23.2.16

Cuando está lloviendo, está lloviendo

Cuando está lloviendo, está lloviendo

Por Sara Plaza

Lo que sigue es la trascripción de la segunda mitad de una entrevista que publicaba hace unos días Diagonal al periodista vasco Martxelo Otamendi, actualmente director del diario Berria, que durante una década dirigió el diario Egunkaria, hasta que en el año 2003 fue clausurado por la justicia española y 10 de sus directivos acusados de pertenecer a ETA. En 2010 la Audiencia Nacional absolvió a las cinco personas que aún permanecían imputadas por el llamado "caso Egunkaria", entre ellas Otamendi, quien en 2003, tras salir en libertad después de permanecer cinco días detenido e incomunicado, denunció haber sido víctima de diversos tipos de tortura. Dos años después de su absolución, en octubre del 2012, el Estado español fue condenado por el Tribunal de Derechos Humanos Europeos, "por no haber investigado de manera efectiva la denuncia de torturas, por daños morales y a pagar los gastos judiciales". Explica Otamendi:

"La tortura es práctica, y es muy útil. Principalmente se tortura por tres razones, no siempre las tres a la vez. Una es por eficacia policial. Es mucho más fácil detener a quince jóvenes: hay un lanzamiento de un cóctel, tú calculas quienes son los jóvenes más movidos en esa población y detienes a 15, y de los 15 pues tienes un cálculo de probabilidad de que alguno, si los torturas y les metes el miedo en el cuerpo, alguno se pueda poner a cantar. Eso es mucho más eficaz que andar buscando los ADN del jersey que apareció de allí a no sé cuántos kilómetros en un basurero... [lo cual] es mucho más garantista y mucho más demócrata y mucho más justo, pero es mucho más complicado desde el punto de vista de la eficacia policial. [Otra razón es] Venganza, porque esos miembros de ETA, esos o sus compañeros, han matado a un compañero del guardia civil que está interrogando, por lo tanto es venganza. Y luego también, en el caso de las detenciones de los jóvenes, para escarmiento del joven y del entorno del joven y del entorno de la familia.

Pero la eficacia no es solo la eficacia policial, también es una eficacia jurídica, porque el magistrado puede decir 'bueno, bajo mis órdenes se ha llevado una investigación y al final hemos conseguido que este declare que es el autor de este delito', por lo tanto eficacia, o sea de 100 detenciones que hago, 80 terminan reconociendo que son los autores, por lo tanto, como magistrado, soy un buen investigador. Eficacia judicial.

Entonces, es eficaz policialmente, es eficaz judicialmente, y es eficaz políticamente porque el ministro del Interior, por la misma razón, dice lo mismo: hemos detenido a 100 personas y 80 están cumpliendo condena. Por lo tanto, es eficaz para el policía de turno, para el magistrado/a de turno y para el político de turno.

La tortura se hace con impunidad, la tortura es no investigada, si se investiga no llega a juicio, si llega a juicio no se condena, y si se condena se indulta. Y además es condecorada. Y luego, encima, te llevan a mejores destinos policiales como consecuencia de la labor que has hecho, porque muchas veces las medallas de eficacia policial son medallas de tortura, no todas son de una labor investigativa que has hecho o una labor de haber introducido en una organización delictiva chivatos sin que nadie se diera cuenta, y esas cosas de las películas; la mayoría de las medallas que se ponen a los policías que trabajan en este campo son medallas por torturas, por éxitos policiales obtenidos a través de torturas.

Y yo creo que eso tiene solución. Y no pasa solo por la formación. O sea, yo creo que es fundamental la formación de los políticos y los policías, pero pasa también porque haya unas garantías. Y no creo que lo que yo propongo sea descabellado: que los calabozos estén en sede judicial y no en sede policial.

Te puedo hacer un decálogo, un decálogo que evite la tortura y el maltrato. Porque al detenido hay que detenerle, si pillas a una persona atracando un banco, habrá que detenerla y habrá que preguntarle. Pero si él no quiere ser interrogado pues no es interrogado: a los cinco días lo llevas delante del magistrado y el magistrado decide el ingreso en prisión o lo que sea, y luego habrá un juicio con garantías. O sea, yo creo que esas cosas, si hay voluntad política y hay formación en derechos humanos se pueden hacer.

Yo creo que tenemos que exigir a los políticos que implanten ese tipo de medidas; [yo creo] que pueden hacer compatible el trabajo policial (en el caso de la incomunicación, la incomunicación de un detenido durante un tiempo corto con todas las garantías, 100% de garantías) con los derechos del detenido. Ahora estamos justo en las antípodas: cinco días incomunicado en manos de una policía que tiene carta blanca para machacarte, que quiere machacarte (por venganza, por eficacia policial, para obtener información), y que cuando tú salgas a la calle y si te atreves a denunciarla, esa policía va a tener todo el apoyo del partido político y de los políticos que estén en el ministerio... en el caso concreto de Egunkaria, yo creo que fue la primera vez que se interponía una denuncia contra los denunciantes. O sea, nosotros denunciamos torturas públicamente y el Ministerio del Interior, en la misma Audiencia Nacional, interpuso una denuncia contra nosotros por colaboración con banda armada en las labores de desprestigio de las fuerzas de seguridad del Estado por denuncias de torturas.

Yo creo que ahí, a partir de los 90 hay un apagón informativo, y lo que hay es un enfilamiento con los intereses de los gobiernos de turno. Y yo creo que algunos medios renuncian a contarlo todo porque se ponen en lo que antes decía, en la actitud combativa: vamos a ocultar algunas cosas de las que están sucediendo. Algunos abusos policiales los vamos a ocultar, vamos a ocultarlos porque ese medio decide entrar en el combate desde la vertiente informativa, y considera que su labor desde ese momento es combatir.

Y combatir significa que voy a dar solo un tipo de información y que otras cosas no las voy a contar, no vaya a ser que mi lector se plantee que algunas cosas se están haciendo mal. Es decir, que si el precio de hacer las cosas así, o de estos éxitos policiales, es la conculcación de derechos humanos, igual no estoy de acuerdo en que eso se haga así. Entonces voy a ocultar las consecuencias de esa manera de actuar, que son la conculcación de derechos humanos.

Y yo creo que hay esa actitud por parte de los medios, yo no sé si es que cada medio decide hacerlo así, o es que hay reuniones en el Ministerio del Interior. En la época de Mayor Oreja, Mayor Oreja trabajó mucho con los medios, mucho, con los medios españoles y con los medios americanos: estaba obsesionado con que a ETA no se le llamara la guerrilla, ni grupo guerrillero, ni grupo independentista, sino que se le llamara terrorista, terrorista, terrorista, y se gastó su buen dinero intentando convencer a los principales editores americanos de que eso fuera así, y a los europeos también.

Entonces yo creo que lo que hay es principalmente eso, apagón informativo en una parte de lo que está sucediendo en el país. A veces se adoptan actitudes que exceden la labor informativa. Y es eso que dije antes, los magistrados combaten y los periodistas combaten: hay que combatir a ETA, y el papel de los medios es combatir a ETA. No, el papel de los medios es contar lo que pasa. Y desde el punto de vista legítimo, contar por qué te parece que pasa. Porque lo que pasa, pasa para todos.

O sea... cuando está lloviendo, está lloviendo: lloverá mucho, lloverá poco, a ti te gustará que llueva y a mí no, pero llueve. Entonces cuando hay una tortura, se ha torturado, y cuando hay un atentado de ETA, ha habido un atentado de ETA. El famoso debate que hay ahora sobre "el relato" en el País Vasco: tenemos que distinguir lo que son los hechos, el relato de los hechos, lo que en terminología jurídica en España se llama "hechos" y el inglés son los "facts", esos han existido y son indudables. Porque si a ti te sacan con la clavícula rota de un interrogatorio es que te han torturado, solo en un caso de un millón te habrás caído, el resto es que te han torturado, luego se podrá explicar como se quiera. Y si ETA ha atentado contra alguien, ETA ha atentado contra este, y luego eso se podrá explicar como se quiera. Pero tenemos que hacer primero el relato de los hechos... tiene que haber un listado de hechos: en este control mataron a esta persona, en este interrogatorio mataron a esta persona, ETA tuvo a esta persona tanto tiempo secuestrada, esos son los hechos y esos son indiscutibles. Esto es un foco, luego podremos llamar a este foco de la manera que queramos, pero esto es un foco y tú eres una periodista...

Aquí todavía estamos en la fase en la que hay que reconocer los hechos. Los hechos de ETA están investigados, arrestados, interrogados, en muchos casos, torturados, juzgados, condenados en la mayoría de los casos, y gente en prisión o en el exilio escapada, o ya con la condena cumplida. O sea, el relato de los hechos de ETA está hecho, y luego el relato jurídico también está hecho, falta por hacer el relato de la violencia del Estado, del terrorismo de Estado, y luego buscar quienes son los autores y los cómplices, los autores y los responsables políticos de que eso fuera así.

Si los políticos no quieren las policías no torturan. Un político se pone duro, bravo, y la policía no tortura, o tendrá que torturar muy a escondidas... y los policías, los guardias civiles que a mí me torturan, me torturan con absoluta tranquilidad, o sea no transmitían la sensación de que estaban haciendo algo que si los pillaban... o sea, estaban como Pedro por su casa, yo no les veía porque nos torturaban con una gorra puesta en la cabeza. Pero la sensación que tienen ellos de torturar, o en un control la sensación que tienen, o que han tenido durante años, de hacer lo que les daba la gana contigo, es la sensación del que sabe que no le va a pasar nada aunque haya cámaras, testigos y lo que fuera.

Durante muchos años, una parte de los medios de comunicación han negado la existencia de los hechos, o sea, no han dado reflejo a esos hechos, y esos hechos sucedieron. Porque las cosas suceden, los hechos que han sucedido en este país, han sucedido por todas las partes: unos están investigados (y toda esa retahíla de conceptos que he dado), y los otros están todavía en fase de listarlos y de admitir que los ha habido. Luego habrá que investigarlos, habrá que ver quiénes son los autores, habrá que preguntar quiénes eran los responsables políticos de esos policías que decían esas cosas, habrá que preguntar qué dijeron entonces, y ya veremos dónde llegamos... podemos hacer lo que se hizo en la Transición con los franquistas, que era echar tierra, o irnos por la vía argentina, que es empezar a revisar caso por caso, primero el listado de los hechos, revisión de todos los casos e investigación de todos los casos. En algunos se podrá llegar a identificar a los autores y en otros, no. Pero si se ha torturado mucho habrá que llamar a la sala de juicio a los ministros a ver por qué se ha torturado mucho."

Fuente

Entrevista a Martxelo Otamendi: "Durante muchos años una parte de los medios de comunicación han negado la existencia de los hechos", por La Guerrilla Comunicacional. [Video].

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16.2.16

The Office Orchestra

The Office Orchestra

Por Edgardo Civallero

    "Este trabajo colaborativo es una invitación a los oficinistas a rebelarse contra el silencioso ambiente de un lugar informatizado, y da un uso poco habitual al material de oficina ordinario en una celebración ruidosa y creativa de los trabajadores. Liberados de la concertina de cartón, los lápices sirven como batutas, los clips como percusión..." Del programa de la exhibición Inside Cover, 2003.

The Office Orchestra [La orquesta de la oficina] es un trabajo colaborativo de las diseñadoras británicas Andrea Chappell y Cherry Goddard, presentado en el año 1999.

The Office Orchestra
Se trata de un contenedor de cartón cilíndrico, provisto de una tapa metálica y las tradicionales etiquetas externas, en cuyo interior se encuentra un libro elaborado en una pieza de cartón plegada en forma de acordeón. La cara interna del libro está pintada en un vivo color rojo, mientras que la externa, la cara impresa, mantiene el tono marrón del material original.

The Office Orchestra
En cada sección de la concertina hay adherida una pieza de material de oficina (una regla, un bolígrafo, unos botes de tinta correctora...), y a cada una se le ha asignado una función musical/sonora.

The Office Orchestra
De acuerdo con esas nuevas funciones, cada elemento recibe un nombre nuevo: los clips usados como castañuelas son "castaclips", las bandas elásticas utilizadas como laúdes son "elastilutes", las tintas correctoras empleadas como maracas con "correctoracas", y así sucesivamente. En la "página" opuesta se proporcionan las instrucciones de uso "musical" sugerida para cada ítem mediante infografías en tintas blanca y negra.

The Office Orchestra
El espacio que queda en el centro de la concertina cuando esta está enrollada dentro del envase de cartón (que, por cierto, puede usarse como tambor o como amplificador) está ocupado por un contenedor cilíndrico con lápices que sirven para dirigir la orquesta. Rodeando la concertina hay un impreso largo y estrecho con la "partitura" ilustrada de una posible sinfonía (Stationery Symphony #1), compuesta por Nick Loe para esta orquesta.

The Office Orchestra combina el diseño de embalajes, el diseño de libros y la intervención artística (visual y sonora) en un solo proyecto, notable por su originalidad y por el mensaje que pretende transmitir.

Lamentablemente, se trata de una obra de arte, es decir, de un objeto único. Aunque los oficinistas pueden inspirarse en esta idea para armar sus propias orquestas y componer sus propias sinfonías.

Box Vox (2015). Packaged (past tense): Office Orchestra. [En línea].
The Ministry of Books (2015). The Office Orchestra. [En línea].

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9.2.16

In-cóg-ni-to ri-gu-ro-so

In-cóg-ni-to ri-gu-ro-so

Por Sara Plaza

El 30 de enero de 1886 nacía en Rianxo Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao. La TVG conmemoró el centenario de su nacimiento con un breve documental en el que personalidades de la vida política y cultural de su época comentaban aspectos de la obra y el carácter de quien es considerado por muchos el padre del nacionalismo gallego.

El primero que habla en ese documental fue el profesor Ramón Martínez López, que lo recordaba así:

«Era un tipo simpatiquísimo, un poco desgarbado, tal y como yo lo recuerdo... con un guiño especial en sus ojos cuando quería decir o hacer algo que era ciertamente hermético. Le gustaba producir ciertos efectos, pero no eran nada teatrales, eran efectos que yo ahora recuerdo más que nada como una cosa perfectamente intelectual. Todos los defectos de nuestro momento, de la Galicia actual estarían vistos con gran inquietud por parte de Castelao.»

Imagino que no por casualidad, el pasado 28 de enero, en la sección "novas" de la página web de la Real Academia Galega, se publicó un artículo titulado Ramón Martínez López, cronista da literatura do exilio, en cuya introducción se explica que:

A finales de enero de 1976, la Real Academia Galega celebraba el ingreso como académico de número de Ramón Martínez López. Cinco años antes, el nuevo miembro de la institución había regresado a Galicia desde América, donde fue profesor de la Universidad de Austin. Texas había sido su destino definitivo como exiliado, en un periplo que había iniciado huyendo primero de la Guerra Civil a Portugal y después, desde Francia, escapando de la II Guerra Mundial. Miembro activo del Seminario de Estudos Galegos en su juventud, promovió la creación de la sección gallego de la Modern Language Association of America y fue autor de uno de los primeros tratados sobre literatura gallega en el exilio americano.

Unos párrafos más adelante, bajo el subtítulo Encontros e correspondencia con Castelao, se da cuenta de tres misivas de Castelao a Martínez López (que por entonces residía en Lisboa), las dos primeras escritas desde su destierro en Extremadura. Esas cartas, comentadas por el propio Martínez López, fueron recogidas en el número 357 del Boletín da Real Academia Galega, aparecido en 1975.

Traducimos a continuación esas dos enviadas desde Badajoz entre enero y febrero de 1935 (cuyos originales en gallego pueden, y merece la pena, leer en el enlace anterior), e invitamos a los lectores a seguir descubriendo la apasionante figura de Castelao a través de sus escritos, desde luego, pero también de sus dibujos, de sus pinturas...

"Café Mundial". Plaza de la Constitución
Badajoz, 30 de enero de 1935
Sr. don Ramón Martínez-López
Mi querido amigo y hermano: Ya sé que Pascoaes llegó a Lisboa huido del frío de Marão. Iré, pues, a Lisboa.
Ahora bien; tengo que hacer el viaje de incógnito, pues no llevaré permiso oficial y es necesario que ande con mucho tiento. Saldré de aquí un sábado y saldré de Lisboa un lunes por la noche para llegar a Badajoz el martes por la mañana. De esta manera no falto a la oficina más que el lunes y diré que agarré un constipado y que no salí del hotel... ¿Qué te parece? Supongo que por esta mentira no estaré en el Purgatorio ni un solo día.
No me conviene pedir permiso, pues tengo que gastar los días que correspondan para ir a Galicia. Ya te darás cuenta de los motivos.
Ofrezco, eso sí, ir a Lisboa con mi mujer tan pronto como pueda. En el caso de que vuelva a Pontevedra o en el caso de que tenga que traerla a Badajoz.
Voy a Lisboa nada más que para estas dos cosas: darle un abrazo a Teixeira y ver a Nuno Gonçalvez. Y nada más.
Ahora un encargo, porque supongo que las librerías no estarán abiertas en domingo. Necesito que compres un ejemplar de O pobre tolo de Teixeira y que lo tengas guardado. Leí ese libro, que me volvió loco, en el tren, entre Elvas y Valença y entre Valença y Elvas; pero me ocurrió una desgracia espantosa... Me quedé dormido en el tren y al llegar a Elvas me despertó un policía y dos aduaneros... Con el susto y los apuros se me olvidó meter el libro en la maleta y se me quedó en la rejilla. Por más que hablé con la gente del tren el libro desapareció y me quedé sin él. ¡Le tenía ya tanto cariño! Y no volveré a tenerlo en las manos. Piensa en la alegría de un niño que logra cazar un pájaro bonito; y la tristeza que le queda cuando se le escapa, volando. ¡Nunca más volverá a tenerlo en sus manos! Así es como estoy yo sin el libro.
Mis saludos a tu mujer,
Y para ti muchos abrazos de tu hermano Castelao.
(P. D.)—Si puedes contéstame. A ver si pudieras mandarme la dirección de un hotel baratito (ando mal de dinero) para dirigirme a él cuando llegue, que será muy de noche. No te olvides: in-cóg-ni-to ri-gu-ro-so. Después de todo, esto no cae mal.

Infierno de Badajoz, 13-II-1935
Sr. don Ramón Martínez-López
Mi querido hermano: Estaba de Dios que no llegaría el lunes a Badajoz. Por fiarme de un pescador de caña (digo que era tal porque llevaba una caña de pescar y fumaba con una boquilla de pata de pollo ya quemada de tanto uso) me bajé en una estación y perdí el tren. Yo tenía que cambiar de tren en Torre y le pedí al pescador de caña que me avisase. El pescador (mal rayo lo parta) me avisó, y por dejar salir a unas señoras primero, cuando estaba en el andén arrancó el tren... Aquella estación no era Torre sino Ponte do Sur y tuve que quedarme allí hasta las tres y media de la mañana. Me metí en una fonducha, cené bien y me acosté con una maldición en los labios. Estoy seguro de que aquel pescador de caña no pescará una trucha en toda su vida.
¿Sabes una cosa? Se me curaron los sabañones de las manos con la medicina que me dio la madre de Teixeira.
A mi llegada encontré muchas cartas y tres telegramas. Los republicanos gallegos se juntaron a cenar con motivo del aniversario de la Primera República en varias ciudades gallegas y se acordaron de mí y me pusieron telegramas muy cariñosos.
Casares estuvo en Pontevedra; pero según me cuentan no dejó contentos a los amigos. ¿A qué iría? Desconfío.
No es necesario que te diga que después de volver de Lisboa esto me parece más establo que antes.
Ando preocupado porque uno de los muchos perros que vagabundean por esta ciudad me cogió tal cariño que anda siempre detrás de mí. Cuando salgo para la oficina ya me está esperando a la puerta y me acompaña... Lo que pasó es que un día le di un terrón de azúcar y ya no podré desprenderme de él hasta que un día huya de Badajoz. A mí me da vergüenza, porque el perro es una calamidad. Tiene el color de un oso húngaro y se le ponen los ojos tristes para enamorarme. Estoy preocupado por este animalito.

Dale a Isabel mis más cariñosos recuerdos y para ti aquí van los brazos de tu buen y viejo amigo y hermano. Castelao.
(P. D.)—Recuerdos a todos los amigos.

2.2.16

Wampum

Wampum

Por Edgardo Civallero

Los cinturones wampum son fajas hechas de cientos de diminutas cuentas de conchilla, utilizadas tradicionalmente por los pueblos indígenas de los bosques orientales norteamericanos: los Lenape, los Massachussett, los Wômpanâak, los Naumkeag, los Nauset, los Narragansett, los Mohegan, los Montauk, los Niantic, los Pequot, los Shinnecok y las naciones que componen la Confederación Iroquesa: Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga, Seneca y Tuscarora.

En Reading the wampum: Essays on Hodinöhsö:ni' Visual Code and Epistemological Recovery (Syracuse University Press, 2014), Penelope Myrtle Kesley –una investigadora de origen Seneca– explica que son bandas de cuentas tubulares pequeñas (6 mm de largo y 3 mm de diámetro), blancas (wampum) y púrpuras (sewant o suckauhock), hechas a mano a partir del canal interno de una caracola marina (género Busycotypus) las primeras y de la concha de ciertas almejas (género Mercenaria) las segundas. Un cinturón wampum de dos metros puede tener unas 6000 cuentas. Originalmente, éstas se unían mediante nervios o tendones de ciervo, corteza de asclepia o fibras de tilo; hoy se emplea sobre todo fibra de cáñamo, por su resistencia.

Si bien el uso de los wampum como moneda sigue siendo debatido, queda claro que fueron y aun son utilizados como elemento ceremonial y, sobre todo, como un recurso mnemotécnico para almacenar saberes. Dado que los pueblos indígenas eran ágrafos, los diseños reflejados en estos cinturones de conchilla servían como una suerte de "escritura pictográfica". Tomando los esquemáticos dibujos como guía, los encargados de conservar y leer los valiosos wampum –un cargo de gran honor y responsabilidad– podían repetir historias, tratados y genealogías, y transmitirlas para que se preservaran con el paso de las generaciones.

De acuerdo a las tradiciones orales de los Hodinöhsö:ni' o Haudenosaunee (los pueblos que componen la Confederación Iroquesa), los cinturones wampum fueron "creados" por Ha:yëwënta' o Hiawatha, un personaje histórico notable rodeado de un denso halo legendario, y asociado a otro personaje similar, Skennenrahawi, el Gran Pacificador. Éste último era un profeta del pueblo Hurón que se esforzó por conseguir la paz entre las distintas tribus que vivían alrededor de los Grandes Lagos, y el fin del canibalismo ritual. Ayudado por la carismática y brillante oratoria de Hiawatha, un hombre del pueblo Onondaga (Skennenrahawi, además de ser "extranjero", es decir, no iroqués, tenía serios problemas para hablar), logró fundar la Confederación Iroquesa hacia el siglo XIII o XIV.

Dice la leyenda que tras haber perdido a sus tres hijas y a su esposa en una serie de desafortunados y terribles eventos, a Hiawatha no le quedaron ganas de vivir y se había abandonado a su suerte a orillas del lago Tully (en el actual estado de Massachusetts). Mientras yacía allí tirado, una enorme bandada de pájaros que había estado flotando plácidamente sobre las aguas alzó el vuelo de repente, y con la fuerza de tantas alas batiendo a la vez, las aguas se retiraron y dejaron entrever el lecho del lago, cubierto de conchas de wampum. Admirado y animado por un espectáculo tan mágico y bello, Hiawatha las recogió y las fue hilvanando en una cuerda, mientras se decía: "Esto es lo que haré si alguna vez encuentro a alguien tan cargado de penas como estoy yo en este momento: tomaré estas sartas de conchas en mi mano, y lo consolaré. Estas sartas se convertirán en palabras en mi boca, y me ayudarán a deshacer la oscuridad que cubre como un manto a los que sufren, a los que están confundidos. Con estas sartas en la mano, mis palabras serán honestas y verdaderas". Hiawatha no solo fue capaz de superar su pérdida sino que, armado de sus wampum, se convirtió en uno de los más inspirados oradores de los iroqueses. Sus palabras tenían, entre otras cosas, la capacidad de sanar a todos aquellos que habían perdido a sus seres queridos, y lograron evitar muchas "guerras de duelo", ataques a pueblos vecinos para buscar compensación o venganza.

Esta historia muestra el poder simbólico que los Hodinöhsö:ni' daban al cinturón wampum. Se trataba de una herramienta para limpiar los ojos, los oídos y las gargantas de negatividad y restaurar la "buena mente", no solo a nivel personal sino también comunitario. Pero además los wampum codificaban saberes: el patrimonio intangible que componía los cimientos de la identidad de los diferentes pueblos.

El poder de los cinturones fue reconocido y socavado por las autoridades norteamericanas, tanto las coloniales británicas y francesas, como las republicanas estadounidenses y canadienses. A lo largo del siglo XIX, estas últimas lanzaron campañas para robar o adquirir ilegalmente la "biblioteca" de cinturones wampum de la Confederación Iroquesa; en uno de los hechos más curiosos de la historia de ese periodo, la sección 27 de la New York State Indian Law (1899) confería el título de "conservador de los wampum" a la Universidad Estatal de Nueva York (algo relatado magníficamente por Richard W. Hill en Regenarating Identity: Repatriation and the Indian Frame of Mind, Routledge, 2012).

Esta campaña, que arrebataba valiosos registros simbólicos y culturales a las sociedades originarias, se combinó con el establecimiento de escuelas que buscaban imponer la lengua inglesa, el cristianismo y las narrativas y cosmovisiones eurocéntricas, en un genocidio cultural cruelmente orquestado.

Para el año 1900, cientos de cinturones wampum se almacenaban en instituciones como el State Museum de Nueva York y la Smithsonian Institution, o estaban en manos de coleccionistas como el tristemente célebre John Boyd Thacher, el alcalde de la ciudad de Albany. Dada las políticas marcadamente racistas vigentes entre los siglos XIX y XX, las comunidades indígenas no lograron hacer oír los reclamos sobre la devolución de su patrimonio hasta la década de los 60 del siglo pasado. En 1975, 1983 y 1988 se repatriaron varios wampum; hasta la fecha, varios cientos de cinturones han sido devueltos a la Confederación Iroquesa, aunque muchos otros aún continúan en museos públicos y colecciones privadas.

En la actualidad, pueblos como los Cayuga, los Shinnecok y los Wômpanâak siguen elaborando y usando el cinturón wampum, mientras que muchos artistas indígenas replican viejos motivos o producen nuevos diseños para narrar historias pasadas y presentes. El símbolo es tan poderoso y tiene una tradición tan larga en ese rincón del mundo que la actual bandera de la Confederación Iroquesa refleja el diseño de un wampum: el famoso "cinturón de Hiawatha", con el que se selló la paz entre los Hodinöhsö:ni'. Esa paz inspirada por las palabras del propio Hiawatha, inspiradas a su vez por unos racimos de conchas que, desde el fondo de un lago, iluminaron su día más triste.