23.2.12

Galicia, esa fábrica de sueños

Galicia, esa fábrica de sueños

Por Sara Plaza

Así la definía Manuel Rivas al comienzo de un precioso documental titulado "Galicia, arpa de niebla". Decía el escritor coruñés que en su tierra las únicas fábricas que siempre habían funcionado a pesar de las vicisitudes eran las de los sueños. Y decía otras muchas cosas igual de hermosas, a la par que estremecedoras, antes de acabar expresando lo mucho mejor que se puede llegar a volar cuando se tienen hondas raíces y lo importante que es inventar historias para que no se apague el fuego.

El documental forma parte de una serie de veintiséis capítulos titulada "Esta es mi tierra" producida por RTVE y en la que una serie de escritores recorren los paisajes que de una u otra forma han inspirado e influido en sus obras. Pero además de los paisajes están las personas que los habitan y domestican en mayor o menor grado, están la música y las voces que acompañan los pasos de esas personas, están las historias que murmuran esas voces y los hechos, reales o imaginados, que se narran en esas historias.

Todo esto lo descubrí después de ver al episodio de Galicia, al cual llegué desviándome un poco del sendero que me había conducido hasta un libro de poemas de Manuel Rivas titulado "A desaparición da neve". Según había podido averiguar en ese texto se incluía un poema que el autor regaló al grupo Berrogüetto, y a partir de cuya letra dicha formación musical había compuesto el tema "Alalá da noite", por el que recibió uno de los galardones de la XV edición de los Premios de la Música. Hasta esa canción me había conducido mi ignorancia.

Había comenzado releyendo algunos pasajes de "La Patagonia rebelde" de Osvaldo Bayer y averiguando abundantes detalles que no conocía de la historia en general y de uno de sus protagonistas, el gallego Antonio Soto, en particular (el mismo que ante la decisión de la mayoría de los huelguistas de terminar con la huelga y negociar con los militares manifestara: "No soy carne para tirar a los perros. Si es para pelear me quedo, pero los compañeros no quieren pelear"). Seguí indagando y hallé la figura del anarquista retratada en un cuento de gallegos, un relato de Carlos del Frade que recibió una mención especial en el Primer Concurso de Cuentos del Centro Gallego de Rosario 2007. En ese texto me topé por primera vez con el término "alalá":

-¿Qué son los alalá? - preguntó el taxista.
-Eran canciones que expresaban hondas tristezas, alegrías y rebeldías. Y fueron la forma que encontró el pueblo para resistir la dictadura. Muchas se perdieron en el olvido, otras fueron grabadas cuando murió el generalísimo y algunas, muy pocas, se cuentan muy de vez en cuando.

Tratando de aprender un poco más, busqué otras definiciones y en un foro di con la siguiente:

El alalá es una cantar que entonan los montañeses de Galicia y que está presente en muchas de las canciones tradicionales. Se supone de origen oriental y se considera como reliquia de una lengua primitiva, caracterizado por sus estribillos onomatopéyicos.

De ahí hasta el poema "Alalá" de Manuel Rivas solo me separaban un par de clicks más en mi viejita y muy querida computadora.

Había ido y venido de un lado al otro del Atlántico para terminar exactamente en el punto del que había partido: Galicia, esa fábrica de sueños.

Imagen. Cabeza reposando de Manuel Rubial (1972 Óleo sobre lienzo 37 x 32 cm. Col. del autor)

20.2.12

Orba. Un idioma universal español

Orba

Por Edgardo Civallero

Uno de los proyectos más perseguidos (y que menos éxitos ha cosechado en la práctica) ha sido la construcción de un lenguaje internacional o universal: un idioma que sirviese para superar las barreras lingüísticas y facilitar la comunicación entre todos los seres humanos.

De forma natural se fueron creando, en distintas partes del mundo, hablas que servían a tal efecto. Pero se trataba de "lenguas mixtas" o "pidgins" con un empleo exclusivamente regional. Por mencionar algunas, en América existieron el chinook (una mezcla de un buen número de idiomas de la Columbia británica), el souriquois (hablado por colonos vascos e indígenas micmacs y montagnais en Canadá oriental) y las "linguas gerais" de Brasil (mezcla de portugués e idiomas tupí-guaraníes).

Las propuestas más generales —aquellas no destinadas a un uso regional, sino a uno "mundial"— se denominaron "idiomas auxiliares internacionales", y algunas alcanzaron cierto grado de difusión y reconocimiento. Destacan el esperanto de Zamenhof (1887), el volapük de Schleyer (1880), el ido (1907), el latino sine flexione de Peano (1903), el occidental de De Wahl (1922), o la interlingua de Gode (1951).

Dentro del universo de esta particular categoría de códigos lingüísticos, pueden señalarse algunos que fueron "inventados" en España. Cabe recordar, por ejemplo, el "lenguaje algebraico" de Julio Rey Pastor, la "Lengua Católica" de Alberto Liptay, la "Lengua universal" de Sotos Ochando, la "Ideografía" musical de Mas, la "escritura carolina" y la "Lengua Aloisia" de Traggia.

Uno de los menos conocidos de este conjunto fue el "Orba" de José Guardiola.

Publicado en París, en la Librería Española de Garnier Hermanos, en 1893, el trabajo en el que Guardiola exponía su propuesta se tituló "Kosmal idioma. Gramátika uti nove prata kiamso Orba" (Idioma universal. Gramática de una nueva lengua llamada Orba).

En el prefacio, el autor explica:

Este nuevo idioma no pretende suprimir ni sustituir a ningún otro.

Cada nación seguirá cultivando su lengua propia o estudiando la de las demás, si tal es su deseo o su interés.

Este es un nuevo modo de hablar inventado para llenar una necesidad general, sobre todo para los que viajen por distintos países y que no han tenido ocasión o tiempo de aprender tan variados y difíciles idiomas.

El libro apareció sólo seis años después de "Lingvo internacia: Antaŭparolo kaj plena lernolibro" (Lengua internacional: Prefacio y libro de texto completo) de Zamenhof, el cual sería la presentación en sociedad del esperanto. Al respecto, Guardiola confiesa, en su prefacio:

Varios se han ocupado, antes que nosotros, en este asunto. Confesamos que no hemos estudiado sus sistemas.

La idea de un idioma general nos vino, hace años, en América, viajando por entre poblaciones de indígenas cuya lengua no entendíamos entonces, pero que la necesidad y la afición a esa clase de estudios nos indujeron a estudiar más tarde. ¡Se siente uno tan pequeño, tan débil y casi se puede decir tan ridículo cuando no comprendemos lo que se nos dice!

El alfabeto del Orba se compone de veintiuna letras tomadas del alfabeto latino, cuya pronunciación difiere poco de la del español: las diferencias más notables son que la "h" suena como la "ch" española y la "x" lo hace como su par catalana o francesa.

Tiene unas reglas de acentuación algo complejas (en comparación con el esperanto, en el cual todas las palabras son graves), tres géneros, un plural que se forma agregando una "s", una serie de sufijos derivativos (que transforman, p.e., un sustantivo-base en un adjetivo, un adverbio o un verbo), una serie de preposiciones, un sólo artículo determinado (i/is) y uno indeterminado (u/us), una serie bastante compleja de pronombres personales basados en los castellanos, números (u, du, tré, kat, hin, sei, set, ot, nou, sen), y un modelo de conjugación verbal general que es bastante complicado (de nuevo, en comparación con el esperanto) debido a su similitud con el del castellano. La formación del vocabulario (mínimo) fue, en líneas generales, totalmente arbitraria: según Guardiola, lo construyó uniendo letras a su parecer y dándoles un significado (aunque en muchos vocablos se notan raíces latinas).

He aquí, tomada de los ejemplos que presenta el libro, una muestra del Orba:

U donio uti nim dom
[Un señor de una casa grande]

Kialsti pratbia li inta?
[¿De cuáles me habla usted?]

Iki volbi vense, pratti
[El que quiera venir, que hable]

Distia lol dinta patre
[Dígaselo usted a mi padre]

Din bratas vidfis lul hi binbal
[Mis hermanas lo vieron a usted en el paseo]

Bo dim, bo dima, bo nin
[Buenos días, buenas tardes, buenas noches]

Keti pratdias uls?
[¿De qué hablaban ustedes?]

Esulso-María utisel hi del dom
[Asombrada María de hallarse en su casa]

Aló! Divolka! Stiltie!
[¡Hola! ¡Ojalá! ¡Silencio!]

En las palabras finales, el autor declara que concibió y ejecutó el idioma "en el espacio de tres o cuatro meses". También expresó sus dudas sobre su idea al afirmar: "Por nuestra parte, hemos emprendido este trabajo con cierto temor y recelo, pensando que esta clase de estudios en algo se parecen a la recherche de la piedra filosofal o de la cuadratura del círculo; pero como lo hemos hecho únicamente como pasatiempo, nada perderemos ni perderán mucho los que tenga la humorada de leernos".

"Kosmal idioma. Gramátika uti nove prata kiamso Orba" es una pequeña joyita de un centenar de páginas, bastante difícil de conseguir en la actualidad. Es la herencia legada por un autor del cual se sabe casi nada excepto su interés por hallar una forma de comunicación fluida entre personas. Su proyecto (caído en el olvido y nunca rescatado) se perpetúa hoy en muchísimas otras propuestas, que buscan consenso en la red de redes: tal es el caso del Indoeuropeo moderno (también nacido en España en 2006) y el Sambahsa-Mundialect (Olivier Simon, 2007)

Artículo. "Proyectos de lengua universal ideados por españoles", por Julián Velarde Lombraña. En Taula, Quaderns de Pensament, 7-8 (1987), pp. 7-78.

Imagen.

14.2.12

No miente quien quiere sino quien puede

No miente quien quiere sino quien puede

Por Sara Plaza

Por eso, porque puede, quien miente lo hace sin vergüenza, sin sonrojo y sin pudor.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace ante las cámaras y los micrófonos.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace con descaro y sobre seguro.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace convencido.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace siempre.

Por eso, porque puede.

Por eso y porque el resto no terminamos de creernos que se pueda.
Que se pueda mentir con tanta desfachatez.
Que se pueda mentir a voces.
Que se pueda mentir impunemente.
Que se pueda mentir sin dudar.
Que se pueda vivir mintiendo.

Y sin embargo sobran los ejemplos: los hay banqueros, empresarios, reyes, ministros, presidentes, consejeros, asesores, tecnócratas, gestores, economistas, jueces, académicos... Mentes preclaras cuya tarea fundamental es oscurecer nuestro entendimiento. Mentes fabulosas cuya misión principal es dinamitar nuestra capacidad de pensar. Mentes privilegiadas cuyo objetivo irrenunciable es reprimir nuestra indignación.

Ahí están sus leyes antiterroristas y sus sentencias de muerte. Ahí están sus tratados de libre comercio, sus doctrinas del shock y sus declaraciones de guerra. Ahí están sus misiones humanitarias y sus políticas de inmigración. Ahí están el incumplimiento de sus propias disposiciones, la desautorización de sus propias recomendaciones, la inoperancia de sus propias directrices, la violación de sus propias normativas y la anulación de sus propios convenios. Ahí están sus ríos de tinta anegando hemerotecas y arrastrando discursos falaces. Ahí están sus ladridos ensordecedores saturando y distrayendo nuestra atención. Ahí están sus cortinas de humo desviándola y precipitándonos hacia el abismo.

Ahí están, transmitiendo confianza a los mercados y sembrando miseria en el mundo.
Ahí están, rescatando bancos y desahuciando familias.
Ahí están, subsidiando multinacionales y recortando pensiones.
Ahí están, construyendo prisiones y desalojando las plazas.
Ahí están, levantando muros y tumbando derechos.
Ahí están, flexibilizando tu despido y blindando su contrato.
Ahí están, reformando constituciones y perpetuando injusticias.
Ahí están, sabiendo que mienten y haciéndolo sin pestañear.

Y aquí estamos, intentando abrir los ojos.

7.2.12

A lomos de la imaginación

A lomos de la imaginación

Por Sara Plaza

Trascripción de un poema de Alma Allende sobre la revolución tunecina que escuché recitar en el transcurso de una charla con Santiago Alba Rico celebrada en el campamento del 15M en Fuente Dorada, Valladolid, el 26 de mayo del pasado año.

El cielo estaba tan alto
que cabía abajo el viento,
y una niña y un caballo
y el musgo que está creciendo.
El mar se volvió tan ancho
que humedeció los pañuelos,
subió el nivel de los ojos
y bajó hasta el mismo suelo.
El sol lucía tan fuerte
que derritió los incendios
e incubó vida en la muerte
y juntó todos los fuegos.
Nuestro pecho era tan grande
que hizo sitio al mundo entero,
al color de una bandera
y al clamor de todo un pueblo.
Hay muchos tiempos paralelos,
en uno crecen lentamente las flores
y se suceden lentamente las estaciones;
en otro los planetas completan indiferentes sus órbitas eternas;
en otro los cuerpos excitados alcanzan el orgasmo;
en otro la rabia fulminante quema sangre roja;
en otro piensa el pensamiento;
en otro la monotonía erosiona una vida sin esperanza;
en otro los pueblos acumulan geológicas humillaciones,
larguísimos dolores que no arraigan en la historia;
en otro circula velocísima la información
y llamean hirvientes las imágenes.
Cuando todos estos tiempos se cruzan en un punto,
cuando el tiempo de las flores y el de la rabia,
el del cosmos y el del cuerpo,
el del pensamiento y el del movimiento
son el mismo,
hay lo que llamamos revolución.
Estos tiempos se buscan todo el tiempo sin encontrarse,
y nadie puede ni forzar ni predecir su encuentro,
pero cuando se encuentran parece, sí, lo más normal del mundo
que las rosas crezcan en los tanques y no en los jardines,
que las barras de pan disparen contra los fusiles,
que los jóvenes registren a los policías,
que en lugar de las estrellas caigan los gobiernos,
que la gente se sienta buena sin necesidad de dioses ni preceptos,
que la gente ame a los desconocidos sin haber bebido,
que la gente descubra el orden y la ciencia que lleva dentro,
que la gente respete a los débiles y no a los fuertes,
que la gente convierta las plazas en escuelas, en parlamentos,
en comunas, en teatros, en praderas, en balcones de fiesta.
Estos tiempos, fundidos en el torrente, lo sabemos,
tienden luego a separarse de nuevo y volver a sus carriles.
Pero ahora sabemos que el relámpago y la rosa
y la roca y el caballo y la mano existen,
y que pueden llegar a la misma hora al mismo sitio
y que nuestra obligación es mantenerlos unidos,
no en la imaginación, no, sino en la historia
donde está empezando ya, entre luces y sombras,
a punto de dormirse, a punto de despertarse,
el mundo que vendrá.
Porque el cielo está tan alto
que debajo cabe el viento
que derriba a los tiranos
y alza las crines del pueblo.