28.12.09

Queridos Reyes Magos:

Queridos Reyes Magos

Por Sara Plaza

No os cuento nada nuevo si subrayo que con un libro en las manos podemos descubrir paisajes que nos eran desconocidos, recrear mundos ajenos e incluso distanciarnos del propio. Igualmente maravilloso es el hecho de que a través de sus páginas seamos capaces de recordar lugares por los que ya hemos pasado, el ambiente que alguna vez hemos frecuentado, el rincón que una noche nos sirvió de escondite y el abismo al que no quisimos asomarnos por la mañana.

En esos rediles de papel en los que desde hace tiempo venimos resguardando las palabras de la intemperie, hay historias que nos conquistan e historias a las que plantamos batalla. De algunas somos cautivos y a otras nos resistimos. Las hay que nos mantienen despiertos y las hay que no nos quitan el sueño. Están las que nos zarandean y las que ni nos despeinan. No todas nos agradan ni todas nos duelen. Algunas nos enmudecen y otras dan mucho de lo que hablar. Las historias nos llevan y nos traen y pocas, muy pocas veces, nos dejan en el mismo sitio.

Esa reubicación ocurre también cuando volvemos a leer la misma historia años después. ¿Cambió el texto? ¿Lo hicimos nosotros? ¿El momento? ¿La oportunidad? Soy de la opinión de que en el ínterin todo cambió un poco y nosotros lo hicimos un mucho. Gracias, en parte, a otras tantas lecturas. Lo cual me hace acordar de Daniel Pennac, su fantástico "Mal de escuela", y una frasecita en su interior que decía: "Un pensamiento hace ruido, y el placer de leer es una herencia del placer de decir."

Qué buena cosa el placer de decir, ¿no os parece?. Qué hermoso alojar en nuestra boca un pensamiento. Qué emoción cada vez que una idea nos hace cosquillas en la garganta. Qué impaciencia cuando la sentimos estremecerse en las entrañas. Y ahí estamos nosotros, balbuceando las primeras palabras que la conforman, esculpiendo poco a poco con los labios y las manos su sonido y su semblanza. Sí señor, ahí estamos nosotros escuchándonos y diciéndonos alternativamente.

Un decirnos que ha ido probando distintas ollas en las que cocinarse más o menos lentamente al principio, y con gran rapidez en la actualidad. Un decirnos que ha ido depositando en el fondo de esas cacerolas, elaboradas de materiales tan dispares como la piedra, la seda, el hueso, el cuero, el papel o el plástico, los sabores y los aromas de las diversas culturas. Un decirnos que en su afán de conquistar nuevos paladares sigue buscando recipientes innovadores (libros electrónicos), pero que también recicla los que ya han sido usados (editoriales cartoneras).

Y todo para que no perdamos el gusto como lectores, para que día tras día y noche tras noche, continuemos masticando historias, trazando el curso de la nuestra y aprendiendo a torcer el de la que se escribe con mayúsculas cuando nos lleva por mal camino. Todo para que no dejemos de escucharnos al tiempo que oímos otras voces. Todo para que no olvidemos el placer de decir y sepamos transmitírselo a quienes están empezando a hablar.

Y todo por no saber cómo empezar esta carta un año más. Todo por intentar convenceros de lo mucho que me gustaría que me echaseis un puñado de libros como regalo. Todo por justificar el gran número de títulos que tengo anotados. Voy a ver si me echa una mano la niña que llevo dentro. Vuelvo al principio.

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:

Ya sé que no soy muy original, pero me haría mucha ilusión que me trajeseis algunos libros. El problema es que he preparado una lista muy larga y no sé cuáles poner en los primeros puestos. Mamá y papá opinan que este año no me los vais a poder regalar todos porque también vosotros estaréis sufriendo la dichosa crisis de la que hablan los mayores. Una que han provocado unos señores muy avariciosos que inflaron demasiado el globo. Supongo que les habrá pasado como a mí cuando soplo y soplo: al final se me explota. Pero mis pulmones jamás han causado una crisis, sólo han hecho enojar a mí mamá. Os explicaba que tengo dudas a la hora de seleccionar uno u otro libro del montón que he ido apuntando. Papá dice que es mejor que lo deje a vuestra elección, pero ¿y si escogéis los que no quería tanto, tanto? A mí mucho no me gustan las sorpresas. Por otro lado, mamá me ha advertido que no está el horno para bollos y que no pida muchas cosas no sea que al final me quede sin nada. Yo muchas cosas no quiero, sólo una que se llama libro, pero de ésa quisiera varios ejemplares. Lo que no termino de entender es eso de que no esté el horno para bollos cuando todo el mundo anda preocupado por el aumento de temperatura en el Planeta. Oí en las noticias que los amigotes de los señores avariciosos no se pusieron de acuerdo para salvar el Planeta, mientras estuvieron visitando la ciudad de La Sirenita. Debe ser que el Planeta no tiene ahorros, porque leí en unas pancartas que si fuese uno de esos sitios donde se guarda el dinero ya lo habrían salvado. Así es que no sé por qué se pone mamá tan seria si al paso que vamos ya no tendrá que prender el horno nunca más y podrá cocinar sus bollos al sol. En fin, ¿cómo hacemos entonces? ¿Os pido unos poquitos que yo quiera mucho, mucho? ¡Ufa! No puedo. Es una decisión realmente difícil. Creo que os los voy a escribir todos en otra hoja y por esta vez me arriesgaré con la sorpresa.

Ah, me olvidaba, he sido una niña muy buena y salvo por lo de explotar globos no he hecho enfadar a mis papás. Y otra cosa, echad una escalera en los sacos porque papá y mamá piensan que vais a tener que escalar más de un muro para llegar. Les escuché comentar que para un muro que han tirado en no sé cuántos años, hay que ver la de ellos que han ido levantado en poco tiempo. Por lo visto es para que no se cuele gente sin papeles, por eso se me ocurre que si vosotros venís cargados de libros es casi seguro que os van a dejar pasar.

Ahora sí, he terminado. Hasta el año que viene, Reyes Magos.

Ilustración de Sara Plaza

22.12.09

Entre dos tierras

Entre dos tierras

Por Edgardo Civallero

Creo que ocurrió en Oslo, allá por 2005. Aquella fue una de mis primeras oportunidades internacionales para presentar mi trabajo sobre bibliotecas indígenas. Un aborigen chukchi, oriundo de la península homónima cercana al círculo polar ártico ruso, me dio un nombre en su lengua materna. Una palabra que no tuve la precaución de anotar y que él me tradujo como "el que transita entre dos tierras". Por mi labor, me explicó, yo iba y venía entre el mundo europeo –al que pertenezco por origen étnico- y el indígena.

Si le hubiera contado la totalidad de mi vida, aquel hombre hubiera sonreído y se hubiera reafirmado en la elección del nombre. Nacido en Argentina, emigré a España a los 12 años, y doce después volví a mi tierra natal. Allí permanecí... otra docena de ciclos, para luego retornar a España.

Entre dos tierras. Nunca mejor dicho.

Pero no se trata sólo de mi vida. Soy heredero de una tradición migratoria. A diferencia de muchos latinoamericanos, por mis venas no corre ni una sola gota de sangre nativa (algo que no deja de llamarme la atención a veces, dado el vínculo especial que siento hacia los pueblos aborígenes de mi terruño). Todos y cada uno de mis antepasados llegaron a Argentina en un barco. Todos fueron inmigrantes. Y casi todos eran italianos. Dejaron atrás sus pueblos y jamás regresaron, ni lograron mantener contacto con sus familias.

Crecí sabiendo que mis raíces más profundas estaban lejos y que ya nunca podría hacerlas mías. Tal vez por eso admiro (¿y envidio?) tanto a los pueblos originarios, excelentes conocedores de las suyas. Y quizás por eso siempre presté atención a las historias que mis abuelos contaban de los suyos propios: narraciones sobre el viaje en el barco, sobre los hogares que dejaron en Italia, sobre las familias extensas, sobre las faenas que realizaban a diario y las costumbres que practicaban, sobre la música, sobre los hechos históricos que les tocó vivir... Crecí con esa nostalgia flotando en el ambiente, una tristeza pegajosa, una añoranza de algo que quedó muy atrás y a lo cual ya era imposible volver. Porque todo cambia. Porque nada queda. Porque cuando el tiempo nos toca no somos iguales, ni lo que dejamos atrás permanece estático esperando por nosotros.

Nadie me hubiera dicho, cuando escuchaba esas historias de labios de mi abuela –que intercalaba expresiones italianas cada tres palabras españolas- que yo sería un eslabón más de esa cadena de raíces partidas. Cuando dejé Argentina a mis doce años apenas si sabía dónde vivía o quién era. Puede decirse que mi personalidad se forjó en España. Aquí terminé la primaria, cursé la secundaria, hice mis amigos, me puse de novio, formé mi primer grupo musical, fui a mi primera fiesta, conseguí mi primer trabajo, entré a la universidad, me hice fan de determinadas bandas, vi determinadas películas y moldeé el carácter que aún cargo a cuestas por mucho que a veces me pese.

Sin embargo, si bien llené mi vida con tantas cosas hermosas y valiosas, siempre sentí que me faltaba algo. Y supuse que así se habrían sentido mis tatarabuelos: a pesar de que construyeron con mucho sudor y lágrimas una vida desde los mismos cimientos, y de que labraron después un porvenir para sus hijos en su nueva patria, hablaban todo el santo día de su vida en Italia. Así, igual, viví yo: veía películas argentinas, escuchaba tango y folklore, interpretaba música sudamericana, añoraba las flores de los jacarandáes y los troncos de los palos borrachos y las esquinas húmedas de Buenos Aires y el sabor del dulce de leche y...

Hasta que volví a Argentina, claro. El tema es que, una vez allá y saciada mi nostalgia, comencé a añorar España.
El problema no tiene más solución que vivir a caballo entre las dos tierras, la que me parió y la que me adoptó, la que me hizo llorar y la que me hizo reír, la que me mostró cómo vivir y disfrutar y la que me enseñó a sobrevivir y a luchar con uñas y dientes. Me es imposible llenar los huecos que llevo dentro, porque ser un inmigrante significa eso: vivir cargando nostalgias y ausencias; ser "un sueño errante", como decía la canción de "Celtas Cortos"; llevar "incertidumbre y la risa postergada", como cantó León Gieco...

Por eso, cuando escucho hablar de los inmigrantes en tono denigrante (sea donde sea) me pregunto si los que abren la boca y largan sus juicios con tanta facilidad tienen una mínima idea de lo que están condenando. Me pregunto si realmente saben lo que significa migrar. De todo lo que eso significa. Me pregunto si alguna vez habrán tenido que tomar una decisión tan difícil y tan trascendente como la de dejar atrás su lugar, su gente, su familia, sus rutas y aromas conocidos, su música, sus programas de televisión, sus negocios habituales, sus amigos, sus escuelas...

A veces hago esa pregunta en voz alta. Y obtengo una sola respuesta: "Si tanto les duele, que no se muevan de donde están".

Fácil. Muy fácil.

Es entonces cuando me pregunto (y les pregunto) si saben de las carencias, de las falencias, de las ausencias, de las desigualdades de este mundo nuestro... De todo eso que empujó a mis tatarabuelos a dejar esta Europa e ir a aquella América. De lo mismo que empujó a mis padres a dejar aquella América para venir a esta Europa. De todas esas razones que fuerzan cada día a mucha gente a quebrar para siempre su raigambre y remontar el vuelo, a sabiendas de que esas ligaduras deshechas equivalen a heridas que no pueden ser sanadas.

Les digo que somos todos seres humanos, iguales y merecedores de las mismas oportunidades, y que nadie tiene la culpa de haber nacido en sitios en donde esas oportunidades no existen. Y que a veces no queda otra opción que buscar otro sitio en donde luchar por los sueños y abrir el camino a esas posibilidades que nadie, en ninguna parte, regala. Intentarlo, por lejos que sea. Siempre con un profundo respeto hacia la tierra de acogida, su gente, sus leyes y sus costumbres. Pero intentarlo, al fin y al cabo.

Es ahí donde muchos de los que lanzan sus opiniones sobre la inmigración con tanta facilidad se quedan mudos.

Serán miles los que sigan yéndose y viniendo cada día, y otros tantos los que los reciban en sus destinos con los brazos abiertos. Serán muchos los que les cierren las puertas o levanten muros para evitar su llegada, o alcen sus dedos para señalarlos con desprecio, o les compren el pasaje de retorno con el deseo de que nunca vuelvan. Y serán pocos los que lleguen a entender que tras cada inmigrante hay una historia, una serie de razones muy profundas, y una tristeza por lo que se dejó que a veces -pero sólo a veces- es mitigada por la alegría de lo que se encuentra.

Por mi parte, a este inmigrante que les escribe no le queda otra que seguir eternamente en movimiento. Porque me sentiré a la vez extranjero y nacional en España y Argentina. Porque extraño a mis dos tierras cuando estoy lejos, y porque no puedo partirme en dos. Porque en ellas he dejado memorias e historias. Y porque en ellas seguiré buscando esas piezas que necesito para llenar mis huecos internos, aún a sabiendas de que jamás las voy a encontrar.

Foto de Edgardo Civallero

16.12.09

Una pared de ignorancia

Una pared de ignorancia

Por Sara Plaza

Exactamente eso es lo que descubrimos delante de nosotros cada vez que intentamos profundizar en el conocimiento de alguna cuestión particular. Hace tiempo que la gran mayoría de nuestros dirigentes mediáticos, políticos y económicos se han sumado a la moda del "Fast, cheap and easy", y abogan por la rapidez a la hora de conseguir resultados, economizar cuando se trata de esfuerzos y el facilismo en lo que se refiere al aprendizaje o al trabajo. Esta suerte de consigna se ha ensamblado a la perfección en el quehacer de quienes dicen saber mucho mejor que nosotros qué es lo que nos conviene, y es grande el empeño que han puesto en inculcárnosla.

Los grandes medios, los políticos y las multinacionales, los tertulianos del poder en definitiva, la ponen en práctica a cada instante y, para disfrazar el sonido hueco de sus sermones, colocan palabras grandilocuentes en todos, o casi, sus titulares, sus discursos y sus anuncios. Día tras día todo lo que nos cuentan es algo "histórico" aunque mañana haya desaparecido de entre los recuerdos de los más afamados memoriosos.

Algo recién acontecido se ha convertido por obra y arte de la terminología empleada en un hecho sin precedentes, sin igual, sin comparación, sin par, sin parangón, sin…, sin ton ni son. Algo que sucedió ayer difícilmente puede ser algo "histórico" por la simple razón de que no ha transcurrido el tiempo suficiente. Para empezar, en contadas ocasiones se han tomado la molestia de contrastar la información para comprobar su veracidad. Para continuar, la trascendencia que se les atribuye a dichos sucesos no es más que una etiqueta para cazar nuestra atención, la cual siempre ha pecado de desatenta, históricamente hablando. Y para finalizar, raramente pertenecen a la historia los asuntillos que se traen entre manos quienes claman por su historicidad.

Esos bienhablantes suelen ser malpensantes y entre sus preocupaciones no estamos ni usted ni yo, salvo que usted y yo contribuyamos a aumentar sus índices de audiencia, incrementar su número de apoyos o ensanchar sus horizontes financieros. Digamos entonces que el acontecimiento cotidiano realmente histórico es nuestra sobrada estupidez para creer lo que nos dicen, para ser engañados y manipulados gracias a ese tupido velo de mentiras y medias verdades que corren ante nuestras narices cada vez que queremos husmear un poco, curiosear un mucho o saberlo todo sobre lo ocurrido, lo que está ocurriendo y lo que pueda ocurrir.

Hace unos días, volví a leer la introducción que escribió el historiador argentino Felipe Pigna en su libro "Los mitos de la historia argentina: La construcción de un pasado como justificación del presente". En uno de los últimos párrafos el autor escribe:

La historia es por derecho natural de todos, y la tarea es hacer la historia de todos, de todos aquellos que han sido y van a ser dejados de lado por los seleccionadores de lo importante y lo accesorio.

Qué distinta esta historia de los numerosísimos hechos "históricos" que, día tras día, nos comunican los medios, las multinacionales o los políticos (en y contra el gobierno). Mientras que cualquiera de los últimos habla de noticias, productos, descubrimientos, acuerdos y encuentros únicos, planetarios, estratosféricos o galácticos, que sitúan el presente y el futuro fuera de nuestro alcance y lo alejan de nuestro entendimiento y, por supuesto, de la realidad, Felipe Pigna nos insta a apropiarnos de nuestro pasado, porque como bien señala en esa misma introducción:

[L]a historia de un país es su identidad, es todo lo que nos pasó como sociedad desde que nacimos hasta el presente, y allí están registrados nuestros triunfos y derrotas, nuestras alegrías y tristezas, nuestras glorias y nuestras miserias. Como en un gran álbum familiar, allí nos enorgullecemos y nos avergonzamos de nuestro pasado, pero nunca dejamos de tener en claro que se trata de nosotros.

Es por ello que nos corresponde a cada cual abrir ese álbum y recuperar la capacidad de pensar por nosotros mismos. Esta maravillosa herramienta que nunca debimos dejar en manos de otro será la que nos permita indagar en la historia de verdad y superar la pared de falsos hitos históricos que, como las numerosas barreras burocráticas y los cada vez más altos muros de la vergüenza que se siguen construyendo hoy en día, pretende dejarnos al otro lado, sumisos e ignorantes de los hechos reales que van aconteciendo en nuestras sociedades. En las cuales, sin duda alguna, tendremos un papel que desempeñar, una opinión que dar, una crítica que sustentar, un apoyo que brindar…
… para que lo que siempre estuvo mal empiece a estar mejor y, poco a poco, lo vayamos poniendo bien.

Foto de Sara Plaza

8.12.09

Palabras que laten, corazones que hablan

Palabras que laten, corazones que hablan

Por Edgardo Civallero y Sara Plaza

Después de algo más de un año alejados, aunque poco, de esta ventana virtual, volvemos a asomarnos a ella para compartir lo que nos gusta y lo que nos duele, lo que nos motiva y lo que nos desalienta, lo que apoyamos y por lo que difícilmente podremos alguna vez luchar.

En estos meses hemos cambiado de orilla pero no de horizontes. Nuestros sueños y nuestros pasos los seguimos andando sin despegar la mirada del sur del continente americano. No es por nostalgia que giramos una y otra vez la vista hacia aquel lado, es por amor, tal y como reza el título de esta pequeña entrada.

El sur nos aleccionó sobre la vida, nos enseñó a defenderla y a plantarle cara. Como nos caímos no una sino muchas veces, tuvimos que aprender a levantarnos otras tantas. Como las cosas no eran fáciles, intentamos comprender su complejidad. Como el día a día no estaba pavimentado de antemano, no nos quedó más remedio que inventarlo cada mañana.

Esas ganas de seguir, ese afán por entender el mundo que nos rodea, y ese empeño creativo en encontrar nuestro lugar en él han ido moldeando nuestro modo de pensar, de sentir y de decir. Y, por lo tanto, el puñado de líneas que en estos años hemos ido escribiendo.

Inauguramos pues una nueva etapa de nuestro blog y les invitamos a que continúen leyéndonos.

Ilustración de Sara Plaza.

5.12.09

Traducciones en The Americas Program

Traducciones en The Americas Program

Por Sara Plaza

El boom de la industria avícola y de la migración cambian la cara del sureste rural de los Estados Unidos
Alexandra McAnarney
[Enlace al Programa de las Américas]

Una campaña de alfabetización para los haitianos
Peter Costantini
[Enlace a Pensamiento Crítico], [Enlace a Alianza por tus derechos]

Las promesas de Peña Nieto
Laura Carlsen
[Enlace a Agencia Latinomericana de Información, Alainet], [Enlace a Rebelión]

Del Valle de Perto a Tar Heel
David Bacon
[Enlace al Programa de las Américas]

Es hora de enjuiciar a “Baby Doc” Duvalier en Haití
Jeena Shah
[Enlace a Agencia Latinomericana de Información, Alainet]

En Costa Rica, la paz es atacada desde dentro
Luis Roberto Zamora Bolaños
[Enlace a La Gente]

Jóvenes mexicanos rechazan un regreso al pasado
Laura Carlsen
[Enlace al Programa de las Américas]

El largo y sangriento camino electoral en México
Kent Paterson
[Enlace al Programa de las Américas]

4.12.09

Traducciones en Rebelión

Traducciones en Rebelión

Por Sara Plaza

10 razones para rezar por el declive de la AIPAC
Medea Benjamin
Common Dreams
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

2,7 millones de iraquíes muertos por la violencia y las penurias de la guerra
Gideon Polya
Countercurrents.org
[Docuemento .pdf] [Enlace a Rebelión]

50 años de guerras imperiales: resultados y perspectivas
James Petras
Rebelión
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

2044 o el descalabro
Nick Turse
TomDispatch.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Primeras impresiones
Yanis Varufakis
thoughts for the post-2008 world
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Un triunfo para la libertad académica: rotundas victorias de Steven Salaita frente a la universidad que lo despidió
David Palumbo-Liu
Salon
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

¿Un Ejército de la UE pensado para reducir la influencia estadounidense en Europa?
Mahdi Darius Nazemroaya
rt.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Violencia policial contra los nativos americanos
David Correia
CounterPunch
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Los ataques israelíes a pescadores palestinos en el mar de Gaza
Centro Palestino de Derechos Humanos
PCHR – 11 de mayo de 2015
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El trasfondo de la negativa alemana a aliviar la deuda griega
Yanis Varufakis
thoughts for the post-2008
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Construir mitos en lugar de elaborar políticas justas
Amelia Smith
Middle East Monitor
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

¿Camino del "Grexit"?
Lee Sustar
socialistworker.org
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Los ciudadanos árabes de Israel luchan por un techo
Jonathan Cook
Global Research
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Continúa la masacre estadounidense en Afganistán
Bill Van Auken
World Socialist Web Site
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Desde Irlanda hasta Bolivia: algo pasa con el agua
Thomas McDonagh
Red Pepper
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Los "deberes" urgentes para los palestinos
Ramzy Baroud
counterpunch.org
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La continua despoblación de Detroit
Laura Gottesdiener
TomDispatch.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Egipto controla el "discurso religioso" prohibiendo a un destacado recitador del Corán dirigir los rezos
Imogen Lambert
al-Araby
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El arte sin artistas: contra el artista CEO
Eunsong Kim y Maya Mackrandilal
Sixty inches from center
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El ataque de la industria del sexo contra las feministas
Meghan Murphy
Truthdig.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El Consejo de Ministro de Mozambique debe decir "no" al reasentamiento de 100.000 personas en el Corredor de Nacala
ADECRU/GRAIN
Clemente Ntauazi y Devlin Kuyek
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El destructivo legado de los liberales árabes
Joseph Massad
The Electronic Intifada
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El auge y la caída de casi todo
Tom Engelhardt
TomDispatch
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El extremismo israelí alentará el boicot global
Omar Barghouti
The New York Times
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La verdadera historia detrás de la caída del precio del petróleo
Michael T. Klare
TomDispatch.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El genocidio rohinyá
Ramzy Baroud
Countercurrents.org
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El nuevo orden estadounidense
Tom Engelhardt
TomDispatch.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El ranking anual de ONGs muestra que el status quo del "salvador blanco" sigue intacto
Fairouz El Tom
africasacountry.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El reclutamiento de espías por parte de Israel coloca a los gazatíes en una situación difícil
Rasha Abou Jalal
Al-monitor
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El suicidio en la Gran Nación Sioux
Jason Coppola
Truthout
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El virus de la ignorancia
Iria Veiga
Sermos Galiza
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

¿Es así este "Estado de Derecho"?
Xosé Luís Santos Cabanas
Sermos Galiza
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Nueve titulares infalibles para el futuro de un "bizarro" mundo estadounidense
Tom Engelhardt
TomDispatch
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

EsCULcA presenta escrito al Mecanismo de Prevención de la Tortura
Esculca
Esculca
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Eso es lo que te pasa por grabar a la Policía
Sam Adler-Bell
Trouthout
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

¿Están desertando los pilotos de la guerra teledirigida de Washington?
Pratap Chatterjee
TomDispatch.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El "acuerdo" sobre Grecia de la Cumbre del Euro
Yanis Varufakis
thoughts for the post-2008 world
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Francia impulsa en la ONU una nueva iniciativa para socavar los derechos de los palestinos
Ali Abunimah
The Electronic Intifada
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Brasil cancela un contrato de 2.000 millones de dólares con una empresa de seguridad israelí para los Juegos Olímpicos de 2016
Charlotte Silver
The Electronic Intifada
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Víctimas de la austeridad del mundo, uníos
Ismaiel Hossein-zadeh
Rebelión
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Imaginario e imperio
Mahdi Darius Nazemroaya
Strategic Culture Foundation
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El futuro de África lo siguen decidiendo los ricos en Londres
Colin Todhunter
globalresearch.ca/globalresearch.org
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

En memoria del gran Manuel Talens
Gilad Atzmon
www.gilad.co.uk
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La desigualdad social en el mundo alcanza un nuevo récord
Gabriel Black
World Socialist Web Site / wsws.org
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

¿Dónde están las sanciones?
Ben White
Middle East Monitor
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Un Estado que ignora los derechos de su población originaria no-judía no es una democracia
Yara Hawari
The Independent
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Una universidad israelí de Jerusalén Este se embolsa 15 millones de dólares de la UE
David Cronin
The Electronic Intifada
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La batalla contra el ISIS: La guerra Irán-Iraq reeditada
Dahlia Wasfi
Middle East Eye
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La economía iraní, rehén del incierto resultado de las conversaciones nucleares
Ismael Hossein-zadeh
Payvand Iran News
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La flauta en el puesto de control
Sandy Tolan
TomDispatch
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La geopolítica del declive mundial de Estados Unidos
Alfred W. McCoy
TomDispatch
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La Meca se convierte en una meca para rascacielos hoteleros
Leila Fadel
npr.org
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La opinión de las bases
Katy Fox-Hodess
Viewpoint Magazine
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La ridícula naturaleza de la inteligencia saudí
Mahdi Darius Nazemroaya
Global Research
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La vuelta de Cameron al Gobierno no es una buena noticia para la paz en Oriente Medio
Ibrahim Hewitt
Middle East Monitor
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Dos nuevos informes sobre los asesinatos policiales
Jaeah Lee
Mother Jones
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Los huertos en las azoteas dejan a los refugiados espacio para respirar
Silvia Boarini
The Electronic Intifada
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Los palestinos necesitan acciones políticas no cheques, sostiene Mads Gilbert
Henriette Johansen
Middle Eeast Monitor
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

"Me declaro culpable" (de insubordinación)
Howard Zinn y Paula Giddings
TomDispatch.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

No hay tiempo para juegos en Europa
Yanis Varoufakis
The New York Times
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Nuevos asentamientos en Cisjordania arrojan luz sobre el papel clandestino del apoyo internacional a los colonos
Hannah Sterling y Sara Anna
Mondoweiss
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El regalo de bienvenida de Obama al Gobierno racista de Israel
Rania Khalek
The Electronic Intifada
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

En la víspera del 11º aniversario de la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el Tribunal Superior de Justicia israelí da luz verde para comenzar la construcción del muro de anexión en Beit Jala
PCHR-Palestinian Centre for Human Rights
Ref: 44/2015
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

¿Por qué la Policía mata tan a menudo? Porque puede
Carl Finamore
Counterpunch
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El nuevo desorden mundial
Tariq Ali
counterpunch.org
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Sobre películas, dinastías y esperanza
Jose Tapía Granados
The Brooklyn Rail
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Cae el índice bancario de Tel Aviv al conocerse el informe sobre los asentamientos del ECFR
Noam Sheizaf
972mag.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

El secreto de los bancos detrás de la tragedia griega
Maria Lucia Fattorelli
Rebelión
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

La visión desde el monte Olimpo
Quincy Saul
Counterpunch
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Una obra de teatro gazatí refleja el impacto social y humanitario de la última guerra
Asmaa al-Ghoul
Al-Monitor
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Turbas israelíes celebran el "Día de Jerusalén" con actos de vandalismo contra los palestinos en la Ciudad Vieja
Ali Abunimah
The Electronic Intifada
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Porque "No" significa "Sí"
Michael Hudson
michael-hudson.com
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Yanis Varufakis: Nuestra batalla para salvar a Grecia
Harry Lambert
NewStatesman
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

Muere Pepa Noia, la gallega fundadora de Madres de Plaza de Mayo
C.V.
Sermos Galiza
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

"Intentamos mantenernos enteros y dignos en una situación muy dura"
Xesús Manuel Piñeiro
Sermos Galiza
[Documento .pdf] [Enlace a Rebelión]

3.12.09

Índice de entradas

2017

Cocolos y guloyas

Non imos esquecer

Las tejedoras de crines

Estampas de Valparaíso

Después del fuego

Habitar la vida con poesía

Los misterios del Coclé

Deshacerse de sí mismo para convertirse en montaña

Los diablicos cucuás

Identidades nacionales en la era del smartphone

Los naipes del sur

El Muro. Poema de Anita Endrezz

Sería maravilloso escribir como el naranjo

Tapadas y cobijadas

Abandonar la ilusión de control no es rendirse

De hierbas y pipas

El delirio neoliberal absoluto

La odisea del diccionario yahgán

¿Somos sardinas cercadas?

Ecuaciones literarias

Medellín: imágenes de un caleidoscopio

Universo: La casa de las estrellas

Los rostros en el barro

La lectura como colirio

Las cosas de Nueva España

Dejar de talarlos, volver a escucharlos

La historia detrás del icono

Río: parte soñada de todo

Los mates grabados de los Andes

No delegar y reconocerse en la misma necesidad

En el corazón de África

Ni mercado, ni policías, ni aplausos

Libros escolares peronistas

El hombre y su necesidad de autoengaño

La ciudad perdida de Z

Mataron a amada Amada, pero vive Amada García

Un fragmento de historia malgache

La sociedad se mueve con energía, pero cree que lo hace con dinero

El rumbo de las varillas

Ensancharse la mirada con los árboles

Las casas pintadas

No queremos enterarnos de lo que sabemos

Lenga d'òc

La región soberana de la poesía

El Duchess of Albany

¿No tomar partido cuando resulta fácil hacerlo?


2016


Dibujos blancos sobre fondo azul

Nuestra más que discutible (in)cultura de la luz

Tā moko

La palabra humana funciona

El retratista de un pueblo

María Casares, una transterrada muy tozuda

Kunza

Desde los intersticios

Imágenes enrolladas

Somos si la naturaleza es

Nüshu. Palabras entre mujeres

El cine doliente de Pedro Costa

El bipartidismo estadounidense

Otros saludos. El mismo cariño

Evolución

La que es sabia

Estamos condenados. ¿Qué hacemos?

La (verdadera) historia detrás de la foto

Voces que desacreditan otras voces

Imágenes del Monte Fuji

De historias a medias y medias historias

Las trementinaires

En el medio están las puertas

"Solo se puede ser universal asumiendo las propias raíces"

Barreras

"A lo que te voy, te voy"

El libro de trajes de Rålamb

Estamos viviendo fuera de la realidad

As herbas de San Xoán

Divorciados de la naturaleza, casados con la tecnología

La historia de Damar Wulan

"El cine es un arte de sumisión"

Un tratado sobre gatos

El Libro de la Política

Memoriosa cantante y hábil narradora

La recolectora de voces indígenas

Abrazando la revolución desde el otro lado del mar

Una naranja de museo

Desinformación y propaganda gubernamental

"Hacer posible lo improbable"

Yerba mate en el Quito colonial

Manantiales de sabiduría popular

Monstrorum historia

Intención permanente de descubrimiento

Rascacielos en el desierto

Cuando está lloviendo, está lloviendo

The Office Orchestra

In-cóg-ni-to ri-gu-ro-so

Wampum

La vida, ese plano-secuencia infinito

El Libro de las Curiosidades

Estoy llorando. Y eso, ¿cómo se escribe?

La saga de los Nart


2015


Cando pases pola miña praza-butaca...

En el corazón del mar

¿A qué viene tanto triunfalismo?

Transiciones

La curiosidad, pero no solo, nos trajo hasta aquí

Tobe konejo tane

Límites culturales y eufemismos

Leer en voz alta

Los dedos del diablo

Conversación con/sin Erín Moure y Chus Pato

Como chove miudiño, como miudiño chove

Tiempos lentos de aprendizaje y perspectivas de colapso

Los rostros de los Áña

Uno de los paisajes habituales de la realidad del mundo

La flor de Dunaff Hill

Grabados de artistas nivaklé (Paraguay)

¿Qué es la música tradicional?

Juana Azurduy: el homenaje hipócrita

Mágicas tablas coránicas

Los curvilíneos trazos del calígrafo

Queda el sabor de las grosellas

Adufes

Imaginar lo difícil sin que cunda el pesimismo

Los monifates

Un gran señor vs un hombre corriente

Su elección

Libre para copiar

De enanitos impertinentes y abuelos campestres

La música que hay en todo

El lenguaje universal del cariño

Comer, según Mark Twain

"Al-Qafas", "La Jaula"

Malhaya la tradición folk...

Más obras de carácter agrícola y más novelas

Una leyenda de Huarochirí

El poeta de Tilcara y el músico tilcareño por adopción

De vinos, panes y cantares

La poesía y el calentamiento global

Aire de tontoyogo

Epístolas digitales y mesas cósmicas

Castelao y las cosas de la vida

Las relaciones públicas y el principio de precaución

The Potteries

Celebrando el Día de Rosalía

Los creadores de hipótesis

En la indefinición cabe todo

Hebras de arco iris

El ocaso de las comidas en familia

Lógicas

Volverse sospechoso por no llevar el smartphone

Sobre ancianos, memorias y tradiciones


2014


¿Pequeñas ironías de la historia?

Palos mensajeros

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto alias Pablo Neruda

La canción de Amelia

Feminismo y abolicionismo casi dos siglos atrás

Diabólicos diccionarios

Verdes ideas verdes

Fascistización, neofeudalismo, ecoautoritarismo...

Los discursos y los hechos

La desmesura sentando cátedra

The Book of Days – Recordando el 5 de noviembre

O Carballiño, El Roblecito, Little Oak

El manuscrito Voynich

Los muchos corazones de las tinieblas

Los gigantes del sur del mundo

Meterse y salirse del cuadro

Viejo, nuevo, neo-viejo

De la Ilustración a la barbarización

El año de las ciruelas

Las flautas sagradas del Alto Xingú

Clases y clases de milagros

En el Salón Negro

¡Dadme el banjo!

Escritura herida de un pueblo desposeído

La conexión

¿Cuánto son 1, 0, 4, 8?

La ciencia tocada por la maldición de Casandra

Paquitzapango. La morada del águila

"El trabajo doméstico ha sido construido por el capitalismo"

Más que mil palabras...

Orquestas y rondas de ayer

La guía de la emigrante en Canadá

Uno de los imprescindibles

El sentido de la vida

La originalidad del beso

Los manuscritos de la tierra del Dragón de Jade

Sembrar ignorancia para cosechar libertad de mercado

Los dibujantes del Chaco

Todo gato es gato

El viejo Potosí

¿Estamos atrapados?

Arte libresco

Reír llorando

Los sabores heredados

Un siglo de tónicos, preparados, tintes, polvos, específicos y remedios milagrosos

Los primeros pasos del doblaje

Geo-estrategia, lógica y enojo

Ellos

Informe de una injusticia

Construyendo identidades

Junto a la lumbre

El gigantesco rey de los cimbrios


2013


Teoría de los buenos deseos

Un poema y un texto de Pasolini

Gaia empaquetada (y II)

Gaia empaquetada (I)

Ser alguien en mitad de nada

Por tierras patagónicas

Silencios que retumban al otro lado del teléfono

¿Por qué fracasaron las negociaciones nucleares con Irán?

Golpe de Estado económico

De nerones y hogueras

De pirámides, jerarquías y otras (malas) hierbas

A pesar de todo...

12 de octubre: de descubrimientos y conquistas

La interpretación de la historia

Un frutito azul oscuro

Los discursos falaces y nuestro quehacer

Jugando con las palabras

El poeta y el gaitero

Lea usted...

Sueños que alimentan pesadillas

Mercenarios renacentistas

Desgastar los caminos con cada latido

El traductor de "Las mil y una noches"

Aclararse la mirada en un mundo que oscurece

Libros en tiempos de guerra

De huertas, lagartos y miel...

La idílica vida del campo

Fracasos gloriosos y héroes sin leyenda

Voces, voces, voces...

Requerimiento de 2013

Cosas que madre solía hacer...

Celebrar la tierra, la vida y la alegría

Cocinando yuca...

Ecología oscura

¡Viva el rey, mueran los vizcaínos!

¿Dónde nos encuentran los libros?

Antiguas ciudades de América

A la sombra de la ceiba

Costumbres de los desiertos del norte

Jugando, jugando el cuento se fue armando

Los nómadas de Irlanda

Solidaridad intelectual

Pedagogía rural y propaganda de la mano del cinematógrafo

Los trovadores de la pampa

Eso de hermoso que tienen los saberes

De cómo (des)aprendí música andina (y II)

¿Qué adelantamos dejándonos atrás?

De cómo (des)aprendí música andina (I)

La sombra de la sombra

Mira lo que tengo, mira lo que hace...

Pequeños gestos que alimentan sonrisas

Plagios que se suceden y nos preceden

Los "dueños" de la tradición


2012


La rebeldía que no cesa

De cómo nos roban las palabras

La realidad, inspiración y mentora de nuestros gobernantes

El "maestro" de la tradición

El tiempo de los membrillos

No, no soy indigenista

Del "Yes We Can" al "Seguid vosotras que yo no puedo"

Salir de uno, bostezar juntos y encenderse con los demás

Música... ¿afroboliviana?

El poeta que aprendió de los árboles

Con tu puedo y con mi quiero...

La vuelta al mundo

La guerra antes del gran apagón: una entrevista con Helen Graham

El fotógrafo del Ande

Lecturas de hoy, de ayer y de mañana

Porque quería hacer un trabajo...

La autopsia de un libro

Por esas cosas de la vida

La soledad de un árbol

Asir la historia con la punta de los dedos

Arte sobre dos cuerdas

La reina de los Caribe

Porque no son de nadie, son de todos

Memoriosos de los confines del mundo

Eran otros tiempos...

Amores que matan

Dulenega

Jugándosela una vez más

Narraciones al son de la zanfona

Tropos, trucos y trampas

Una historia conmigo en ella...

El arte de recordar

Un mundo sin alma

La cocina del Califa

La vacuna de la historia

Lenguas olvidadas, hablantes invisibles

Amenazas, golpes, represión, tortura, muerte

5121 Km

La gaita serrana de Madrid

"Aquello con lo que los seres humanos están de acuerdo...

Los guardianes alados de Kalhu

Mujeres con ideas incendiarias

Un rey, una estatua-libro y un escriba torpe

Galicia, esa fábrica de sueños

Orba. Un idioma universal español

No miente quien quiere sino quien puede

A lomos de la imaginación

"Descubridores" y "descubiertos"

Fritos o cocidos, esa es la cuestión

Civallero: pequeña historia de un apellido

De amores inmoderados y otras dolencias

Mil palabras en una


2011


La hora que nunca brilla

Somos distintos. Somos iguales

¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza?

Latinoamérica

Las manos de mis mayores

Sonidos hechos a mano

No me quites las canas

Machismo en los Andes

Ya están aquí

La mujer perfecta (según el franquismo)

Mercado de pulgas de la Educación

Para Pablo Hasél

Hacer la nuestra

Códigos sin Rosettas

Genocidios descubridores y fundacionales

Al son de la kamacheña

Perú: una liga propia

El latido del Mapu

Educación pública gratuita y de calidad

La enciclopedia de un mundo fantástico

La espera de la libertad se llama lucha

JSTOR: los verdaderos piratas

La cuestión de clase en las aulas

El ángel de la guarda existe... o eso dicen

¿Está algún tipo de imposición reñida con la libertad?

Euskaraz (En euskera)

Una enfermedad incurable

Cruces de culturas, culturas bajo cruces

Un cuento muy real

"Indios" de película

Sueña que algo queda

#spanishrevolution

Qué mala, pero qué mala soy

En plena Edad Media

La verdad no cambia nada

¿Qué me están contando?

¿Cuánto? vs ¿Cómo y por qué?

El reclamo

"Lo primero es que la gente razone..."

Democracia a la española

¿Cuáles serían nuestras respuestas?

Bibliotecas "multiculturales"

La alegría por bandera

Nuevas tecnologías: la falsa panacea

Saca de paseo a tus prejuicios

El mundo de la cultura y sus representantes (II)

Robando y con el mazo dando

El mundo de la cultura y sus representantes (I)


2010


Prosperidad casera

Da asco

Da miedo

Mirar atrás...

Rechazar las cronologías aceptadas

Diamante en bruto

Propaganda, eterna propaganda

Quien espera, desespera...

Su castellano, mi argentino...

Cada día más jóvenes a sus 90

Tu español, mi español...

Facturas en la sombra, oscuro porvenir

Cementerios

Y arriba quemando el sol

Lorem ipsum

Libros prohibidos, autocensura...

Toros y anti-toros

Un modelo productivo criminal

Las cosas pueden hacerse bien, mal o regular...

Las manos del pintor

Nuestros gobernantes nos quieren ignorantes

¿Y yo qué sabía?

"¡Estos ya no son buenos!"

La cultura de la disculpa

Haz turismo invadiendo las realidades ajenas

Sobre periódicos y periodistas

Todos somos inmigrantes

Sonidos del pasado

Ellas también

Cadenas de errores

De tahúres y otras hierbas

Últimos

"La mejor forma de robar un banco es poseerlo"

Nos siguen llegando rubios...

"Si Dios no los hubiese querido trasquilados...

200 años

"He decidido enfrentar la realidad...

Wayra bolsillo

Por el bien de la ciencia

Víctimas por siempre

No pasó nada

Do ut des

Otra canción de Gieco

La historia esta

Optar por la valentía

E-papel, e-tinta, e-lector, e-libro

Me ha gustado leer

Mundos al revés

Caras y cruces

Al sometimiento lo denominan buenas costumbres

El porvenir en suspenso

Rumbos nuevos en mundos viejos

Héroes y no tanto...

Cosas que pasan...

Los maestros del pecado

Por amor al arte


2009


Queridos Reyes Magos

Entre dos tierras

Una pared de ignorancia

Palabras que laten, corazones que hablan