie de socialización dulce de una parte del aparato productivo con los fondos de inversión de los asalariados, y también eso llega hasta un límite y es echado para atrás.

Y no hay muchas dudas –a pesar de que podemos pensar que los tiempos de la violencia militar directa están atrás o que, de momento, las guerras están más lejos de nosotros– de que cuando las cosas se ponen mal, realmente mal para los poderes dominantes, el poder militar está también ahí. No creo que en el siglo XXI vayamos a librarnos de ello. Tampoco en los países centrales del sistema.

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Esto del baño de realidad... si algo caracteriza a nuestras sociedades es su denegación sistemática de la realidad, de realidades muy básicas, claro, que son de qué manera se relacionan nuestras sociedades con la biosfera, cuál es el metabolismo entre ciudad y campo, y demás. Ahí nos damos cuenta de que estamos viviendo fuera de la realidad. Ese es un aspecto terrorífico, terrible en la cultura dominante.

Hay wishful thinking y denegación por todas partes. Cuando hablamos de plazos no nos damos cuenta de lo que está pasando. No nos damos cuenta de lo que está sucediendo, por ejemplo, con el calentamiento global. La última experiencia de este debate de la semana pasada: pregunté a varios compañeros comensales en una comida –que eran profesores de universidad, es decir, no eran gente que tuviera los estudios primarios–, cuál pensaban ellos que era la diferencia entre las temperaturas promedio de la Tierra en los periodos glaciales y la Tierra cálida en los periodos interglaciales, como el que nosotros conocemos y que nos resulta adecuado y en el que hemos desarrollado lo que llamamos civilización. La intuición falla totalmente en eso, incluso en las personas muy cultas. Me decían, pues seguramente serán 30º o 35º ¿no? Europa cubierta de hielo y tal... 3º o 4º es la diferencia entre las temperaturas promedio de la Tierra con Europa cubierta de hielos en modo glacial y los periodos interglaciales.

Nosotros ya estamos 1º por encima de las temperaturas promedio de la era anterior al comienzo de la quema masiva de combustibles fósiles, y la senda en la que estamos es 3º, 4º, 5º, hasta 6º o más grados de incremento de las temperaturas promedio en pocos decenios. Eso es llevarse por delante a las diecinueve vigésimas partes de la humanidad según algunos climatólogos, si las cosas van bien, y si no llevársela por delante a la humanidad entera. O sea, esas son las realidades básicas, las más básicas, de las cuales tenemos que partir si queremos pensar en órdenes socioeconómicos.

[...] Tendremos que hacer políticas realistas en algún momento, y lo que yo objetaría, de todas formas, es que también hay mucho wishful thinking en esa idea de que podemos retomar los viejos buenos tiempos de la socialdemocracia europea de los años 50. Ojalá fuera así, porque de hecho es lo que está deseando la sociedad... pero las cosas no van a ir por ahí. Entonces, de alguna manera, necesitamos también políticas que sí se hagan cargo de la realidad. Empezar por alguna parte.

[...] Y luego habrá que asumir que, aunque mucha gente siga diciendo hoy que son socialdemócratas, si los socialdemócratas de hace 50 años se levantaran de sus tumbas y miraran lo que dicen y lo que hacen, desde luego no los reconocerían como los suyos.

* * *


Decimos, ¿liberalismo económico?, bueno, pero solo si somos capaces de desbordarlo también hacia formas de democracia radical. Necesitamos combinar democracia participativa con los mecanismos de representación.

¿Estado social? –y mejor llamarlo así que Estado del bienestar porque, en general, la gente entiende mal lo que significa eso–, pues vale, pero la esencia de eso no es la expansión del mundo de la mercancía, sino un contrato social para asegurarnos los unos a los otros.

O sea, cada principio [liberalismo político, políticas keynesianas, economía mixta, estado social, acabar con las desigualdades] requeriría una reformulación importante. Y no nos bastan –y eso es lo más importante– esos cinco principios. Entonces necesitamos no esa socialdemocracia añorada que se fue para no volver, sino algo que hay que llamar más bien ecosocialismo o ecocomunismo.

21.6.16

As herbas de San Xoán

As herbas de San Xoán

Por Edgardo Civallero

Hay un puñado de tradiciones pre-cristianas que han sobrevivido en buena parte de Europa, incluso tras quince siglos de brutales presiones, de quema de "brujas", de persecuciones y de negaciones por parte de la Iglesia. Se trata de un fragmento mínimo de costumbres antiguas que ha logrado llegar hasta nuestros días, en algunos casos oculto bajo formas católicas.

Entre estas tradiciones, las asociadas a la noche de San Juan (23-24 de junio) probablemente estén entre las más extendidas, al menos en Europa occidental. Algunas de ellas cruzaron el Atlántico y fueron asumidas por los pueblos indígenas y mestizos de las Américas, probablemente porque tanto esas sociedades originarias como los campesinos europeos celebraban esa noche antes de que existiera un "San Juan" o incluso una religión llamada "cristianismo". Era una fecha conocida y festejada, de una u otra forma, por pueblos de los cinco continentes, pues corresponde al solsticio de verano (en el hemisferio norte) o de invierno (en el hemisferio sur) y tiene significados relacionados con la fertilidad, la agricultura, la duración del día o el calor del sol.

En pleno siglo XXI, y a pesar de haber perdido buena parte de sus significados originales, la noche de San Juan sigue siendo tiempo de rituales. Entre ellos, el más importante y difundido es el encendido de enormes hogueras. La función de estos fuegos –que hasta hace relativamente poco reunían a su alrededor a comunidades enteras– es purificadora: hay que saltar sobre sus rescoldos para "limpiarse" con el humo; en algunos sitios también se ahúma el ganado o algunas pertenencias. Además de estas fogatas tan características, hay muchas otras ceremonias de carácter mágico o simbólico, individuales o comunitarias, que se continúan realizando durante la fiesta sanjuanera. El festejo está asociado, asimismo, a un rico folklore musical y literario popular, cuyos orígenes se pierden en la cuenta de los siglos: narraciones, adivinanzas, leyendas, coplas, romances...

Situada en el extremo noroeste de la península Ibérica, allí donde Europa va a hundirse en el mar, Galicia es tierra de leyendas. Cada rincón parece estar poblado por memorias antiguas, misterios, ecos de viejas hazañas y de otros tantos dramas, y seres extraños que se desvanecen entre la eterna brétema. San Juan es un evento que no podía pasar desapercibido para los gallegos. En Galicia, el agua y ciertas plantas –as herbas de San Xoán– juegan un rol tan importante como el de las hogueras a la hora de purificarse y de evitar que los malos espíritus se acerquen, con sus meigallos, a casas y gentes.

El agua, que en un país anfibio como Galicia parece estar en todas partes en todo momento, adquiere, durante la noche de San Juan, unos poderes y una sacralidad que no posee en otro momento, sobre todo si está cerca de monasterios u otros sitios considerados sacros o especiales (y en este aspecto se mezclan tradiciones pre-cristianas y cristianas). En fuentes y arroyos viven mouras, xanas y otros seres míticos, y hay fuentes renombradas por curar el mal de ollo y otros feitizos. Se dice que el poder en el agua se concentra sobre todo en la flor da auga, su capa más superficial, en la que se refleja el sol del amanecer; durante la noite de San Xoán, las propiedades de la flor da auga son más potentes: transmite belleza y salud a los que se lavan con ella, y espanta a las meigas y a cualquier otro ser maléfico.

As herbas de San Xoán
Las herbas de San Xoán, por su parte, cumplen funciones medicinales todo el año, pero en esa noche particular su vigor se ve multiplicado. La relación de especies que compone la lista de herbas es larga, dado que en cada rincón de Galicia se utilizan plantas diferentes, cuyo número varía entre cinco y siete. Se dejan las hierbas en una talla (cántaro) toda la noche, remojándose en el agua de determinada fuente (o, mejor aún, de siete fuentes distintas) bajo el orballo (rocío); este proceso se denomina facer o cacho, y fue cristianizado arguyendo que es San Juan el que bendice el preparado (y no el orballo, que a fin de cuentas es otra forma de agua). Al amanecer hay que lavarse (la cara, las manos, los pies) con esa mezcla verdosa de agua y savias, que es a la vez sanadora y limpiadora.

Las plantas tienen más usos. Durante la noche de San Juan, meigas y feticeiros andan libres y muy activos (como ocurre con el resto de los seres mitológicos; se dice que si se deja un paño blanco sobre un helecho, aparecerá cubierto de trasgos). Colocando ramas y flores de herbas de San Xoán en puertas y ventanas (o bien cardos, por sus espinas, o espadañas, por su forma de espada), las casas quedan protegidas de sus actos e influencias. Luego, una vez secas, pueden colgarse en algún rincón del hogar para resguardarlos durante el año.

También se utilizan para realizar algunos de los muchos conjuros y sortilegios que se llevan a cabo en esa fecha. Por ejemplo, se deja un puñado de hierbas recién cortadas sobre la mesa, dentro de la casa. Si a la mañana siguiente aparecen frescas, será un año de abundancia; si, por el contrario, aparecen mustias, anuncian infortunios.

Entre las herbas más conocidas se cuentan el fiúncho (hinojo), que ahuyenta los malos espíritus y es efectiva contra el mal de ojo (además de servir para combatir malas digestiones y gases y para curar las inflamaciones oculares); el fento macho (helecho macho), tóxico, antaño usado como antiparasitario, y del cual se dice que "echa flor" precisamente en la noite de San Xoán; el codeso, arbusto usado para hacer escobas que barren los malos espíritus; la malva, usada contra la bronquitis, los nervios y las afecciones digestivas; el romeu (romero), que protege y purifica los hogares y sirve contra el reuma, la artritis y los dolores de garganta; la dedaleira (dedalera), una de las plantas con más nombres en gallego, que ahuyenta brujas y desgracias si se la coloca en la puerta; y, por supuesto, la abeloura (hipérico), una planta usada para luchar contra el demonio y que, al mismo tiempo, es cicatrizante, astringente y antiséptica.

Otras plantas, consideradas sagradas desde antiguo en buena parte de Europa occidental, también pueden emplearse como herbas de San Xoán. Algunos ejemplos son el sabugueiro (saúco), el trobisco (torvisco), la hedra (hiedra), el carballo (roble) y el visgo (muérdago).

Martín de Dumio, obispo de Braga en el siglo VI, realizó una fuerte campaña de cristianización en Galicia, combatiendo todo aquello que sonara a "pagano" y destruyendo, en el proceso, desde árboles y piedras a fuentes sacras, pasando por incontables costumbres (ligaduras de almas, comida de difuntos, adivinaciones, calendarios lunares, adoración de mariposas, y un largo etcétera). Desde entonces, el proceso de eliminación de este tipo de tradiciones no hizo más que avanzar, en ocasiones con una virulencia inusitada.

Afortunadamente, no pudieron eliminarlas todas: en Galicia todavía sobreviven las de la noite de San Xoán. Y muchas otras.

14.6.16

Divorciados de la naturaleza, casados con la tecnología

Divorciados de la naturaleza, casados con la tecnología

Por Sara Plaza

Hace ahora tres años tradujimos al castellano y publicamos en este espacio un artículo de uno de los fundadores del proyecto británico Dark Mountain, el escritor y activista Paul Kingsnorth, titulado "Ecología Oscura. Buscando certezas en un mundo post-verde". Un año después volvimos a compartir otro artículo suyo que llevaba por título "En el salón negro", sobre las reflexiones que le inspiró la visita a la cueva de Niaux, en los Pirineos franceses.

En esta ocasión difundimos la entrada que escribió el pasado mes de diciembre en el propio blog del Dark Mountain Project, con motivo del fallecimiento una semana antes del conservacionista y filántropo Douglas Tompkins, al final de la cual recuperaba una entrevista que les hizo a él y a su esposa Kristine en el año 2011 en Chile (publicada originalmente en el número 3 de la colección Dark Mountain). Como en el caso de los dos anteriores, los textos que siguen han sido traducidos por Sara Plaza y revisados por Edgardo Civallero con permiso expreso del autor.

Descargar la entrevista completa en formato .pdf

Divorciados de la naturaleza, casados con la tecnología
Sobre Doug Tompkins y su pensamiento

Paul Kingsnorth abre su entrada describiendo con estas palabras a su amigo Douglas Tompkins:

"El conservacionista y filántropo Douglas Tompkins, una de las personas que apoyó el proyecto Dark Mountain desde sus inicios, murió la semana pasada a los 72 años en un accidente de canoa en la Patagonia chilena, donde vivía. Hace pocos años pasé algunos días con él y su esposa, Kristine, en Chile, y después seguimos comunicándonos durante bastante tiempo. Llegué a conocerle un poco y admiraba enormemente al hombre y su trabajo. No tengo muchos héroes, pero Doug fue uno de ellos. Creo que su muerte es una tragedia, y no solo para sus más allegados.

Ellos dos, Doug y Kris Tompkins, llevaban 25 años trabajando en uno de los proyectos más ambiciosos de conservación y "retorno a la vida silvestre" del planeta: la creación de parques nacionales protegidos en áreas vulnerables de Chile y Argentina como refugio vital para especies en peligro, en un momento en el que las demandas humanas sobre el resto de la biosfera aumentan a diario. Entre los dos protegieron del "desarrollo" más tierra que cualquier otro individuo en la historia: más de 800.000 Ha en total, y pretendían aumentar esa cantidad.

Esta extraordinaria demostración de filantropía y ambición ecológica era un proyecto a largo plazo, no solo para preservar la naturaleza y darle alguna oportunidad de recuperarse, sino también para persuadir a otros de que participasen en un plan global para conectar las áreas protegidas del continente, y establecer así un corredor salvaje por el que los seres vivos no humanos pudieran moverse y sobrevivir. No existe nada parecido en ningún otro lugar de la tierra, y la viuda de Doug, Kris, que colaboró estrechamente con él y también dedicó su vida a ese trabajo, ha dejado claro en los últimos días que continuará e incluso acelerará el proyecto.

Para mí, sin embargo, tal vez lo más significativo de Doug y de su trabajo no era la fortuna que hizo con sus firmas de ropa Esprit y North Face (de las que renegaría luego por considerarlas el paradigma de la cultura empresarial que está destruyendo el planeta), ni siquiera la manera como decidió gastar esa fortuna conservando y devolviendo a la naturaleza tanta tierra. Lo que más me llamó la atención de Doug fue la visión del mundo que guió su trabajo: singular, honesta e inflexible".

En la entrevista, tanto Kingsnorth como Tompkins dejan entrever sus posiciones acerca del ecologismo, el conservacionismo, la tecnología, la crisis de extinción, los límites del crecimiento...

"Paul Kingsnorth: Así es. Yo tengo las mismas discusiones sobre esos gigantescos aerogeneradores instalados en campo abierto, que cuentan con una aceptación incondicional por parte de muchos ecologistas. Ellos piensan en el viento, que se trata de una tecnología renovable, que supone progreso, y que si no te gusta es porque estás a favor de los combustibles fósiles y la energía nuclear. Y ahí están, abogando por la destrucción masiva de paisajes abiertos con la excusa de obtener "energía limpia" para un fin que todavía no han identificado. Y esgrimen argumentos espurios, te dicen "pero si son hermosas, son elegantísimas. Tienes que aprender a quererlas. Mi corazón late con fuerza cada vez que veo una turbina de 150 m en lo alto de una montaña". Y ese es el ecologismo mayoritario hoy en día, y si estás en contra eres un reaccionario y un romántico. Resulta asombrosa la manera tan rápida e incuestionada como ha ocurrido esto; es sorprendente cómo, para apoyar este caso, se ha trasladado a la discusión el relato progresista que el ecologismo solía desafiar".

"Doug Tompkins: A todos nos lleva mucho tiempo deshacernos de los elementos culturales que hemos recibido y asimilado. Tienes que estar muy alerta y ser crítico contigo mismo, y no resulta sencillo. Yo he cometido un montón de errores, pero ahora soy muchísimo más consciente de ellos y de cómo me arrastra el sistema. Desde mi punto de vista, sin un análisis profundo y sistemático de la crisis ecosocial en su totalidad, lo más probable es darle un enfoque estratégico equivocado. Por ejemplo, tenemos que examinar nuestras asunciones tecnológicas; por un lado, la creencia, la visión de que la tecnología va a seguir desarrollándose y evolucionando siempre, y que eso será positivo, y por el otro, la facilidad con la que se obvian los fracasos tecnológicos. Yo creo –y lo repito constantemente– que la crítica tecnológica es el talón de Aquiles de nuestros movimientos sociales. Los movimientos sociales no son buenos críticos tecnológicos. Nadie está dispuesto a lanzar la primera piedra.

[...] Solía tener estas discusiones con mi viejo amigo Steve Jobs, el tipo de Apple, y se enojaba muchísimo. [...] Solía decirle, Steve, esos ordenadores que inventas están destruyendo el mundo. Son aparatos de aceleración, se mueven a la velocidad de la luz, aceleran y amplían la producción y la actividad económica, le reprendía a menudo. Unos 25 años atrás hizo aquella campaña gigantesca de "las 1001 cosas que el ordenador personal podía hacer", y por supuesto todas ellas eran estupendas, no podías impugnarlas. Pero solo suponían alrededor del 5% de lo que realmente hacía el maldito ordenador. El otro 95% lo dejó fuera, y tenía que ver con la extraordinaria aceleración de la conversión de la naturaleza a la cultura humana. Los océanos, el agua potable, el suelo, el aire limpio y los bosques: esos cinco elementos principales de la vida estaban transformándose cada vez más rápido –cinco veces más rápido, diez veces más rápido, cien veces más rápido– debido a la velocidad a la que los ordenadores estaban intensificando la actividad económica. Solía decirle: no me vengas con esa mierda sobre todas las cosas maravillosas que hacen tus máquinas, no es más que la guinda de un pastel asqueroso. Y él se mosqueaba, por supuesto, Steve estaba casado con su visión de que toda la tecnología que él había concebido era el camino al paraíso".

Las imágenes de esta entrada son trabajos de la ilustradora y diseñadora Lisen Jane Ashlock. Merece la pena visitar su página web y recorrer con la mirada el resto de sus obras.

Imagen A | Imagen B
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7.6.16

La historia de Damar Wulan

La historia de Damar Wulan

Por Edgardo Civallero

Damar Wulan es un legendario héroe javanés, protagonista central de un conocido ciclo de historias tradicionales.

Los relatos refieren las aventuras de Damar Wulan en el marco de las luchas históricas entre varios reinos hinduistas de la isla de Java (especialmente Majapahit y Blambangan) hacia fines del siglo XV. Existen varios manuscritos que recogen la saga, aunque el más conocido es, con toda probabilidad, el Surat Damar Wulan ("El escrito de Damar Wulan"), conservado hoy en la British Library (catálogo MSS.Jav.89).

El rasgo más llamativo de esta obra son sus 153 ilustraciones, las cuales, además de complementar la propia narrativa, describen gráficamente la vida cotidiana de la sociedad javanesa a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Las pinturas revelan la enorme sensibilidad del artista a la hora de captar los detalles más insignificantes de escenas cotidianas, detalles que dan mucha naturalidad –e incluso un cierto toque de humor– a cada imagen.

Surat Damar Wulan es un típico lakon, término genérico que designa una obra de teatro dramática indonesia. El manuscrito narra la vida de Damar Wulan ("Resplandor de la luna"), nacido en la aldea de Paluh Amba, no lejos de Wilwatikta (actual Trowulan), la capital del imperio javanés de Majapahit (1293-1527).

Damar Wulan es presentado como el sobrino de Logender, patih (visir o primer ministro) de Majapahit. En su juventud viaja a la corte para que su tío le dé un empleo acorde a sus capacidades y pretensiones, pero éste, temiendo que su sobrino hiciera sombra a sus propios hijos Layang Setra y Layang Kumitir (tanto en belleza física como en habilidades y carácter), lo relega a tareas menores, como la jardinería. El destino quiere que la hija de Logender, Anjasmara, se enamore de su primo y se case con él en secreto (Anjasmara se destaca en la literatura javanesa por su papel de esposa encantadora, resuelta y fiel).

Cuando Logender lo descubre, ordena la ejecución de Damar Wulan, pero este salva la vida gracias a las súplicas de su esposa, y es encarcelado junto a ella. Mientras tanto, el rey Menak Jingga ("Caballero rojo") del vecino reino de Blambangan, un personaje retratado como duro y casi demoníaco, pide la mano de Prabu Kenya, la reina célibe de Majapahit (personaje probablemente basado en la reina Suhita, 1429-1447). Al ser rechazado, declara la guerra al imperio y a todos sus aliados, a los que va venciendo uno por uno. Totalmente cercada, la regente se refugia en un retiro religioso en donde cae en trance y recibe un vaticinio: alguien llamado "Damar Wulan" acabará con su enemigo.

La historia de Damar Wulan
Damar Wulan es entonces llamado a la corte y recibe la orden de asesinar a Menak Jingga; de cumplir su cometido, le sería otorgado el propio imperio (y la mano de su reina) como recompensa. Tras muchas aventuras junto a sus ayudantes Sabda Palon y Naya Genggong, y con la colaboración de Wahita y Puyengan, dos concubinas del rey de Blambangan (que se enamoran de él y prometen ayudarlo si se casa con ellas), Damar Wulan averigua que solo puede matar a Menak Jingga con la ayuda del wesi kuning ("hierro amarillo"), un amuleto mágico. Tras obtenerlo, lucha con su adversario, lo decapita y vuelve triunfante a Majapahit con su cabeza. Nuevas aventuras se sucederán (incluyendo su asesinato a mano de sus primos y su resurrección gracias a la intervención de un santón que, como se sabrá más adelante, es su propio padre), antes de que Damar Wulan se case con la reina y ascienda al trono de Majapahit con el nombre de Brawijaya. Anjasmara se convertirá entonces en su segunda esposa, mientras que las dos concubinas de Menak Jingga pasarán a ser las suyas propias. Layang Setra y Layang Kumitir, por su parte, acabarán exiliándose.

En otros manuscritos la historia termina en ese punto; no ocurre así en el conservado en la British Library. El padre de Damar Wulan, Udara, había sido patih de Majapahit, pero decidió retirarse de la vida mundana para convertirse en el eremita Tunggul Manik, justo medio año antes de que Damar Wulan naciera. Buscaba convertirse en un ajar, un maestro, y obtener poderes sobrenaturales. Con el tiempo tuvo otros dos hijos, llamados Kuda Rarangin y Kuda Tilarsa, que no se conocían entre sí ni sabían quién era su progenitor. Instigados por Layang Setra, dos monarcas hostiles, Wandan y Anggris, declaran la guerra a Majapahit, y todos los personajes de la historia toman parte en ella. Damar Wulan (o Brawijaya) termina (re)conociendo a sus hermanos, y los tres encuentran a su padre, mientras los enemigos son derrotados.

El padre del "Caballero rojo" Menak Jingga no había nacido de mujer, sino por métodos místicos. Se llamaba Pamengger, y no había olvidado que Damar Wulan era el asesino de su hijo, a quien en su momento había legado un puñado de poderes sobrenaturales. Decidido a vengarse, viaja por el aire hasta Majapahit y, con un conjuro, duerme a toda la corte. De no ser por la oportuna intervención de Tunggul Manik, siempre vigilante, Damar Wulan habría caído bajo la espada de Pamengger Se produce entonces una titánica lucha en el aire entre los dos ajar, que termina cuando Pamengger extrae una naga (serpiente gigantesca) de su muslo, y Tunggul Manik contraataca invocando a una garuda (ave celestial) que mata a la naga. Pamengger es arrojado a algún lugar lejano, y no se vuelve a saber de él. Tras esta crisis, Anjasmara tiene un hijo, llamado Asmara Sasi, y la reina Prabu Kenya una hija, que más tarde se casaría con Aliman, príncipe del reino de Kadiri o Daha.

Los años pasan y otro peligro se cierne sobre Damar Wulan, avivado esta vez por sus primos Layang Setra y Layang Kumitir, quienes se ponen en contacto con Jaka Jobin, príncipe de Tulang Bawang, en la isla de Sumatra, e hijo de Menak Jingga, y le cuentan que Damar Wulan es el asesino de su padre. Jaka Jobin no tardará en lanzar un potente ataque sobre Majapahit. Se inicia así una nueva guerra, en la que tanto el hijo como el yerno de Damar Wulan desempeñarán un importante papel. Finalmente, Jaka Jobin, Layang Setra y Layang Kumitir son vencidos y muertos. La historia –y el manuscrito– concluye con la boda de Asmara Sasi, hijo de Damar Wulan, con la princesa de Kadiri.

Letter of Daman Wulan en la World Digital Library.

Imágenes: "Letter of Daman Wulan".