26.11.13

Por tierras patagónicas

Por tierras patagónicas

Por Edgardo Civallero

El jesuita inglés Thomas Falkner (1702-1784) publicó "Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América del Sur" en 1774 en Hereford (Reino Unido). Se trata de una obra basada en sus memorias de trabajo en la actual Argentina, sobre todo durante su labor misionera junto al padre José Cardiel en la provincia de Buenos Aires, entre 1744 y 1747. Incluye también muchísimos informes que obtuvo de terceros; viajeros, militares o religiosos.

En sus líneas se describen, con mayor o menor detalle, lugares, paisajes, historias y gentes desde el sur de la provincia de Córdoba hasta la Tierra del Fuego. Los datos que Falkner proporciona en su libro sobre los pueblos originarios de la Pampa y la Patagonia se cuentan entre los primeros publicados al respecto, y si bien no siempre son del todo exactos, en ocasiones describen rasgos culturales aún vigentes.

Transcribo algunos párrafos de la versión que poseo (Buenos Aires: Librería Hachette S.A., 1957), traducida por el arqueólogo, etnógrafo y lingüista argentino Samuel Lafone Quevedo y que incluye un jugoso estudio preliminar del antropólogo español Salvador Canals Frau. Los párrafos pertenecen al capítulo V: "Religión, gobierno, política y costumbres de los Moluches y Puelches". He incluido, entre corchetes, algunas notas aclaratorias, sobre todo de aquellos rasgos que aún sobreviven.

Por tierras patagónicas
Estos indios creen en dos seres sobrenaturales, el uno bueno, el otro malo. Al ser bueno llaman los Moluches Toquichen, que equivale a "señor de la gente"; los Taluhets y Dihuihets le dan el nombre de Soychu, que en su lengua significa "el ser que manda en el país de la bebida fuerte"; mientras que para los Tehuelhets es Guayava-cunnee [Guayavacuni de los Gününa-küna o Tehuelches del norte], o sea "señor de los muertos".

Se han imaginado una multitud de estos dioses, uno de los cuales creen que rige los destinos de cada estirpe o familia de indios que se supone haya creado él. Los unos se dicen casta del tigre [jaguar], los otros del león [puma], algunos del guanaco como otros del avestruz, etc. Se imaginan que cada uno de estos dioses tienen su morada aparte en vastas cavernas subterráneas, bajo de algún lago, cerro u otra cosa, y que cuando muere algún indio, su alma se va a vivir con el dios que es el patrón de su propia familia, y gozar allí de la felicidad en una ebriedad perenne.

Creen ellos que sus dioses buenos formaron el mundo y que al principio crearon a los indios en sus cuevas, dándoles lanzas, arcos y flechas, y las boleadoras con que pelear y cazar, y que en seguida los echaron y que se manejasen como pudiesen. Se imaginan que los dioses de los españoles hicieron otro tanto con ellos, pero que en lugar de lanzas, arcos, y además les dieron armas de fuego y espadas. Se sacan de la cuenta que cuando fueron creados los animales, las aves y demás salvajinas menores, los más ágiles salieron al punto de sus cuevas, pero que los toros y las vacas, que estaban atrás de todos, con sus cuernos les infundieron tal miedo a los indios, que éstos cerraron la entrada a sus cuevas con grandes piedras. Con esta razón explican por qué no había ganado vacuno en tierra de ellos antes de que lo introdujeran los españoles, quienes con más cordura los habían dejado salir de su cueva.

Se hacen la ilusión de que algunos de ellos después de muertos han de volver a estas cuevas misteriosas. También suponen que las estrellas son indios de antes, que la vía láctea es el cazadero en que los indios éstos corren avestruces y que las dos nubes australes [Nubes de Magallanes] son las plumas de los avestruces que voltean. También aseguran que la creación aún no se ha completado y que no toda ella se ha manifestado ya a la luz del día en este, nuestro mundo de la superficie.

Por tierras patagónicas
Los brujos de ellos [machi, entre los Mapuche], al son de sus cajas [kultrún] y de sus mates llenos de caracoles [wada] dicen que ven en el mundo subterráneo hombres, ganados, etc. con venta de caña, aguardiente, cascabeles y muchas otras cosas más. Pero tengo fundados motivos de saber que no todos se prestan a creer en estas patrañas, porque el cacique Tehuel, Chehuentuya, me vino una mañana con el cuento de que uno de sus hechiceros acababa de descubrir uno de estos lugares subterráneos y lo ubicaba precisamente abajo de donde ellos estaban; y al reírme yo, haciéndole ver su inocencia si se dejaba engañar con tales fábulas y desatinos, contestó con aire de desprecio: Epueungeing'n. Son cuentos de viejas.

El espíritu malo se llama entre los moluches, Huecuvoe, o Huecuvu, esto es, "el vago de afuera". Para los Tehuelhets y Chechehets es Atskannakanatz y para los demás Puelches, Valichu [que pasó al ámbito criollo como Gualicho].

De estos demonios reconocen que hay un sinnúmero que andan por el mundo, y a ellos les acumulan cuanto mal acontece en él, ya sea al hombre o a las bestias; y a tal extremo llegan con estas sus creencias, que para ellos son estos malhadados seres la causa del cansancio y del desfallecimiento que les sobreviene en sus largas jornadas o fatigas del trabajo. Según ellos, cada uno de sus hechiceros tiene dos de estos demonios continuamente a su lado que le suministran los medios de predecir lo que está por suceder, avisan lo que está aconteciendo en un momento dado, pero en otra parte, por distante que sea, y permiten curar a los enfermos, haciéndose ellos cargo de combatir, expulsar o ganarse a los otros demonios que son causa de su tormento. Creen también que las almas de sus hechiceros, después que mueren, pasan a formar en el número de estos demonios.

[...] Los hechiceros son de los dos sexos. Los hechiceros varones tienen que abandonar (por decirlo así) su sexo y vestirse de mujer y no se pueden casar, aunque a las hechiceras o brujas se les permite esto. La separación para este oficio se hace en la niñez, y siempre se da la preferencia a aquellos que en sus primeros años dan señales de un carácter afeminado. Desde muy temprana edad visten de mujer y se les entrega el tambor y las sonajas propias de la profesión que será la de ellos.

Los epilépticos y los atacados del mal de San Vito son desde luego seleccionados para ese destino, como designados por los demonios mismos, porque los creen poseídos por ellos, y a ellos atribuyen las convulsiones y retortijones tan comunes en los paroxismos de la epilepsia.

18.11.13

Silencios que retumban al otro lado del teléfono

Silencios que retumban al otro lado del teléfono

Por Sara Plaza

Poema escrito por Gonzalo Millán.

El río invierte el curso de su corriente.
El agua de las cascadas sube.
La gente empieza a caminar retrocediendo.
Los caballos caminan hacia atrás.
Los militares deshacen lo desfilado.
Las balas salen de las carnes.
Las balas entran en los cañones.
Los oficiales enfundan sus pistolas.
La corriente se devuelve por los cables.
La corriente penetra por los enchufes.
Los torturados dejan de agitarse.
Los torturados cierran sus bocas.
Los campos de concentración se vacían.
Aparecen los desaparecidos.
Los muertos salen de sus tumbas.
Los aviones vuelan hacia atrás.
Los “rockets” suben hacia los aviones.
Allende dispara.
Las llamas se apagan.
Se saca el casco.
La Moneda se reconstituye íntegra.
Su cráneo se recompone.
Sale a un balcón.
Allende retrocede hasta Tomás Moro.
Los detenidos salen de espalda de los estadios.
11 de Septiembre.
Regresan aviones con refugiados.
Chile es un país democrático.
Argentina es un país democrático.
Las fuerzas armadas respetan la constitución.
Uruguay es un país democrático.
Los militares vuelven a sus cuarteles.
Renace Neruda.
Vuelve en una ambulancia a Isla Negra.
Le duele la próstata.
Escribe.
Víctor Jara toca la guitarra.
Canta.
Los discursos entran en las bocas.
El tirano abraza a Prat.
Desaparece.
Prat revive.
Los cesantes son recontratados.
Los obreros desfilan cantando.
¡Venceremos!

Fuente: un artículo del profesor Luis Martín-Cabrera publicado en rebelion.org, con el título "11 asedios a la memoria del 11 de septiembre de 1973".

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¿Por qué fracasaron las negociaciones nucleares con Irán?

¿Por qué fracasaron las negociaciones nucleares con Irán?

Por Ismael Hossein-zadeh
Traducción de Sara Plaza
Publicado en Rebelión

Las negociaciones entre Irán y el llamado grupo P5+1 formado por las potencias mundiales, que comenzaron el 7 de noviembre y se extendieron durante tres jornadas, terminaron frustrándose cuando, aparentemente, Francia se opuso al acuerdo provisional que se había propuesto al considerar que no establecía un control suficiente de la tecnología nuclear iraní. El que Francia se opusiera de forma independiente o con la vieja estrategia del poli bueno y el poli malo, es una cuestión secundaria. El asunto más importante es que las potencias nucleares occidentales dieron marcha atrás en sus propias demandas y propuestas a pesar del hecho de que éstas suponían importantes concesiones unilaterales por parte de los negociadores iraníes.

Aunque los detalles de los asuntos tratados durante los tres días de negociaciones se mantienen como "confidenciales", sobre todo por la parte iraní, la información filtrada por los negociadores y los medios occidentales señala que con la firma del posible acuerdo los negociadores iraníes hubieran accedido a:

(a) dejar de enriquecer uranio al 20%;
(b) inutilizar las reservas actuales de dicho combustible (enriquecido al 20%) para su mayor enriquecimiento;
(c) limitar el enriquecimiento de uranio al 3-5 % de pureza;
(d) no usar las nuevas centrifugadoras IR-M2 para enriquecimiento, las cuales pueden enriquecer combustible nuclear cinco veces más rápido que las antiguas;
(e) permitir más inspecciones intrusivas;
(f) no activar el reactor de agua pesada de Arak, capaz de producir plutonio.

¿Y qué es lo que hubiera obtenido Irán a cambio de todas estas concesiones? No mucho. Estados Unidos y sus aliados acordaban:

(a) liberar parte de los fondos de decenas de miles de millones de dólares de los ingresos del petróleo iraní que están bloqueados en cuentan bancarias en el extranjero, sobre todo en China, Corea del Sur y Japón;
(b) considerar la posibilidad de relajar las sanciones que prohíben el comercio en metales preciosos y algunos productos petroquímicos.

Las sanciones más estrictas sobre el petróleo iraní y los bancos quedarían intactas con el acuerdo provisional propuesto.

A pesar de la obvia injusticia hacia Irán de un acuerdo basado en estas concesiones unilaterales, fue la otra parte, no Irán, la que se opuso a su propia propuesta de acuerdo. La cuestión es porqué.

Negociar de mala fe: el programa nuclear iraní como pretexto para un cambio de régimen

El hecho de que Estados Unidos y otras potencias occidentales invalidaran su propia propuesta de acuerdo es una señal innegable de que, fiel al modelo de numerosas negociaciones de los últimos 10 años, estas potencias nucleares no negociaron de buena fe: exigieron a la parte iraní una serie de concesiones unilaterales con la esperanza de que los iraníes no las aceptarían. Pero cuando los negociadores iraníes accedieron a firmar el acuerdo provisional propuesto basado en esas demandas, las potencias nucleares occidentales recularon.

Las razones para anular el acuerdo propuesto que esgrimieron públicamente los negociadores occidentales incluyeron, entre otras, el futuro reactor nuclear de agua pesada de Arak, el destino de las reservas iraníes de uranio enriquecido al 20%, y el grado y el alcance de las inspecciones intrusivas. Sin embargo, la razón fundamental, filtrada por los funcionarios y medios iraníes (y confirmada por los negociadores rusos), es otra.

Estados Unidos y sus aliados habían prometido a la parte iraní que si durante seis meses Irán cumplía fiel y satisfactoriamente con sus "obligaciones" del acuerdo provisional para "generar confianza", al cabo de ese periodo ellos corresponderían: (a) reconociendo el derecho legal y legítimo de Irán a la tecnología nuclear con fines pacíficos; (b) reconociendo su derecho a enriquecer uranio al 5% de pureza, el nivel necesario para centrales de energía nuclear; y (c) relajando o levantando las sanciones a las exportaciones de crudo y al acceso al sistema financiero internacional.

En el año 2005, promesas parecidas llevaron a Irán a suspender su programa de enriquecimiento de uranio durante dos años sin contrapartida alguna en la relajación de sanciones económicas. Teniendo en cuenta aquella experiencia, en esta ocasión los negociadores iraníes insistieron en que las tres promesas mencionadas más arriba debían hacerse por escrito. Y ahí es cuando se puso de manifiesto la mala fe con la que estaban negociando las potencias nucleares occidentales, pues se negaron a formalizar sus promesas por escrito.

Una vez más, esto demuestra que, violando el Tratado de No Proliferación, en el que se reconoce claramente el derecho de los países miembros a la tecnología nuclear con fines pacíficos, el verdadero objetivo de Estados Unidos y sus aliados es negar a Irán este derecho legal y legítimo. Pero fundamentalmente, demuestra que el programa nuclear iraní se utiliza como pretexto para convertir el estado soberano de Irán en un estado cliente.

Los grupos gobernantes iraníes parecen ser conscientes de los motivos ocultos de Estados Unidos y sus aliados en las negociaciones nucleares. Sin embargo, una y otra vez vuelven a la mesa de negociaciones –que, en lo que a Estados Unidos y sus aliados se refiere, es básicamente una mesa de farsa– y brindan a sus adversarios el pretexto necesario para aumentar las sanciones. ¿Por qué? ¿Por qué daría uno un paso sabiendo que acabaría cayendo una trampa?

Errores de cálculo de Irán

Una respuesta frecuente a esta pregunta es que debido a las durísimas sanciones y la amenaza de guerra, Irán se ve forzado a mantener negociaciones nucleares a pesar de no ser optimista respecto al resultado de las mismas. Aunque pueda haber algo de verdad en esta explicación, la razón fundamental parece que está en un enorme error de cálculo por parte de los responsables de la política nuclear iraní.

Su razonamiento siempre ha sido que como el programa nuclear iraní se lleva a cabo con propósitos civiles/pacíficos, y por eso mismo cumple plenamente con el Tratado de No Proliferación, no deberían tener miedo a las negociaciones. En otras palabras, dado que Irán dice la verdad, alegan, más pronto que tarde se demostrará que sus interlocutores nucleares estaban equivocados y finalmente éstos tendrán que aceptar sus derechos nucleares legales y legítimos. Se trata de un error de cálculo gigantesco, lo mismo que intentar aportar una prueba negativa.

La estupidez, según Albert Einstein, "es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes". Los negociadores iraníes están muy lejos de ser estúpidos. De hecho son conocidos por estar entre los políticos y los negociadores internacionales más hábiles del mundo. No obstante, cuando el fallo o el juicio de las negociaciones nucleares está predeterminado, carece de sentido esperar un desenlace diferente. Los esfuerzos inútiles de Irán para cambiar el resultado de las negociaciones nucleares (p.e. prueba negativa) han demostrado ser muy costosos si nos fijamos en el aumento de sanciones económicas: cada nueva ronda de negociaciones nucleares ha desembocado en un endurecimiento de las sanciones.

Por supuesto, esto no significa que en ausencia de dichas negociaciones no hubieran habido sanciones económicas y/o actos de agresión contra Irán; lo que quiere decir es que si se terminara con esta farsa ya no podría esgrimirse el pretexto nuclear para endurecer las sanciones.

El papel del presidente Rouhani

Además del problema asociado a la locura de hacer el juego a esta farsa de negociaciones –de la que han participado, más o menos, todos los negociadores iraníes durante los últimos 10 años– el presidente Rouhani y su equipo negociador podrían ser cuestionados por otro error de cálculo, o quizás conceptual. Mientras que Ahmadinejad y los negociadores iraníes durante su presidencia no se hacían ninguna ilusión sobre las intenciones de Estados Unidos y sus aliados y, por lo tanto, opusieron resistencia a la demanda de concesiones unilaterales, Hassan Rouhani y su equipo sí parecen albergar dichas ilusiones; lo que explica porqué consintieron en hacer todas las concesiones unilaterales que aparece enumeradas más arriba durante la última ronda de negociaciones.

Esas ilusiones provienen de una percepción bastante confiada o imprudente de que las políticas detrás de las sanciones económicas contra Irán (o las políticas imperialistas de agresión en general) podrían dejarse influenciar por fórmulas de cortesía o las reglas del decoro diplomático. En este sentido, echaron la culpa de numerosas sanciones (y de la inherente parálisis económica de Irán) al anterior presidente, Mahmoud Ahmadinejad, por sus maneras "poco refinadas", su actitud "confrontadora" y/o sus políticas "extremistas". Esta obvia utilización de su predecesor como chivo expiatorio quedo patente durante la campaña presidencial de Hassan Rouhani durante los meses de mayo y junio de 2013.

Tanto si la razón de culpabilizar de las sanciones económicas a las anteriores administraciones deriva de convicciones sinceras o de cálculos políticos oportunistas, el hecho sigue siendo que al hacer eso, el presidente Rouhani debilitó notablemente la posición negociadora de su equipo en Ginebra cargándoles, tal vez inadvertidamente, con la responsabilidad de encontrar una solución al estancamiento de las conversaciones nucleares. Esto explicaría, como ya se ha señalado, porqué durante la última ronda de negociaciones (7-9 de noviembre) la parte iraní accedió a hacer numerosas concesiones. El que Estados Unidos y sus aliados se negaran a firmar el acuerdo propuesto (alegando que las concesiones no limitaban suficientemente el programa nuclear iraní) no cambia el hecho de que Irán sí estuviera dispuesto a hacerlo.

En conclusión:

La última ronda de conversaciones nucleares entre Irán y el grupo P5+1 fracasó no porque Irán no hiciera concesiones importantes sino porque Estados Unidos y sus aliados se negaron a reconocer el derecho legal y legítimo de Irán, garantizado por el Tratado de No Proliferación, a la tecnología nuclear con fines civiles y pacíficos.

La política de Estados Unidos hacia Irán (o cualquier otro país, con respecto a este asunto) se basa en una agenda imperialista que consiste en una serie de demandas y expectativas, no en la formalidad diplomática o el tipo de lenguaje utilizado por sus líderes. Esto incluye la renuncia por parte de Irán a su derecho legal y legítimo a la tecnología nuclear con fines civiles, así como su conformidad con la estrategia geopolítica de Estados Unidos-Israel para Oriente Medio/la región del Golfo Pérsico. Incluye además abrir la economía/el mercado iraní al libre comercio y las inversiones estadounidenses.

Parece razonable sostener que, de ese modo, una vez que Irán permitiese la participación o intromisión de Estados Unidos en cuestiones de soberanía nacional, el país se precipitaría por una pendiente resbaladiza que le conduciría a la renuncia de dicha soberanía: Estados Unidos no estaría satisfecho hasta que Irán se convirtiera en otro estado cliente, más o menos como Jordania, Arabia Saudita y otros.

La mayoría de los políticos y/o responsables de las políticas iraníes son muy conscientes de ello. Sin embargo, igual que los anteriores presidentes Rafsanjani y Khatami, Hassan Rouhani mantiene una postura ambivalente con respecto a las doctrinas imperialistas y la política exterior estadounidense. Cuando antes él y sus asesores identifiquen y/o reconozcan dichas estrategias e intenciones, mejor.

Ismael Hossein-zadeh es profesor emérito de Economía, Drake University, Des Moines, Iowa. Es el autor de The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave–Macmillan 2007) y Soviet Non-capitalist Development: The Case of Nasser’s Egypt (Praeger Publishers 1989). Su último libro, titulado Beyond Mainstream Explanations of the Financial Crisis: Parasitic Finance Capital, será publicado por Routledge Books.
El artículo original en inglés fue publicado en Counterpunch.org.

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12.11.13

Golpe de Estado económico

Golpe de Estado económico

La deuda y el déficit como terapia de shock

Por Ismael Hossein-zadeh
Traducción de Sara Plaza

Los siguientes párrafos están extraídos de un artículo del profesor Ismael Hossein-zadeh, publicado originalmente en global.research.ca bajo el título "Economic Coup d’Etat: Debt and Deficit as Shock Therapy". Dicho artículo ha sido traducido por Sara Plaza y revisado por Edgardo Civallero con permiso expreso del autor. Puede descargarse el texto completo aquí.

«[...] Valiéndose del desconcertante colapso del sistema financiero de 2008, la larga recesión subsiguiente y el recurrente fantasma del impago de la deuda, la oligarquía financiera y sus representantes en los gobiernos de los países capitalistas centrales se han embarcado en un golpe de Estado económico sin precedentes contra las personas, cuyos estragos incluyen una amplia privatización del sector público, la aplicación sistemática de políticas económicas neoliberales de austeridad y la radical transferencia de recursos desde la base hasta la cima. A pesar de la importancia histórica y de cambio de paradigma de estos terribles acontecimientos, su discusión queda fuera del pensamiento económico dominante.

El hecho de que los economistas neoliberales hayan alentado estos brutales ataques a los programas sociales no debería sorprendernos. Pero lo que resulta lamentable es el diagnóstico, evidentemente erróneo, sobre las políticas económicas de austeridad por parte de los economistas y políticos liberales/keynesianos: nos dicen que todo es culpa de los republicanos "de derechas" y del Tea Party; la administración Obama y el establishment del Partido Demócrata, incluida la burocracia sindical, no tienen nada que ver ni ninguna responsabilidad en el avance incesante de las políticas económicas de austeridad y la privatización de lo público.

[...] La evidencia demuestra, sin embargo, que la transición de la economía keynesiana a la neoliberal tiene raíces o dinámicas más profundas que la pura ideología [2]; que las políticas neoliberales de austeridad son de clase, no "malas" políticas [3]; que la transición comenzó mucho antes de la llegada de Reagan a la Casa Blanca; y que las políticas neoliberales de austeridad las han llevado a cabo con la misma resolución tanto las administraciones demócratas de Bill Clinton y Barack Obama (aunque por detrás y más sigilosamente) como sus contrapartes republicanas [4].

Podría decirse que, debido a su singular condición o posición engañosa en la estructura socio-política de los Estados Unidos, y a su igualmente excepcional personalidad orwelliana, el Sr. Obama ha servido a los intereses de la poderosa oligarquía financiera mucho mejor y más eficazmente de lo que lo haría o lo ha hecho ningún presidente republicano, incluyendo Ronald Reagan. Del mismo modo, ha embaucado a la gente y dañado sus intereses, tanto en términos económicos como en lo referido a derechos individuales/constitucionales, más hábilmente que ninguno de sus antecesores.

Ronald Reagan expresó muy claramente su apuesta por la economía de la oferta neoliberal. Lo que significa que quienes se oponían a su agenda económica sabían dónde se ubicaba y podían confeccionar sus propias estrategias en consecuencia. Por el contrario, el Sr. Obama se muestra públicamente como un liberal que se opone a las políticas neoliberales de austeridad (lamentándose a menudo de la cada vez mayor desigualdad económica y, de vez en cuando, derramando lágrimas de cocodrilo por la grave situación de los desempleados y de quienes tienen dificultades económicas), aunque en la práctica desempeña un papel fundamental en la farsa de la "crisis" de deuda, concebida como terapia de shock para intensificar las políticas económicas de austeridad [5].

[...] El 5 de octubre, en una rueda de prensa, el Sr. Obama reiteró su apoyo a los recortes en la Seguridad Social y Medicare, asegurando a los congresistas republicanos su disposición a llegar a un acuerdo sobre estos recortes (así como sobre la reducción de los impuestos a las empresas del 35% al 28%) si los republicanos votaban a favor de aumentar el techo de la deuda del país: "Si alguien duda de mi sinceridad, en mi presupuesto he planteado propuestas para reformar los programas de prestaciones a largo plazo y nuestro código impositivo de manera que ... rebajaría los tipos fiscales para las empresas" [7].

[...]Para preparar a la gente para el esperado ataque a la Seguridad Social, Medicare y otros programas y servicios sociales esenciales, el régimen bipartidista gobernante inventó hace pocos años un espantajo muy útil para asustar a las personas y lograr someterlas: crisis presupuestarias/de deuda puntuales y el fantasma o el impacto económico real de un cierre del gobierno.

[...] El resultado de la "crisis" presupuestaria también puso de relieve el hecho de que detrás del aparente estancamiento del bipartidismo y de las mutuas acusaciones, existe un "consenso básico entre los partidos para destruir todas las conquistas sociales alcanzadas por la clase trabajadora a lo largo del siglo XX" [10]. Si hubo desacuerdos, estos tuvieron que ver sobre todo con el tono, la temperatura, el alcance, las tácticas y los medios, no con el fin. En el centro de todas las disputas bipartidistas (en buena medida forzadas) siempre estuvo cómo incrementar, justificar o camuflar los brutales recortes del gasto social esencial.

[...] Los seguidores incondicionales del Sr. Obama también deberían saber que si está siendo "presionado" por sus opositores políticos para que haga concesiones/alcance compromisos, no hay nadie a quien culpar más que a él mismo: mientras que el Partido Republicano moviliza sistemáticamente su base social a través de grupos conservadores como el Tea Party, el Sr. Obama prefiere engañar, desmovilizar y desarmar a sus partidarios. En lugar de movilizar y alentar a su mayor base de apoyo (cuyas numerosas voces podrían fácilmente ahogar el griterío del Tea Party) para que intervengan políticamente, a menudo les pide "ser pacientes" y "mantener viva la esperanza".

Tal y como Andre Damon y Barry Grey han constatado: "No hubo una sola organización de masas que denunciara el cierre [del gobierno] o se opusiese a él. Los sindicatos se han aliado totalmente con la administración Obama y apoyan sus políticas de austeridad y de guerra" [12].

[...] El plan de la oligarquía financiera y sus agentes en el gobierno para acabar con el programa del New Deal e imponer políticas económicas neoliberales ha sido (desde comienzos de los 80') generar déficit presupuestario deliberadamente para justificar los recortes del gasto social. Este siniestro objetivo a menudo se ha logrado bajando los impuestos a los ricos al mismo tiempo que se incrementaba el gasto militar y de seguridad. David Stockman, director de la Oficina de Gestión y Presupuesto con el presidente Ronald Reagan y uno de los máximos responsables de la política de reducción de impuestos de su economía de la oferta, confirmó que la política económica de la administración Reagan consistía en aumentar el gasto militar y recortar los impuestos a los ricos simultáneamente para forzar recortes en el gasto público no militar: "Mi objetivo fue siempre reducir el tamaño del estado del bienestar hasta que llegara a un punto en el que se pudiera financiar suficientemente con los ingresos tras la bajada de impuestos" [15].

Esa política insidiosa de incurrir intencionadamente en déficit presupuestario con el fin de imponer medidas neoliberales de austeridad que conllevan recortes en los derechos sociales, ha continuado hasta el día de hoy, tanto bajo la administración republicana como bajo la demócrata.

[...] Hace falta fabricar la atmósfera de pánico y ansiedad que rodea las negociaciones en torno a la deuda/el déficit porque el argumento central detrás de esta crisis fingida de que "no hay dinero" para empleo, educación, sanidad, Seguridad Social, Medicare, vivienda, pensiones, etc., es falso. Las generosas ayudas que recibieron los magnates de Wall Street desde el desplome bursátil de 2008 han impulsado al alza los mercados financieros, tal como refleja el Promedio Industrial Dow Jones por encima de los 15.000 puntos. La reducción del empleo, los salarios y los beneficios, así como los recortes del gasto social, han supuesto una enorme transferencia de riqueza hacia arriba. El 1% más rico de Estados Unidos posee más del 40% de la riqueza del país; mientras que la gran mayoría de la población, el 80%, solo posee el 7%. Del mismo modo, actualmente el 1% de renta superior tiene el 24% de toda la renta del país comparado con el 9% que tenía hace cuatro décadas [16].

Esto significa que no son necesarios los brutales recortes presupuestarios, dado que no es cierto que haya escasez de recursos financieros. La pretendida falta de recursos se debe al hecho de que la mayor parte está en las arcas de la oligarquía financiera».

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5.11.13

De nerones y hogueras

De nerones y hogueras

Por Sara Plaza

En un artículo reciente, los investigadores Timoty A. Wise y Marie Brill recordaban aquello que se cuenta sobre el emperador Nerón tocando el arpa y cantando mientras Roma ardía durante cinco días en el gran incendio del año 64. Y es que, según explican los autores de "Fiddling in Rome while our food burns" [que puede traducirse como "Tonteando mientras nuestra comida se quema", pero también como "Chanchullando mientras..."], la historia vuelve a repetirse casi 2000 años después, en el mismo lugar donde tuvo lugar aquella tragedia... solo que esta vez quienes están tocando el arpa son los delegados de los países participantes en el 40º Periodo de Sesiones del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS, por sus siglas en inglés, que estableciera la ONU en 1974), ... solo que esta vez lo que se está quemando es la comida en los motores de los coches, ... solo que esta vez el fuego lleva ardiendo más de una década y no dejan de declararse nuevos incendios (provocados, por supuesto; véase por ejemplo el artículo de Daniel Tanuro titulado "De mal en peor", a propósito del V Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).

Como escriben Wise y Brill, no es que no haya habido señales de alarma: en los últimos seis años se han producido tres subidas bruscas del precio de los alimentos, y numerosos estudios han apuntado a los biocombustibles como uno de los factores que más ha contribuido a incrementar la volatilidad de los precios (en Estados Unidos, actualmente se destina el 40% del maíz a la producción de etanol, mientras que en el año 2000 la cifra era del 5%). Esto tiene consecuencias gravísimas para la seguridad alimentaria dado que los cultivos energéticos compiten con los cultivos alimenticios e impactan directamente en el coste de los mismos, algo que afecta sobre todo a los cada vez más millones de personas empobrecidas. Los biocombustibles compiten por el uso de la tierra y del agua, aumentando la presión sobre recursos escasos y finitos; y sus productores se suman a quienes están detrás del creciente acaparamiento de tierras en terceros países.

Según los autores, es por estas razones que el CFS incluyó el tema de los biocombustibles y la seguridad alimentaria en la agenda de este año y encargó un informe a los expertos, sobre cuya base ponerse a trabajar. Dicho informe confirmó los impactos negativos que han tenido los biocombustibles y recomendaba la adopción de medidas decisivas. Wise y Brill comprobaron lo mismo en su propio estudio: la expansión de los biocombustibles de primera generación afecta negativamente a nuestra capacidad para alimentar al mundo en el futuro.

Sin embargo, no fue esa la música de fondo que acompañó las reuniones del CFS. Los participantes escogieron dar palmas al ritmo de aquella canción que decía: "Síga el baile, siga el baile / con ardiente frenesí". De acuerdo a estos dos investigadores, el conjunto de principios y acciones decisivas que deberían haber propuesto el pequeño grupo designado a tal efecto, quedó reducido a un puñado de principios muy débiles y a la total inacción. Tampoco se reconocieron las terribles consecuencias de las políticas sobre biocombustibles eleboradas hasta la fecha por Estados Unidos y la Unión Europea, quienes han desempeñado un papel fundamental a la hora de estimular y sostener la industria de los biocombustibles.

Para los autores está claro el porqué de los manejos que se han traído entre manos, el porqué de ese tocar el arpa o batir palmas en medio del desastre: los países más poderosos en la mesa de negociaciones son los mismos que obtienen beneficios quemando alimentos en los motores. Canadá y Estados Unidos fueron los que tocaron y aplaudieron más fuerte, con la Unión Europea, Brasil y Argentina tarareando la misma melodía. Solo la voz aislada de Sudáfrica se sumó a la de la sociedad civil en favor de las víctimas de esas políticas. Ni que decir tiene que quienes escogieron la melodía fueron los intereses industriales, desde las propias compañías de biocombustibles a los conglomerados agroalimentarios que son quienes se benefician de los precios elevados y la demanda subsidiada de sus productos.

El CFS debería ser el principal organismo internacional que coordinara las respuestas globales a la crisis de los precios de los alimentos y se ocupara de la cada vez mayor y más preocupante relación entre los mercados de alimentos y los de combustibles y financieros. Sin embargo, en lugar de tomar la iniciativa ha optado por no hacer nada: no contento con ni siquiera plantear la posibilidad de un cambio en las políticas sobre biocombustibles que están poniendo en peligro la seguridad alimentaria, tampoco tuvo a bien mencionar las terribles consecuencias que sobre el aprovechamiento de la tierra y el agua está teniendo la expansión de los biocombustibles.

La fiesta continúa y el ruido de los motores no deja oír las denuncias de un puñado de actores de la sociedad civil involucrados en las negociaciones, que se han negado a apoyar la resolución elaborada por dicho organismo y han declarado que las recomendaciones del comité defienden los intereses de la industria de biocombustibles y legitiman las violaciones del derecho a la alimentación.

En España, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, saca pecho, pisa el acelerador y se congratula de las nuevas hogueras en las que nos vamos a abrasar. El pasado jueves 17 de octubre, en la sección "Sala de Prensa" de la página web de La Moncloa, podían leerse unas incendiarias declaraciones suyas: "Tras haberse agotado el actual plan PIVE-3 [Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente], y siendo conscientes de que existe demanda, el Gobierno habilitará en breve la extensión del citado plan, por un montante de otros 70 millones de euros para que esté disponible hasta fin de año. [...] Las cifras de venta de automóviles, aún en crisis, no se corresponden con la renta per cápita de los españoles, que se ha duplicado desde la que había en los años 90. Esto hace que podamos aspirar a que el sector del automóvil contribuya aún más de lo que está haciendo, a una recuperación de la actividad económica general del país".

¡Qué descarada desvergüenza!