30.12.14

¿Pequeñas ironías de la historia?

¿Pequeñas ironías de la historia?

Por Sara Plaza

El pasado 23 de diciembre, el profesor Richard Heinberg publicaba su Museletter 271, titulada "The Oil Price Crash of 2014", y en ella trataba de responder a las siguientes tres preguntas: ¿Por qué se ha producido una caída del precio del petróleo a casi la mitad en estos últimos seis meses del año?, ¿quiénes ganan y quiénes pierden a corto plazo?, y por último ¿cómo afectará esta caída a la producción de petróleo en 2015? Preguntas muy similares se plantearon al final de la charla-debate con Pedro Prieto durante la segunda sesión del ciclo "Transición a un sistema poscapitalista" del Aula de Anticapitalismo de la Uniposible (Universidad Popular de la Asamblea 15M de la Sierra Norte), que se celebró en el Centro Comarcal de Humanidades de la Sierra Norte, La Cabrera (Madrid), el pasado 28 de noviembre. Algunas de las respuestas que se aventuraron esa noche no estaban muy alejadas de las que ofrece el profesor Heinberg, las cuales recojo en los siguientes párrafos tomando pie en su escrito y las numerosas fuentes que cita y enlaza.

¿Por qué se ha producido esta importante bajada del precio del petróleo? Heinberg menciona el análisis de Euan Mearns y resume que la demanda de petróleo se ha visto reducida (sobre todo en China, Japón y Europa) porque el crecimiento económico ha flaqueado, y porque al mismo tiempo en EEUU la demanda ha dejado de crecer y se está importando menos al haber aumentado la extracción de tight oil (petróleo de roca compacta) en el propio país. Señala también que cuando hay un desfase entre la oferta y la demanda de crudo en el mercado mundial, es Arabia Saudita, en su calidad de mayor exportador, quien decide aumentar o disminuir la producción para estabilizar los precios, pero que en esta ocasión en lugar de disminuir la producción ha decidido unilateralmente bajar el precio para sus clientes asiáticos y se está especulando sobre si con ello estaría castigando a Rusia e Irán por su papel en Siria e Irak. Por otro lado, apunta Heinberg, el petróleo barato tendría el beneficio adicional para Ryad de sacar del mercado a algunos productores de petróleo no convencional (roca compacta, arenas bituminosas y aguas profundas) en Norte América. Y enseguida advierte de lo importante que es tener una visión lo más amplia posible para no dejarse engañar por lo que los medios han calificado de "superabundancia o exceso" ("glut") de petróleo, sabiendo como se sabe que la producción mundial de petróleo convencional dejó de aumentar en 2005 y ha ido disminuyendo ligeramente desde entonces. Insiste Heinberg en que durante este periodo prácticamente todo el crecimiento de la oferta ha provenido de recursos económicamente más costosos y ecológicamente ruinosos, lo que ha supuesto que el precio del petróleo se mantuviese muy alto, si exceptuamos los meses de la Gran Recesión. Y añade que, incluso a su bajo nivel actual de 55 ó 60 dólares el barril, el precio del petróleo sigue estando por encima del precio previsto hace una década por la Agencia Internacional de la Energía en un escenario de precios elevados, lo que en parte sería debido a que los costes de exploración y producción han aumentado de manera dramática (una estimación de Steve Kopits, de la consultora Douglas-Westwood, sitúa ese aumento en casi un 11% anual). Las conclusiones de Heinberg no pueden estar más claras: "en la última década la industria petrolera ha entrado en un nuevo régimen de mayores costes de producción, crecimiento más lento de la oferta, pérdida de calidad de los recursos y aumento de los precios". Y continúa: "Ese importantísimo contexto está ausente en gran medida de la mayoría de las noticias sobre la caída de precios, pero sin él no hay forma de entender los hechos recientes. El que el estado actual del mercado del petróleo pueda ser calificado de 'superabundancia' solo significa que en este momento, y a este precio, hay más vendedores que compradores; no debería entenderse como una indicación fundamental o a largo plazo de la abundancia de recursos".

¿Quiénes ganan y quines pierden? Aquí Heinberg enlaza un escrito de Gail Tverberg en el que la autora desmenuza las posibles consecuencias del desplome del precio del petróleo. Así, aunque la bajada del precio de la gasolina traería consigo algunos beneficios tangibles para los estadounidenses, los peligros siguen estando ahí y aumentarán cuanto más tiempo siga estando barata. En los últimos cinco años, el tight oil y el shale gas (gas de esquisto) han sido importantes motores del crecimiento de la economía de EEUU y el boom de este último parece que tiene que ver con la existencia conjunta de precios altos del petróleo y facilidades de financiación, pero si los precios permanecen bajos, la mayoría de las compañías dejarán de perforar y algunas desaparecerán. Heinberg explica que con estos precios tan bajos el país que más duramente está siendo castigado es quizá Rusia, cuyos ingresos provienen fundamentalmente del petróleo y del gas, pues a la caída de precios hay que sumarle las sanciones económicas impuestas por EEUU. Si bien matiza que los grandes perdedores están siendo los ciudadanos de aquel país, y no tanto las compañías rusas que, a corto plazo, disponen de un colchón que amortigua el impacto (al vender sus productos en dólares y pagar sus gastos en rublos). Analizando la importancia geopolítica del desplome del precio del petróleo, Heinberg se detiene en Ucrania, sobre la que EEUU y Rusia mantienen lo que solo puede ser denominado como "una guerra de baja intensidad": con Moscú molesto por los intentos de arrancar a Ucrania de su órbita y pretender rodear a Rusia con bases de la OTAN, y Washington (que ve la anexión de Crimea por parte de Rusia como una violación de los acuerdos internacionales) queriendo alejar Europa de Rusia y atajar el proyecto de integración económica euroasiática que, de seguir adelante, podría socavar el estatus de EEUU como "único superpoder". Pero también menciona Heinberg que hay quienes consideran que esta caída del precio del petróleo obedece a que Washington habría convencido a Arabia Saudita de inundar el mercado para golpear la economía rusa, y con ello neutralizar la resistencia de Moscú a verse cercada por la OTAN (aunque a corto plazo se vea perjudicada la producción estadounidense de petróleo atrapado en rocas poco permeables como los esquistos). Respecto de los vínculos, tanto económicos como energéticos, que Rusia y China vienen fortaleciendo en los últimos tiempos, comenta que quizá sean una respuesta a lo anterior; y a propósito de la decisión de Arabia Saudita de vender petróleo a China a un precio más económico sugiere que podría tratarse de otro intento de Washington, a través de su representante en la OPEC, de impedir la integración económica euroasiática. Entre los otros países que aparecen en la lista de enemigos de Washington, y que se están viendo perjudicados económicamente por el desplome del precio del petróleo, Heinberg señala Venezuela e Irán, y advierte que el daño se está extendiendo también a Nigeria, que ha tenido que rehacer sus presupuestos para el próximo año y que la producción de petróleo en el Mar del Norte está al borde del colapso. Aunque reconoce que los acontecimientos se están desarrollando muy rápidamente y que están aumentando las presiones económicas y geopolíticas, Heinberg mantiene que una guerra total entre EEUU y Rusia sería impensable debido a la fuerza nuclear disuasoria con que cuentan ambos países. Por otro lado, y admitiendo que hay mucha especulación al respecto, considera que el hecho de que EEUU pueda estar manejando los hilos de la geopolítica conlleva un riesgo serio de golpe económico en su contra, pues la caída del precio del petróleo haría estallar la burbuja de los bonos basura de alta rentabilidad asociados a la energía que, junto con la mayor producción de petróleo, sirvió para impulsar la "recuperación" económica en EEUU, lo que traería consigo no solo la pérdida de puestos de trabajo en ese sector industrial sino que el miedo se extendiese al sector bancario. Y concluye que entre las consecuencias finales del desplome del precio del petróleo podría estar el pánico financiero global tal y como lo argumenta John Michael Greer.

¿Cómo afectará todo esto a la producción de petróleo? Heinberg da prácticamente por sentado una bajada de los costes de producción en los próximos meses. Así mismo indica que las empresas recortarán gastos de donde sea, que disminuirán los gastos de alquiler de equipos de perforación, y que como el precio del petróleo es una parte del precio de todo lo demás, al estar más barato se reducirán los gastos logísticos y se abaratará su transporte por ferrocarril y camión cisterna. Señala también que los productores aplazarán las inversiones, que las compañías se concentrarán en los yacimientos más productivos y con menores costes de perforación, y que la industria se anunciará a sí misma a los inversores como recién optimizada y perfeccionada. Sin embargo, advierte, la razón principal por la que los costes de producción no dejaron de incrementarse durante la última década –el empeoramiento de la calidad a medida que las reservas más antiguas de petróleo convencional se agotaban– sigue siendo válida, y tanto el número como el tamaño de los yacimientos más productivos y con menores costes de perforación es limitado. Según Heinberg, la industria está poniendo al mal tiempo buena cara, y tiene motivos para hacerlo. Mientras que las compañías de esquisto tienen que parecer rentables para evitar que el valor de sus bonos caiga, las grandes petroleras (que en gran medida han estado al margen del boom del tight oil) se verán obligadas a reducir las inversiones realizadas en una etapa anterior debido al bajo precio del petróleo. Heinberg asegura que la perforación no se va a detener, pero sí se contraerá (en noviembre los nuevos permisos para pozos de petróleo y gas cayeron un 40% respecto del mes anterior). Explica que muchas empresas no tienen más elección que seguir adelante con los proyectos en los que se han embarcado y que por eso no veremos una reducción drástica de la producción en varios meses, y que es muy probable que la producción de petróleo procedente de las arenas bituminosas de Canadá continúe al mismo ritmo pero que no aumentará, pues haría falta que el precio del petróleo se mantuviera o aumentase para amortizar nuevas inversiones. Heinberg también recoge un análisis de David Hughes, del Post Carbon Institute, que muestra que incluso si no se hubiese producido una caída del precio del petróleo, la producción de los depósitos de esquistos de EEUU en Bakken (Dakota del Norte) y Eagle Ford (en el sur de Texas) habrían alcanzado su techo de extracción y comenzado a disminuir bruscamente en los próximos dos o tres años. Por último respondiendo a la pregunta de cuánto y cómo de rápido se va a reducir la producción de petróleo, Heinberg recupera el escenario más probable de los tres que ofrece Euan Mearns: "la capacidad productiva mundial se contraerá aproximadamente dos millones de barriles diarios en los próximos dos años debido al colapso de los precios".

Heinberg termina diciendo que muy bien podríamos estar ante una de esas pequeñas ironías de la historia, según la cual lo que marcaría el inicio de la inevitable, general y continua disminución de la producción mundial de combustibles líquidos no sería que el precio del petróleo se disparase, como ocurrió en los años 70 y en 2008, sino que éste se desplomase. Lo que ha servido de argumento a quienes, incapaces de entender la ironía, han corrido a anunciar la muerte del "peak oil".

23.12.14

Palos mensajeros

Palos mensajeros

Por Edgardo Civallero
Luego me mostró un pedacito de palo con marcas en él, y dijo que era un palo-carta aborigen ... Era redondo, no plano como la mayoría de las otras cartas, y era una invitación para un corroboree; y había marcas en él explicando qué tipo de correoboree sería, y diciendo que se celebraría en Duck Creek. Había aún algunas otras noticias marcadas allí...

Así describió la novelista australiana Jeannie Gunn (1870-1961) los message sticks en su libro "The Little Black Princess" ("La princesita negra". Melbourne, 1909). Estos message sticks ("palos mensajeros") o talking sticks ("palos que hablan") eran instrumentos utilizados por algunos de los pueblos nativos de Australia, la enorme isla-continente, para comunicarse. Fueron una de las muchas formas que, a lo largo y ancho del mundo, desarrollaron los pueblos ágrafos para mantener contacto entre ellos y transmitir(se) información.

Generalmente se trataba de una pieza de madera sólida (aunque también podían emplearse lascas de piedra o láminas óseas), de unos 20-30 cms. de largo, sobre la que se dibujaban series de puntos y líneas rectas y curvas; a veces se las grababa con piezas de hueso, piedra o concha, y otras se las quemaba o se las pintaba. En ocasiones el trabajo era hecho con un esmero exquisito, como se escribiría una misiva con cuidada caligrafía, mientras que otras veces se lo ejecutaba de forma rápida y descuidada, igual que se esbozaría una nota apresurada.

Palos mensajeros
Los gráficos solían transmitir contenidos sencillos por sí solos, sin necesidad alguna de traductores, intérpretes u otros intermediarios. Sin embargo, la mayoría de las veces oficiaban como meros ayuda-memorias para el individuo que los transportaba: en base a las marcas y diseños que tenía entre manos, éste recordaba y recitaba un texto que se le había explicado y hecho memorizar previamente.

El antropólogo, explorador y naturalista australiano Alfred Howitt (1830-1908) apuntó el proceso de confección de uno de estos mensajes entre el pueblo Wurundjeri del área de Melbourne, y lo describió en un artículo publicado en el Journal of the Anthropological Institute en 1889:

El hombre más anciano, habiendo confeccionado el message stick, lo alarga al anciano más cercano, que lo inspecciona y, de ser necesario, añade más marcas y da las correspondientes instrucciones. Finalmente, habiendo pasado de uno a otro de los ancianos presentes, se le entrega al mensajero, que ya ha recibido el mensaje verbal asociado a la pieza de madera.

Los message sticks permitían la comunicación entre distintos clanes del mismo grupo lingüístico, e incluso la facilitaban entre poblaciones hablantes de distintos idiomas (y había hasta 250 diferentes, con unas 600 variaciones dialectales, en Australia). Los contenidos oscilaban entre invitaciones para corroborees, juegos de pelota marngrook o peleas rituales y noticias importantes, y abarcaban pedidos, disputas, advertencias, arreglos matrimoniales, notificaciones de fallecimientos y negociaciones comerciales.

Palos mensajeros
En un artículo publicado en American Anthropologist en 1897, el antropólogo australiano Robert H. Mathews (1841-1918) indicó que probablemente debía de haber un patrón conocido por todos los pueblos que usaran el sistema, que permitiera inferir la temática del mensaje a partir de la forma de su soporte: un tipo de palo, por ejemplo, sería usado para invitaciones de corroboree en donde se reuniera mucha gente, y otro, más pequeño, podía ser usado para enviar recuerdos entre amigos. En estas ocasiones, y al igual que hacían muchos pueblos del norte de Europa, los australianos ataban en un extremo de la "carta" un mechón de pelo o un adorno personal.

Los portadores o "correos" de message sticks podían atravesar territorios de otras "naciones" aborígenes sin sufrir daño alguno: gracias a marcas decorativas especiales que acreditaban la autenticidad del mensaje y la identidad de la comunidad que la enviaba, los mensajes oficiaban como credenciales y salvoconductos, garantizando "inmunidad diplomática" incluso en tiempos de conflictos. Aquellos que encontraran a un "cartero" en su territorio debían conducirlos ante sus ancianos, que tras escuchar su mensaje debían garantizar el viaje seguro del "correo".

Los message sticks dejaron de usarse hace mucho; hoy son bienes de museo, marcas en piezas de madera cuyo significado desapareció junto con las personas que las crearon y utilizaron. Sin embargo, el recuerdo de este sistema de intercambio de saberes y noticias no se esfumó del todo: el periódico estudiantil de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sidney, fundado en 1953, se llama tharunka, el nombre que recibían estos palos mensajeros en la lengua aborigen local, la Koori.

Imagen A | Imagen B | Imagen C tomada de R.H. Mathews. Message-Sticks Used by the Aborigines of Australia. American Anthropologist, 10 (9), sep. 1897, pp. 288-298.

16.12.14

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto alias Pablo Neruda

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto alias Pablo Neruda

Por Sara Plaza

Pam Muñoz Ryan (1951, Bakersfield, California) es una escritora mexicana estadounidense. Su obra incluye novelas y numerosos libros ilustrados para jóvenes lectores. Una de esas joyitas aterrizó en nuestro buzón las últimas navidades. Con dibujos del ilustrador estadounidense y también escritor de libros infantiles Peter Sís (1949, Brno, Checoslovaquia), The Dreamer [publicado en castellano por Everest, con el título de El soñador] es un relato de ficción que reconstruye algunos episodios de la infancia de Neftalí Reyes, y está basado en lo que en el tomo IV de las Obras Completas de Neruda y bajo el epígrafe "Textos del 50 cumpleaños", aparece con el título de "Infancia y Poesía".

Cuenta la autora en las notas al final del libro que fue la poesía de Neruda y su Libro de las preguntas quienes guiaron su escritura, la cual arrancó con un misterio pequeñito que el poeta contara así en Confieso que he vivido:

Recuerdo también que una vez, buscando los pequeños objetos y los minúsculos seres de mi mundo en el fondo de mi casa, encontré un agujero en una tabla del cercado. Miré a través del hueco y vi un terreno igual al de mi casa, baldío y silvestre. Me retiré unos pasos porque vagamente supe que iba a pasar algo. De pronto apareció una mano. Era la mano pequeñita de un niño de mi edad. Cuando me acerqué ya no estaba la mano y en su lugar había una diminuta oveja blanca. Era una oveja de lana desteñida. Las ruedas con que se deslizaba se habían escapado. Nunca había visto yo una oveja tan linda. Fui a mi casa y volví con un regalo que dejé en el mismo sitio: una piña de pino, entreabierta, olorosa y balsámica que yo adoraba. Nunca más vi la mano del niño. Nunca más he vuelto a ver una ovejita como aquélla. La perdí en un incendio. Y aún ahora, en estos años, cuando paso por una juguetería, miro furtivamente las vitrinas. Pero es inútil. Nunca más se hizo una oveja como aquélla.

Sobre el mencionado e imprescindible Libro de las preguntas, el editor anotó en el prólogo:

Probablemente pocos recuerden que "El libro de las preguntas" es uno de los ocho textos que se mantuvieron inéditos al momento de la muerte de Pablo Neruda. Quizás porque la simpleza con que el poeta interroga a la naturaleza ("Por qué los árboles esconden / el esplendor de sus raíces?"), a la vida ("Verdad que es ancha la tristeza, / delgada la melancolía?"), y a la humanidad ("Cuál es el trabajo forzado / de Hitler en el infierno?") convirtió esta obra en otro de sus clásicos.

"Si todos los ríos son dulces / de dónde saca sal el mar?", se pregunta el Premio Nobel como si en pocas palabras se pudiera describir al mundo entero. Al parecer, para el poeta que se burla de su propio nombre ("Hay algo más tonto en la vida / que llamarse Pablo Neruda?") no hay imposibles.

[...] Así, con el esplendor, la diversidad y la rara hondura que caracterizaron toda su vasta producción poética, Neruda abre los interrogantes de este "Libro de las preguntas".

La infancia de Neftalí Reyes transcurrió en Temuco. En la página web de la Universidad de Chile, bajo el título "De Parral a Crepusculario" se recogen algunas líneas del Boletín / Fundación Pablo Neruda, invierno (1989), que explican:

Atrás quedó Parral como recuerdo vago, blanco y polvoriento. Es Temuco, su geografía: lluvias, bosques, madera, pájaros, insectos cogidos por los ojos hacia el arca de su curiosidad desmedida. Y son de Temuco las tiendas identificadas con objetos inmensos: zapatos, serruchos, caballos, llaves, olletas para los que no saben leer. Ciudad de incendios, las casas de madera no están preparadas para el verano. Allí entra al Liceo, sus compañeros de apellidos extranjeros "iguales entre los Aracenas y los Ramírez y los Reyes, brillaban con luz oscura los apellidos araucanos olorosos a madera y agua: Melivilus, Catrileos." Y los primeros amores, "los purísimos", las primeras lecturas: Buffalo Bill, Salgari, y la señora que llegó de las regiones australes con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Era la nueva directora del Liceo de Niñas... se llamaba Gabriela Mistral. De allí también nace el primer poema "habiendo apenas aprendido a escribir sentí una vez una intensa emoción y tracé unas cuantas palabras semirrimadas, pero extrañas a mí, diferentes del lenguaje diario. Las puse en limpio en un papel, preso de una ansiedad profunda, de un sentimiento hasta entonces desconocido, especie de angustia y tristeza... completamente incapaz de juzgar mi primera producción, se la llevé a mis padres... Les alargué el papel con las líneas, tembloroso aún con la primera visita de la inspiración. Mi padre, distraídamente lo tomó en sus manos, distraídamente lo leyó, distraídamente me lo devolvió, diciéndome: ¿De dónde lo copiaste?"

Sobre el enigma del nombre adoptado por el joven Neftalí Reyes, el profesor y estudioso de literatura, David Schidlowsky, en su obra Neruda y su tiempo. La Furias y las Penas. Tomo I 1904-1949 recoge lo siguiente:

En octubre de 1920 adopta definitivamente el nombre Pablo Neruda. La búsqueda de un seudónimo era esencial para evitar el malestar del padre por tener un hijo poeta.

El nombre Neruda está vinculado con la música, sobre todo con el violín.

Jan Kritel Jiri Neruda (1706-1780) fue un violinista famoso nacido en Bohemia, que hizo carrera en la ciudad alemana de Dresden, y dejó unas pocas obras para violín. El nombre recibe fama a finales del siglo XIX gracias a Franz Neruda y sobre todo a su hermana Wilma María Franziska, ambos nacidos en Brünn (Chequia) y parientes lejanos de Kritel Jiri. Franz Neruda (1843-1915) fue un violonchelista que vivirá en Copenhague como profesor y director de orquesta. Wilma Neruda (1839-1911) fue considerada una de las mejores violinistas de su época, la segunda mitad del siglo XIX, y comenzó su carrera con solo siete años, dando conciertos por toda Europa. Vivió en Copenhague, Inglaterra y Alemania, donde murió en 1911.

Según algunos nerudianos la adopción del nombre de Neruda por Neftalí Reyes se debe al poeta checo Jan Neruda (1834-1891), iniciador del simbolismo en el este europeo, uno de los creadores del folletín checo y gran cronista de la ciudad de Praga. Miguel Arteche cree ver otras razones: Neftalí Reyes extrajo el nombre Neruda de un personaje de una novela de Conan Doyle, Un crimen extraño, publicada en Santiago en 1908, y que el joven habría leído: es Norman Neruda de la famosa serie de Sherlock Holmes. El poeta mismo nunca dio una explicación clara. En sus memorias dice que cuando tenía catorce años:

...mi padre perseguía denodadamente mi actividad literaria. No estaba de acuerdo con tener un hijo poeta. Para encubrir la publicación de mis primeros versos me busqué un apellido que lo despistara totalmente. Encontré en una revista ese nombre checo, sin saber siquiera que se trataba de un gran escritor, venerado por todo un pueblo, autor de muy hermosas baladas y romances, y con un monumento erigido en el barrio de Mala Strana de Praga.

En 1999, Enrique Robertson, médico chileno radicado en Bielefeld, en una conferencia dictada en la Universidad de Alicante, trata de demostrar otra posibilidad del por qué Neruda. Según Robertson el joven Neruda tuvo la ocasión de ver una partitura de Pablo de Sarasate dedicada a la violinista Wilme Norman-Neruda. Se trata de «Spanische Tänze» (Bailes españoles) para violín y piano. Es una edición de 1879, por la editorial N. Simrock en Berlín. O sea, según Robertson, el joven Neftalí vio en una página el nombre Pablo (de Sarasate) y Neruda (de Wilme Norman-Neruda), los memorizó y más tarde los utilizó para su seudónimo.

El nombre de Pablo es explicado además por Neruda mismo en su poema «Ivresse» de Crepusculario, donde Paolo y Paola son los personajes principales. O sea Neftalí y Teresa, uno de sus amores de la provincia.

Hasta aquí mis indagaciones a partir de The Dreamer, un hermoso libro que deja mucho espacio a la curiosidad del lector joven y no tan joven.

Imagen. "Rostros inolvidables / Pablo Neruda", por Eleazar Dojaque.

9.12.14

La canción de Amelia

La canción de Amelia

Por Edgardo Civallero

Encontré la noticia revisando unos viejos National Geographic; estaba en un ejemplar de la edición en español, en la sección "Geo-gráfica" del nº 3 (vol. 2) de marzo de 1998. Escrita con el típico estilo sesgado y buenista del NG y con una traducción que podría discutirse un rato largo, la nota rezaba así:

Una canción africana cruza el océano y los siglos

Durante su infancia, en la costa rural de Georgia, Mary Moran –hoy de 76 años- aprendió una canción africana que le enseñó su madre. En Sierra Leona, Baindu Jabati aprendió la letra de la misma tonada, el estribillo femenino de una canción fúnebre, de labios de su abuela. Ahora se han reunido para cantarla una a la otra, y establecer una conexión largo tiempo aplazada.

En 1932 Lorenzo Turner, lingüista que coleccionaba elementos folklóricos de los dialectos africano y gullah, grabó la versión de la madre de la señora Morgan. Luego, en 1990, el antropólogo Joseph Opala y la etnomusicóloga Cynthia Schmidt tocaron la grabación en Sierra Leona y escucharon a la señora Jabati, miembro de la tribu mende, entonar la misma canción. Este elemento cultural había cruzado el Atlántico en un barco de esclavos. El año pasado la señora Moran y su familia volaron desde Georgia hasta Sierra Leona, donde fue recibida, según explica, como "alguien especial". "Una joven esclava llevaba consigo aquella breve canción de cinco versos", musitó. "La despojaron de todo lo que tenía menos de su dignidad, y tampoco pudieron quitarle su canción".

La justicia poética de la última frase es tan enternecedora como falsa: precisamente lo primero que se le arrebata a un esclavo es su dignidad. Sin embargo, aquella canción del pueblo (no "tribu") Mende sí que había viajado, en efecto, de un lado del océano al otro. No fue la única, por cierto: muchas otras canciones, costumbres, creencias, comidas y tradiciones de muchas otras culturas africanas lo hicieron. Sin embargo, por alguna razón, la historia de esos versos y de cómo habían conectado a dos mujeres a ambos lados del Atlántico fue, en su momento, tan famosa que inspiró numerosos reportajes, capítulos de libros (p.e. "The American Poet Who Went Home Again", de Aberjhani) e incluso una película documental de 1988, "The Language You Cry In" ("La lengua en la que lloras", España, dirigida por Álvaro Toepke y Ángel Serrano).

Picado por la curiosidad, me puse a rebuscar. Lo que sigue es un resumen de lo que encontré.

A principios de la década de los 30' del siglo pasado, el lingüista afro-americano Lorenzo Dow Turner (a la sazón un notable profesor en la Howard University, la Fisk University, la Roosevelt University y la University of Illinois en Chicago, instituciones en las que los afro-americanos solían tener muchas puertas –si no todas– cerradas) estaba buscando, recogiendo y analizando vocablos de origen africano entre comunidades Gullah de Carolina del Sur y Georgia (de hecho, catalogó más de 3.000 términos). Los Gullah o Geechee son una población de afro-americanos que viven en las islas y áreas costeras de los estados de Carolina del Sur y Georgia y en regiones adyacentes de Carolina del Norte y Florida; descendientes de esclavos llevados a esa zona a inicios del siglo XVIII para trabajar en los arrozales, hablan un criollo que mezcla inglés con un amplio abanico de lenguas de África occidental (incluyendo Mandinka, Wolof, Bambara, Fula, Mende, Vai, Akan, Ewe, Yoruba, Igbo, Hausa, Kongo, Umbundu y Kimbundu).

Turner descubrió que muchos Gullah podían recitar de memoria textos en lenguas africanas; retazos transmitidos a través de las generaciones de los cuales desconocían todo: desde el origen hasta el nombre de la lengua. Entre estas pequeñas gemas orales, el lingüista atesoraba –según señalara su viuda– una estrofa de cinco versos que recogió de labios de Amelia Shaw Dawley (1880-1955), una mujer de una aldea costera de Georgia llamada Harris Neck, a media hora de camino de Savannah. Aunque Amelia no tenía ni la menor idea de qué lenguaje era aquel o del significado de las frases que repetía mecánicamente, un estudiante de Sierra Leona de paso por los Estados Unidos lo reconoció como Mende. La estrofa de Amelia resultó ser el texto más largo en una lengua africana que se haya transmitido y conservado en los Estados Unidos. Turner la publicó en 1949 en su libro "Africanism in the Gullah Dialect", junto a una traducción aproximada.

En la década de los 80', mientras se encontraba en Sierra Leona estudiando el tristemente célebre castillo británico de Bunce Island (fortaleza desde la que se enviaban esclavos a los actuales Estados Unidos), el antropólogo estadounidense Joseph Opala descubrió que desde aquel reducto se habían mandado "cargamentos humanos" a Carolina del Sur y Georgia; allí, los plantadores de arroz pagaban altos precios por esclavos de la "Costa del Arroz" africana, especialmente por aquellos pertenecientes al pueblo Mende, experimentados en ese tipo de cultivo. Opala entendió que los Gullah modernos eran, probablemente, descendientes de aquellos esclavos y que, dado que preservaban el mayor número de tradiciones originarias que cualquier otra comunidad afro-americana (algo que sabía gracias a los trabajos de Turner, para entonces unos clásicos de los estudios africanistas), deberían existir posibles conexiones culturales.

Con la colaboración de la etnomusicóloga estadounidense Cynthia Schmidt, Opala dio con la grabación de Turner de la canción de Dawley. Y junto al lingüista sierraleonés Tazieff Koroma, decidieron investigar si había rastros de aquella estrofa en tierras africanas.

La tarea era difícil: los Mende son el principal grupo étnico de Sierra Leona, y su población en aquel país supera los dos millones de personas. Afortunadamente, Koroma fue capaz de identificar cierta variante dialectal en la letra de la canción que apuntaba a un área específica del país. Aún así, era como buscar una aguja en un pajar. Cuando, desanimados por la falta de resultados, estaban prácticamente a punto de abandonar la empresa, Schmidt encontró a una mujer de una aldea remota en el interior del país, Senehun Ngola, que reconoció aquellos cinco versos. La mujer, Baindu Jabati, conocía una canción de letra similar que acompañaba un rito funerario Mende llamado teijami o "cruce del río". Su abuela se la había enseñado de pequeña: los rituales de nacimiento y muerte entre los Mende eran responsabilidad de las mujeres de cada comunidad, y las reglas, cánticos y oraciones se transmitían de madres a hijas y de abuelas a nietas oralmente.

Asombrados por su suerte y no queriendo dejar escapar aquella coincidencia, Schmidt y Opala fueron capaces de localizar, en la década de los 90', a la hija de Dawley, Mary Moran, que para entonces tenía 69 años y también vivía en Harris Neck. Mary recordaba la canción, que en el contexto de las plantaciones americanas se había transformado en una melopea infantil que las madres entonaban a sus hijos para entretenerlos, y que su propia madre, Amelia, le había cantado en los años 20' y 30'.

En 1997, Moran y Jabati (que entonces tenía 35 años) se reunieron en Sierra Leona, en uno de los varios encuentros transoceánicos organizados por Opala, y recrearon la ceremonia de teijami, que no se interpretaba en Senehun Ngola desde 1920. Y, evidentemente, cantaron la ya famosa estrofa: para entonces, esas dos mujeres eran las únicas en conocer/recordar esas palabras.

He aquí la canción, probablemente llevada a un campo de arroz de la costa atlántica de los Estados Unidos por una joven esclava capturada en el corazón de Sierra Leona hacia inicios del siglo XVIII...

Ah wakuh muh monuh kambay yah lee luh lay tambay.
Ah wakuh muh monuh kambay yah lee luh lay kah.
Ha suh wileego seehai yuh gbangah lilly.
Ha suh wileego dwelin duh kwen.
Ha suh willeego seehi yuh kwendaiyah.


[Júntense todos, trabajemos duro; la tumba no está terminada todavía; que su corazón esté totalmente en paz.
Júntense todos, trabajemos duro; la tumba no está terminada todavía; que su corazón esté ya en paz.
La muerte repentina exige la atención de todos, como el disparo de un arma de fuego.
La muerte repentina exige la atención de todos, oh ancianos, oh cabezas de familia.
La muerte repentina exige la atención de todos, como el golpe de un tambor distante].

Algo que pocos supieron fue que tiempo antes de aquel encuentro "entre dos mundos", Jabati había sido capturada por el Frente Revolucionario Unido de Sierra Leona, en el marco de la terrible guerra civil que ensangrentó el país entre 1991 y 2002. Había sido salvajemente torturada, violada y abandonada para que muriera de hambre. Había logrado escapar y rehacerse lo suficiente como para que las memorias de sus antepasados pudiesen ser grabadas en una película documental, "The Language You Cry In". Poco después del encuentro con Moran, Jabati fue nuevamente capturada, nuevamente violada y torturada, y esa vez se puso un precio a su vida. Y ahí se perdió su rastro, al menos en los documentos en línea, en los textos académicos y en los relatos del National Geographic. "La canción de Amelia" se hizo famosa; todo lo demás a su alrededor se desvaneció: todo el dolor y el sufrimiento que llevó aquella canción al otro lado del mundo, desraizada y descontextualizada, y todas las injusticias y los desequilibrios que hacen que en su lugar de origen esas estrofas prácticamente se hayan perdido.

Video. "The Language You Cry In", en YouTube.
Texto. "Geechee and Gullah Culture", en New Georgia Encyclopedia.
Texto. "The Language You Cry In. Story of a Mende song", en University of North Texas News Service.

Imagen.

2.12.14

Feminismo y abolicionismo casi dos siglos atrás

Feminismo y abolicionismo casi dos siglos atrás

Por Sara Plaza

No hace mucho nos llegó por correo un hermoso regalo en forma de libro: su título, The Lightning Dreamer. Cuba's Greatest Abolitionist; su autora, la escritora y poeta cubano-estadounidense Margarita Engle. La lectura de esta ficción histórica en verso resultó una delicia de principio a fin, y un poco más allá... pues las notas históricas que incluye Engle en las últimas páginas de su libro son otro relato en sí mismo, del que extraigo los siguientes párrafos.

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873):

Nacida en Puerto Príncipe (actual Camagüey), Cuba, Avellaneda fue conocida durante su infancia como Tula, La Peregrina, y La Avellaneda. El que su madre considerara la lectura y la escritura como actividades impropias de una dama, llevó a la joven Tula a escribir en secreto historias de gigantes y vampiros, que después quemaba.

Sab, Carlota, la vieja cuentera y el joven codicioso son personajes de ficción tomados de la propia obra literaria de Avellaneda, Sab, una novela abolicionista pionera. Sus biógrafos creen que estos personajes estarían inspirados en personas reales que Avellaneda habría conocido a los quince años, cuando fue enviada a una hacienda en el campo para "descansar" después de negarse a aceptar un matrimonio arreglado. Al imaginar los encuentros de Avellaneda con sus propios personajes de ficción he tomado prestados muchos aspectos de Sab pero también he inventado otros.

A lo largo de su vida, Avellaneda fue considerada una de las escritoras más sobresalientes del mundo. Conocida sobre todo como poeta y guionista, eligió la prosa lírica para su obra más osada. Escrita en el estilo romántico y melodramático de la época, Sab fue una de las primeras novelas abolicionistas y la primera escrita en castellano. Sab es también la única novela abolicionista Latino Americana conocida que combina puntos de vista a favor de la emancipación con temas feministas. Prohibida en Cuba, Sab fue publicada en España en 1841, once años antes de que apareciese La Cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher Stowe.

Avellaneda empezó a escribir Saba cuando tenía solo veintidós años, en el Hotel de la Paz, en Bordeaux, Francia. La historia de amor interracial que aparece en Sab fue considerada tan escandalosa que numerosas copias de la novela fueron compradas y destruidas por su propia familia. A pesar de sus esfuerzos para eliminar el libro, el hermano de Avellaneda, Manuel, permaneció leal y tuvo el valor de pasar de contrabando algunos ejemplares prohibidos entre España y Cuba.

Sab tuvo una fuerte influencia en toda Europa y las Américas, inspirando compasión hacia los esclavos y las jóvenes obligadas a casarse con extraños. Avellaneda no solo creía que los esclavos debían ser liberados y las mujeres elegir a sus propios maridos; fue además lo suficientemente osada como para retratar el matrimonio interracial y voluntario como algo completamente normal. Sentía que, independientemente de sus antepasados, todos los cubanos pertenecían a una rica mezcla cultural de orígenes español, africano e indígena Ciboney-Taíno. Su convicción de que todos debían estar igualmente orgullosos de cada uno de los componentes étnicos de la sociedad a la que pertenecían fue una idea tan original y valiente que ayudó a que sus lectores se cuestionasen la manera como veían la esclavitud, el matrimonio interracial, y el asunto del matrimonio voluntario. Contando una simple historia de amor, Avellaneda verbalizó su sueño de dignidad, libertad y derechos universales para hombres y mujeres de todas las razas.

Avellaneda pasó la mayor parte de su vida adulta en España, donde su escritura a menudo se centró en los matrimonios de conveniencia para obtener algún tipo de beneficio, una tradición que ella veía como la comercialización de chicas jóvenes. Con ensayos como "Capacidad de las mujeres para el gobierno" reafirmó su papel como una de las primeras y más francas autoras feministas.

Avellaneda cosechó un éxito literario notable, pero su vida personal estuvo marcada por la tragedia. Tras oponerse en dos ocasiones a sendos matrimonios convenidos potencialmente rentables, fue ridiculizada y rechazada por sus decepcionados parientes. Más tarde se enamoró de un hombre que se negó a casarse con ella por ser pobre y de otro que la abandonó cuando dio a luz fuera del matrimonio. Al final se casó dos veces, su primer marido murió de una enfermedad y el segundo fue apuñalado en un duelo con un espectador molesto, que lanzó un gato al escenario durante una de las representaciones de una de sus polémicas obras teatrales.

Ser rechazada por la Real Academia Española fue la mayor decepción de su vida profesional. Al no ser miembro de la misma no podía recibir los beneficios económicos que sí se concedían a los escritores varones. Avellaneda satirizó el hecho de ser rechazada como una política discriminatoria de la "Academia Barbuda" contra cualquier persona incapaz de afeitarse.

En 1859, Avellaneda regresó a Cuba, donde creó una revista literaria femenina. En 1864, en su camino de vuelta a España visitó las Cataratas del Niágara en memoria de José María Heredia, cuya poesía y puntos de vista abolicionistas habían inspirado su propia obra.

A lo largo de su vida, las ideas de Avellaneda resultaron chocantes, pero su clara visión de la igualdad racial y de género fue finalmente aceptada. Los esclavos cubanos fueron emancipados; se eliminó la segregación en el empleo público y en las escuelas públicas, aunque en algunas escuelas católicas privadas se mantuvo durante la primera mitad del siglo XX. El matrimonio interracial se convirtió en algo común a lo largo y ancho del Caribe de habla hispana, que actualmente alberga una de las poblaciones con mayor mestizaje cultural del mundo.

Para saber más sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda:

Artículo en EcuRed.
Sección en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Video de la UNED.
• Dos cartas de Emilia Pardo Bazán a Tula (Gertrudis Gómez de Avellaneda) fallecida dieciséis años antes, que aparecieron en 1889 en el segundo tomo de la revista España Moderna, con las que se inicia una interesante polémica sobre si las mujeres podían o no ser admitidas en la Academia, y que han sido reeditadas por la Biblioteca Lázaro Galdiano.

Para saber más sobre Margarita Engle:

• Su propio sitio web, en inglés.
Articulo reciente en el diario Identidad Latina.

Imagen. "La divina Tula", por Paz Barreiro.